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jueves, 14 de marzo de 2019

LA BUENA HIJA (Karin Slaughter)

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LA BUENA HIJA (The Good Daughter)
Karin Slaughter
TRADUCCIÓN: Victoria Hornillo Ledesma
HARPER COLLINS
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Después de que su casa de ladrillo rojo fuese incendiada, la familia Quinn se mudó a una granja. Allí, Harriet (Gamma para sus deudos), en su papel de madre, y sus dos hijas Samantha y Charlotte, reciben la visita de dos hombres armados de pistola que se presentan en busca de Rusty Quinn, notorio abogado defensor de las causas perdidas que ejerce de esposo de Harriet. Zachariah Culpepper y Bon Jovi son dos crápulas de la vida. Culpepper le debe dinero a Rusty y su  intención es liquidar la deuda con la muerte del abogado. Ante la ausencia de este, ambos terminan liquidando a Harriet y obligan a sus dos hijas a punta de pistola a penetrar en el bosque. Allí, Samantaha y Charlotte corren para salvar sus vidas. Samantha recibe un disparo en la cabeza y luego es enterrada viva. Charlie, por el contrario,  consigue escapar pero es perseguida por Culpepper y violada salvajemente. Sin embargo, ambas, Samantha y Charlie, consiguen sobrevivir. Estos hechos acaecieron el 16 de marzo de 1989. Veintiocho años después...

...veintiocho años después Charlie acude a la escuela donde estudió secundaria con la sana intención de devolverle su  teléfono a un tal Mason Hucleberry, un profesor de historia con quien recientemente mantuvo una aventura de una noche. Mientras  se encuentran en el aula de éste, oyen tres detonaciones. Ya en el pasillo se dan de bruces con el cadáver del director del centro adornado con tres disparos de bala. Su esposa llora a pocos metros de distancia mientras acuna el cuerpo de una niña muerta de un impacto en la cabeza. La sangre lo salpica todo. Todo es una horrible pesadilla. Charlie no solo es la primera testigo en la escena de los hechos sino que el caso desata sus recuerdos más terribles, recuerdos que ha tratado de reprimir durante mucho tiempo. Porque aquella carnicería le resulta familiar a Charlie. No es la primera vez que contempla aquello...

La historia que aquí nos relata Karin Slaughter está llena de escenas horribles. Ya hemos visto como dos hombres atacan a una familia en su casa con la intención de asesinar al marido y terminan liquidando a la esposa y como una colegiala le dispara a su director y a otra compañera en la escuela local dejando  el pasillo regado de cadáveres. Además, un abogado es apuñalado repetidamente mientras sale a recoger su correo diario. Todas estas historias están relacionadas y tienen lugar en la pequeña ciudad sureña de Pikeville, en Georgia. Slaughter nació allí, en Georgia, y escribe sobre ella y sus habitantes con conocimiento de causa, facilidad y comprensión. Conoce a los fanáticos y a los acosadores, así como a los protectores y defensores de la ley. Ella es capaz de condensar en unas pocas líneas la angustia de una niña sin madre así como la soledad de una hija alejada de su padre. Según sus propias palabras: «Muchas de mis historias reflejan lo que no encuentro en otros libros que leo, o lo que me gusta especialmente de los que he leído. Los lectores que conozcan mi obra desde hace tiempo sabrán que intento ser inclusiva en mis novelas y mostrar como es el mundo para las personas con discapacidades. Este es un tema que también trato en mi novela.» Y es que las hermanas Quinn, aunque salen con vida del atentado en el bosque veintiocho años atrás, siguen huyendo de los horrores de esa noche devastadora.  

Los libros de Karin Slaughter han sido acusados de ser demasiado oscuros y violentos. Su maravillosa novela «La buena hija» hace gala de estas cualidades. Hay escenas muy perturbadoras y sangrientas en ella. La muerte de Gamma es descrita con gran crudeza: «El disparo de la escopeta le había destrozado el pecho, el cuello, la cara. El lado izquierdo de su mandíbula había desaparecido. Parte del cráneo. Su hermoso y enrevesado cerebro. El arco altivo de sus cejas.» Sin solución de continuidad los acontecimientos en el instituto de secundaria nos dejan escenas como la presente: «El señor Pinkman estaba tendido boca arriba. Tenía la corbata azul echada sobre el hombro. La sangre se había extendido desde el centro de su camisa  blanca. Tenía abierta la cabeza por el lado izquierdo y la piel colgaba como jirones de papel alrededor del cráneo blanco. Había un profundo agujero negro donde debía estar su ojo derecho.» Slaughter desata sus emociones más profundas mientras cuenta con una crudeza bestial una historia que se centra en la relación entre dos hermanas, la idolatría que sienten por su madre y el deseo de seguridad y la protección que les proporciona su padre. 

