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miércoles, 25 de junio de 2014

NUEVA YORK: LA CIUDAD DEL CRIMEN (I)

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PUENTE DE BROOKLYN
Erase una vez en América
El escritor neoyorkino más representativo de la novela negra es sin duda Dashiell Hammett, quién según Chandler “sacó el crimen de su jarrón veneciano para arrojarlo al arroyo”. Padre del gran Sam Spade, uno de los detectives hard-boiled más emblemáticos y protagonista de “El halcón maltés” (1929), Hammett supo describir como nadie la podredumbre de la ciudad con un estilo sencillo, objetivo y conciso. Hammett, termina su vida en Nueva York en 1961, alcohólico y solitario. Con un estilo muy diferente, Chester Himes (1909–1984) inaugura con “For Love of Mabelle” (1957) las correrías por Harlem de los policías Ataúd Johson y Sepulturero Jones, llenos de un humor y una desesperanza, que les conduce a ambos a la muerte en su última obra “Plan B” (1969). Hay otros escritores contemporáneos cuyas narraciones transcurren en Nueva York, léase Jerome Charyn (Marilyn la fiera, 1993) y Ed McBain (Distrito 87, 2003). No podemos olvidar, asimismo a Lawrence Block, autor de “Small Town” (2004), novela relacionada con los atentados del 11 de septiembre, y a Mickey Spillane, nacido en Brooklyn en 1918, creador del famoso detective Mike Hammer.

La Nueva York de entreguerras es un mosaico de culturas, una populosa urbe marcada por las huelgas, la prohibición, el contrabando de alcohol, las mafias, la Gran Depresión, el desempleo y la pobreza. A lo largo primera mitad del siglo XX la ciudad se convierte en un centro de envergadura internacional, tanto en el terreno industrial, como en el comercial y en el de las comunicaciones. La Interborough Rapid Transit, primera compañía de metro que abre sus puertas en 1904, como la reconstrucción de la Gran Central Terminal, allá por el año 1913, preludian una necesaria remodelación de los transportes. La alta densidad de tráfico automovilístico lleva a las autoridades al trazado de un nuevo Plan Urbanístico. Manhattan es conectada con Jersey City por medio del Túnel Holland, edificado entre 1920 y 1927.

En 1902 se construye el primer rascacielos, el edificio Flatiron. Los siguientes años ven como la arquitectura de la ciudad se desarrolla cada vez más en vertical, motivado por la proliferación de sedes para las empresas y la falta de espacio. Así surgen el Metropolitan Life Tower en 1907, de 213 metros de altura y 50 plantas; El edificio Woolworth, terminado en 1913, de 241 metros y 57 plantas. A partir de 1930, y siguiendo las directrices del Art Decó, surgen el edificio Chrysler y el Empire State. La elevación vertiginosa de las construcciones impide la llegada de la luz a las calles, es por ello que en 1916 se aprueba una ley sobre la zonificación, la Zoning Law, que obliga a los arquitectos a adaptar la altura de las construcciones a la anchura de las calles.

A comienzos del siglo XX, Manhattan es un verdadero mosaico de culturas; rusos y polacos pueblan el sudoeste de la isla, los italianos se asientan en todas partes, los irlandeses ocupan Midtown, mientras que húngaros y checos se instalan en el Upper East Side. Una de las características más notables de esta inmigración es que todos estos pueblos europeos tienden a perder su patrimonio cultural indígena y ajustarse sustancialmente al núcleo cultural anglo-protestante de los Estados Unidos. Posteriormente los judíos que huyen del régimen nazi, se instalan en Washington Heights y en Brooklyn. A su vez, los afroamericanos se agrupan en los barrios de Harlem. Llegado el momento, la cuestión del alojamiento popular se convierte en un verdadero problema. 40000 casas de vecindad son destruidas en los años 20 y en su lugar se construyen viviendas sociales. La Gran Depresión pone en la calle a miles de neoyorkinos, algunos de los cuales buscan refugio en Central Park.

En 1919, Nueva York es sacudida, como otras ciudades del país, por una sucesión de huelgas masivas de estibadores, actores y bomberos. Por su parte los obreros reclaman aumentos de salario para compensar la inflación. El 16 de septiembre de 1920, una bomba vuela la sede dela compañía J. P. Morgan Inc., en Wall Street, con 38 muertos y 200 heridos como resultado. Los años 20 también están marcados por la prohibición, la apertura de los establecimientos de venta y consumo de bebidas alcohólicas, así como por la actuación de los contrabandistas de alcohol. Numerosos bares y clubes de Harlem, exclusivamente para blancos, son controlados por las mafias judía e italiana. La Gran Manzana no escapa a la Depresión de los años 30. Es precisamente en la bolsa de Wall Street donde se manifiesta el Crack de 1929, que antecedió a la crisis mundial. El desempleo y la pobreza aumentan rápidamente. En marzo de 1930, el Partido Comunista organiza una manifestación que reúne a 35000 personas en las calles de Nueva York. En 1936, uno de cada cinco neoyorkinos recibe una ayuda pública. Los diferentes programas de la Works Progress Administration, da trabajo a centenares de miles de personas. En 1935 se construye el primer complejo de viviendas sociales de Estados Unidos.
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