«La buena hija» es una mezcla de suspense psicológico con la investigación de un misterio sin resolver. Un thriller que solo se presenta una vez cada mucho tiempo, una historia impactante, tierna y desgarradora. Mundialmente aclamada por su potencial narrativo, página a página Salaughter desgrana la historia de dos hermanas atrapadas en una red  de culpa, amargura y amor. Es ésta una brillante y atrevida novela policíaca que cuestiona el vínculo inquebrantable de la familia y el deseo de dos mujeres por descubrir la verdad sobre los brutales secretos que esconde su pasado. Repleta de giros inesperados, y rebosante de emoción, «La buena hija» es esencialmente un drama familiar, profundamente emocional. Una novela apasionante. Suspense en estado puro.
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viernes, 1 de marzo de 2019

EL ÁNGEL (Sandrone Dazieri)

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EL ÁNGEL (L'Angelo)
Sandrone Dazieri
TRADUCCIÓN: Xavier González Rovira
ALFAGUARA
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Sandrone Dazieri retornó a las librerías italianas en 2016 de la mano de Mondadori, tras su éxito “No está solo”, con un electrizante thriller: “El Ángel”. Es esta una novela de múltiples capas, compleja, llena de giros y vueltas y satisfactoriamente oscura. “El Ángel” supone, asimismo, el regreso de la pareja formada por Colomba Caselli y Dante Torre, dos personajes que luchan contra sus propios demonios mientras resuelven crímenes extremadamente desagradables. En esta ocasión el gambito de apertura de la jugada es el vagón de primera clase de un tren procedente de Milán, una especie de barco fantasma en misterioso trato con las sombras. A las doce menos diez de la noche el tren entró en la estación Termini de Roma y descargó en el andén número 7 una cincuentena de pasajeros. Del coche de lujo, del vagón de primera clase, extrañamente, no salió nadie. Todos los pasajeros fueron encontrados muertos. Aunque todo apunta a un ataque terrorista e ISIS reivindica la autoría a través de un video, Colomba prefiere pedir consejo a Dante Torre, a quien no dirige la palabra desde hace meses. Torre es la única persona capaz de ver lo que nadie más es capaz siquiera de imaginar.
La subcomisaria Caselli, que acaba de reincorporarse al servicio tras su último caso, es quien se encarga de evaluar la masacre. «Se trataba de una mujer que se había reincorporado al servicio después de una larga convalecencia y de una serie de contratiempos que habían sido objeto de debate durante meses en todos los talk shows. Se llamaba Colomba Caselli y, más adelante, alguien consideró que su llegada había sido un golpe de suerte. Ella no.» Las sospechas recaen inmediatamente sobre los de siempre: los musulmanes. Se suceden unas cuantas redadas a varias mezquitas locales hasta que Dante empieza a sospechar  que tal vez el Estado Islámico no es del todo culpable. Lo que la pareja descubre mientras viaja por Alemania, adonde la han conducido las últimas pesquisas, es que la verdadera responsable de tal locura es Giltiné, una especie de ángel vengador, una malvada tan antológica como metafísica, un ser diseñado para matar que va dejando las huellas dactilares de la Stasi y el KGB allí por donde pisa. «Musta estaba en lo cierto, realmente es un ángel. Sólo que se trata de un tipo peculiar: el Ángel de la muerte.» No va muy desencaminada esta afirmación, no en vano Giltiné es el nombre de la diosa de la  muerte en la mitología lituana. Una mujer que disfruta inyectando jeringas llenas de mescalina y psilocibina en los ojos de sus víctimas. Una joya diseñada a la medida para el caso.
El dúo ideado por Dazieri tiene su química, por lo excéntrico de uno, una excentricidad que roza lo esperpéntico, y la mesura de la otra. Dante y Colomba son dos personajes heridos e insobornables. Él, un héroe frágil y a la vez inteligente, claustrofóbico, adicto al café y a las pastillas (el primero lo toma de todos los gustos y colores, las segundas a destajo), un personaje que ha pisado el infierno y conoce la maldad del alma humana con todo lujo de detalles. Ella, al contrario, una heroína fuerte y testaruda, respetada dentro del cuerpo de policía y que aún conserva las huellas del Desastre. Puede que esta pareja no ofrezca muchas esperanzas en cuanto a la ficción pero no es menos cierto que el escritor ha sabido cogerle el pulso.
Así que, de nuevo Dante y Colomba, un crimen horrendo y una frase que puede hacer historia: “La muerte llegó a Roma a las doce menos diez de la noche”... Y luego un entramado de conspiraciones sazonado a ritmo de thriller. Dazieri no da tregua, encargándose de que siempre haya un foco de acción abierto con objeto de atraer la atención del lector. El escritor se vale de su profesión de guionista y utiliza imágenes de impacto visual que le permiten economizar en descripciones.
Estoy convencido que los amantes de las novelas sobre asesinatos despiadados y violencia sin límite lo pasarán en grande con este libro, muy alejado de las historias de Brunetti y Montalbano. Aquí el ritmo marca con su frenética acción la necesidad de mantener al lector en un estado de continua ansiedad y reforzar así la duda del misterio y la promesa de un desenlace brillante y colorido. El resultado, no podía ser de otra forma, es que se cae en lo excesivo. Hay demasiado caos y el conjunto comienza a perder pie. No queda claro quien supera a quien, si la realidad a la ficción o al contrario. Existe, o así me lo parece, una alteración desequilibrada de la acción por el mero hecho de exagerar. Pero (todo en esta vida tiene un pero) el escritor lo tiene claro: «Lo que intento hacer en los libros es hablar de mis dudas, no dar respuestas.»
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viernes, 28 de diciembre de 2018

FAITHFUL PLACE (Tana French)

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FAITHFUL PLACE (Faithful Place)
Tana French
TRADUCCIÓN: Eduardo Iriarte
RBA Libros, S. A.
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Tana French se dio a conocer en esto del noir a los 20 años en su impresionante debut en 2007 con El silencio del bosque (In the Woods) donde contó la historia del detective Rob Ryan cuyos dos mejores amigos desaparecieron siendo niños mientras jugaban, precisamente, en el bosque. Dos décadas después aquella aventura se complementó con la aparición de un chaval asesinado en el mismo escenario, hecho este que llevó a Ryan a enfrentarse con su pasado.

Faithful Place es su tercera novela y Tana French lo vuelve a hacer, pero esta vez la historia es aún más espeluznante. El policía dublinés Frank Mackey es convocado por su familia porque un tipo anda detrás de comprar tres viviendas en Faithful Place. Bueno, la historia no es tan sencilla como eso. Lo cierto es que un elemento decidió venderlas y antes de hacerlo encargó a unos albañiles que retiraran las chimeneas, las molduras y todo aquello que tuviera un mínimo de valor con el objeto de obtener unas pírricas ganancias. Y ahí surgió el problema. Detrás de la chimenea del salón de la número 16 apareció una maleta. La maleta, para ser exactos. La maleta de Rosie Daly. La maleta con la que salió de su casa aquella aciaga noche. La maleta que no debió haberse encontrado nunca. ¿Qué quién es Rosie Daly?...

La historia se remonta a veinte años atrás. Frank y Rosie eran por aquel entonces dos adolescentes enamorados. Cansados de sus pesadas familias y de la vida que estas les obligaban a llevar planean huir al Londres de las libertades. Frank acudió puntualmente a la cita. «Esperé entre las sombras, observando los penachos de humo que lanzaba mi aliento hacia la luz de la farola, mientras las campanas  daban las tres, las cuatro y las cinco. La noche se tornó de un gris triste y tenue, y a la vuelta de la esquina la camioneta del lechero pasó traqueteando por encima de los adoquines de camino a la lechería. Yo seguía esperando a Rosie Daly al final de Faithful Place»  Pero y, ahí está el quid de la historia, Rosie Daly nunca apareció.

Desesperado por escapar de un padre alcohólico y abusivo y de una madre manipuladora, Frank no desaprovecha la oportunidad y huye solo. Veinte años más tarde recibe una llamada de su hermana Jackie, el único miembro de su familia con quien aún se habla, en la que esta le comunica el hallazgo de la maleta de Rosie y dentro de ella los boletos que pretendían utilizar para su traslado a Londres. De repente todo lo que se daba por hecho en los últimos veinte años se pone en duda.

Frank es hoy detective del Grupo de Operaciones Encubiertas de Dublín, algo que a su familia le ha costado asimilar. Se encuentra separado de la que fue su esposa, Olivia Holly, una rubia despampanante a quien conoció al año de su llegada a Londres y con quien comparte una hija, Holly. La relación entre ambos cónyuges es ambigua. Frank aspira a una reconciliación, ella no lo tiene tan claro. «Es posible que le diera las buenas noches, no lo recuerdo. Mientras iba hacia el coche la notaba a mi lado, sentía su calor, como una luz blanca y clara brillando en el invernadero en penumbra. Fue lo único que me dio fuerzas para llegar a casa.» Según Tana French, Faithful Place «es también un libro de amor, sobre las diversas formas de amar, de amor romántico, de pareja, de padres a hijos, y es que el amor es una de las formas de salvar al ser humano. Amar te salva de ser cruel y violento, de destruirte.»

La oscuridad, la tragedia y el peligro planean sobre las páginas de esta novela. Durante el velatorio de su hermano Kevin, muerto desnucado al caer de la ventana de uno de los cuartos traseros  del segundo piso del 16 de Faithful Place, Frank, imbuido en una atmósfera saturada de alcohol, humo y sudor y acompañado por los cantos de los dolientes, se da cuenta que el asesino está presente. «Paseé la mirada por la habitación y pensé: Es alguien que está aquí. No se lo habría perdido.» En otra ocasión y, tras dar un beso de buenas noches a su hija, siente que el peligro «parpadea como un rayo caluroso alrededor de los juguetes de peluche llenando la acogedora habitación de un gas venenoso.»

No es el crimen, ni siquiera su resolución, lo que eleva esta novela a la categoría de singular. Aquí no nos tropezamos con un asesino en serie acechando las calles de Dublín. Faithful Place es la historia de Frank Mackey y su caótica familia, los Mackey. Los Mackey y el resto de personajes que viven en este barrio, muchos de ellos compañeros de juegos en la adolescencia de Frank. Hablar de Faithful Place es lo mismo que mentar la pobreza y falta de salidas. Una situación en la que se vio inmersa la Irlanda de los 80, cuando el país era más pobre que las ratas y los jóvenes solo tenían dos salidas, la fábrica de cervezas Guinness o la cola del paro. 
  
Los Mackey son una familia horrorosa. Parece imposible que anide tanta miseria moral en el ser humano. Provoca escalofríos el odio que emana de las relaciones de Frank con algunos de sus hermanos y sobre todo con su padre, Jimmy Mackey. El patriarca de los Mackey es un alcohólico hijo de puta retorcido que se enorgullece de pegar a su mujer, una madre sometida aunque fuerte a su manera, y que provoca en sus hijos la idea de librarse de él. «¿Cuántas noches a la semana vuelve a casa borracho? Las escaleras están medio desvencijadas, la moqueta tiene desgarrones... Tarde o temprano tropezará, caerá rodando cuatro tramos y se abrirá la cabeza.» Rivalidades entre hermanos, conflictos de clase, viejos rencores, coqueteos de adolescentes y recuerdos de violencia infantil, amén de unos diálogos descarnados y unos lazos familiares marcados por el despecho y el rencor, presiden hábilmente las páginas de una novela que destaca, sobre todo, por el realismo que desprenden sus personajes.  
   
El libro es un canto a Dublín, al Dublín de Joyce, de Becquett y de Wilde, al menos eso es lo que piensa la escritora: «El país es un desastre, pero le sigues queriendo aunque tenga una parte tan dañada e imperfecta, como las personas. Puedes amar a alguien aunque esté lleno de defectos e imperfecciones, y de eso va también esta novela.» Sobra decir que aquí lo importante no es saber quién es el asesino de Rosie Daly sino la contemplación de una realidad que pone al descubierto la naturaleza humana en su versión más sombría. Todo un acierto de Tana French, sin género de dudas. 
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domingo, 14 de octubre de 2018

HIJOS DE LA STASI (David Young)

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HIJOS DE LA STASI (Stasi Child)
David Young
TRADUCCIÓN: Carlos Jiménez Arribas
HARPERCOLLINS IBÉRICA, S. A.
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La vida a la sombra del Muro de Berlín ha sido terreno fértil para escritores como Len Deighton, Joohn Le Carré e Ian MaEwans. Esta novela de David Young, «Hijos de la Stasi», nos acerca  de nuevo a la antigua República Democrática Alemana, a la Destsche Demokratische Republick, la DDR como llegamos a conocerla, y más concretamente al corazón brutal de su infame aparato policial, a la Volkspolizei o Policía del Pueblo, a la VOPO, y en concreto a la Kriminalpolizei o KRIPO, su Brigada de Policía Criminal. Hoy evocar a la DDR es pensar en la Stasi, el Ministerio para la Seguridad  del Estado y su red de informadores oficiosos, la singularidad de sus métodos y el ingente número de personas que tenía a su cargo. Entrenamiento y alojamiento de terroristas internacionales, asesinatos, secuestros, chantajes, coerción, fraude electoral y muchos más crímenes y abusos flagrantes de los derechos civiles y humanos, eso fue la Stasi. En este contexto, Young nos presenta una nueva y sorprendente protagonista, la Oberleunant, o lo que es lo mismo la inspectora, Karin Müller, una mujer cuya vida familiar viene acompañada de alguna que otra sorpresa.

Una de las decisiones que Young tomó a la hora de escribir «Hijos de la Stasi» fue darle el protagonismo a una mujer teniente en una época en la que la gran mayoría de las mujeres de los países soviéticos trabajaban, al contrario de lo que ocurría en el bloque occidental. Apostilla Young que «aunque las novelas ambientadas en la Guerra Fría suelen estar dirigidas a hombres, las mujeres leen más novela negra y es por eso que decidí que mi protagonista fuese una mujer». 

La Oberleunant Karin Müller es la mujer de mayor rango en la KRIPO, cuyos poderes están de hecho limitados por la poderosa Stasi, el Ministerio para la Seguridad del Estado. Ella está orgullosa del esfuerzo de su gobierno por crear una sociedad más justa. Su ascenso es una prueba positiva de que todo funciona correctamente y para demostrarlo se le encarga un caso políticamente delicado. En el Berlín Oriental de 1975 Müller es requerida a investigar la muerte de una adolescente acribillada a balazos al pie del Muro. Todo hace pensar que la chica huía, pero lo curioso es que la escapada se producía hacia la parte occidental... La Stasi solicita a Müller que descubra la identidad de la chica al tiempo que le asegura que el caso está cerrado y le anima a que se abstenga de hacer más preguntas. En la antigua República Democrática Alemana las mentes curiosas no estaban bien vistas.  

Si bien su vida profesional, la vida profesional de Karin Müller, va viento en popa, su matrimonio hace agua por todas partes. Su esposo, Gottfried, es un maestro de escuela recientemente reprendido por el Estado y enviado a trabajar a un reformatorio en la costa del Báltico, todo ello en un esfuerzo por realinearlo con los valores comunistas. Gottfried devora las noticias occidentales y frecuenta una iglesia regida por un pastor sometido a vigilancia, conductas estas poco recomendables en una sociedad regida por un sistema que se alimenta del miedo y la paranoia.

Abrir con un asesinato puede ser el tropo más acostumbrado de la moderna novela de detectives, pero en medio de las tormentas de nieve que presiden la narración de Young no hay nada más reconfortante que la calidez de la familiaridad. Young incorpora una subtrama, aparentemente no relacionada con la historial principal, que recrea las condiciones restrictivas y duras experimentadas por un grupo de jóvenes en el Jugendwerkhof de Prora Ost en la isla de Rügen, una especie de reformatorio juvenil, un hogar para seres desarraigados destinados a ser adoctrinados en los procedimientos del Estado. Mientras ambas narraciones fluyen hacia un desenlace común, la profundidad de la corrupción y la conspiración existentes en una sociedad tan cerrada como la Alemania oriental de la posguerra se vuelven demasiado patentes.

Llega a comentar Young que el Jugendwerkhof de «Hijos de la Stasi» es ficticio pero menciona el de la ciudad de Torgau como inspiración, un reformatorio este de Torgau tristemente conocido por los abusos sexuales y el maltrato a que se veían sometidos los niños allí recluidos. «A  menudo los niños se encontraban allí no porque hubieran hecho algo malo, sino porque quizás sus familias sí lo habían hecho», puntualiza el escritor al tiempo que añade que «una gran cantidad de jóvenes y niños fueron presionados para ser informantes no oficiales de la Stasi en esos centros.»

Se cree que cuando cayó el Muro en 1989 alrededor del 6% de los 173.000 colaboradores extraoficiales de la Stasi eran menores de 18 años. La incorporación de menores al organigrama estatal  comenzó en la década de los 70 y fue en aumento en los 80. «Lo interesante es que las personas sospechosas de ser informantes a menudo no lo eran, mientras que los amigos y amantes de quienes no se sospechaba a menudo lo eran», argumenta Young. 

«Hijos de la Stasi» está avallada por el CWA Historical Dagger Award del 2016, el más importante galardón destinado a la novela policíaca e histórica en el ámbito anglosajón. Su éxito creciente ha provocado que el argumento se extienda a una serie de cinco libros (en un principio el contrato que firmó Young recogía una trilogía), ambientados todos ellos en la Guerra Fría, y que tienen como referente «El niño 44» de Tom Rob Smith, una novela ambientada en la Rusia estalinista, y el film «La vida de los otros» de Florian Henckel Von Donnersmarck. Una fórmula esta de «neo noir» emergente encuadrado en los regímenes comunistas que toma el relevo de  los relatos inspirados en la Segunda Guerra Mundial. Quizás lo más logrado de esta ficción distópica sea la recreación del ambiente histórico de la Alemania de Erich Honecker, la pobreza masiva, la desconfianza pública, la miseria, el sufrimiento y la opresión así como la aproximación al desenfreno del espionaje y la continua violación de los derechos humanos e intelectuales de los individuos, algo que presuntamente llevó al autor a hacerse con la Historical Dagger. Un debut prometedor, desde luego, que esperemos tenga continuidad en próximas entregas.
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domingo, 5 de agosto de 2018

LA SED. (Jo Nesbø)

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LA SED (Tørst)
Jo Nesbø
TRADUCCIÓN: Lotte Katrine Tollefsen
PENGUIN RANDOM HOUSE GRUPO EDITORIAL S. A. U.
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Sangre. Sí, sangre. Esta vez a Harry Hole le llama el olor de la sangre. La tranquilidad de Oslo está siendo turbada por un «vampirrista», alguien con un profundo trastorno psicológico que tiene un gusto especial por la sangre humana, sangre que trasiega como si de un gran reserva de rioja se tratase. La historia comienza con el asesinato de Elise Hermansen una joven abogada especializada en apoyar a víctimas de abusos sexuales que sufre un inesperado y terrible mordisco con unos dientes protésicos de hierro después de acudir a una decepcionante cita concertada a través de Tinder. Tinder, para los que no estén iniciados en ello, es una aplicación geosocial que permite la comunicación entre los usuarios en base a sus preferencias personales y que facilita su posterior encuentro. «Las nuevas tecnologías nos hacen más vulnerables pero nos adaptamos a ellas» opina Nesbø.

Los fragmentos de óxido y pintura negra que la dentadura metálica deja en las heridas de las víctimas tienen a la policía desconcertada. Se llega incluso a barajar la posibilidad de que alguien se haya afilado los dientes. Dos días después del hallazgo del primer cadáver aparece otro, una mujer de la misma edad también usuaria de Tinder, en una escena igual de inquietante y singularmente similar. A medida que los cadáveres del «vampirista» se van acumulando, el departamento de Delitos Violentos no ve otra solución que acudir a Harry Hole. Este se muestra renuente a aceptar un trabajo que se lo arrebató todo. El chupasangre le es familiar a Hole, está convencido de que es alguien a quien conoció en un pasado remoto. Así que, a pesar de la promesa hecha a su mujer de no volver a pisar el terreno de la investigación criminal, a pesar de todo lo que arriesga, es incapaz de dar la espalda a un trabajo con el que guarda una profunda relación de amor-odio. Es como si escuchara de nuevo «la voz de un hombre al que intenta no recordar» y se lanza a la caza de la figura que lo persigue.

«La existencia de los vampiros tiene su fundamento tanto en la zoología como en la ficción». El vocablo «vampiro» apareció allá por el siglo XVIII coincidiendo con el período de peste que asoló Europa, especialmente su zona oriental que es donde la leyenda adquirió una mayor relevancia, para designar a un engendro que chupaba la sangre de los vivos hasta matarlos. La enfermedad que padece tal aberración es conocida como «síndrome de Renfield», un término que hace alusión al personaje que, con el mismo nombre, fue descrito en uno de sus manuscritos por el novelista Bram Stoker en su archiconocida obra literaria «Drácula» en 1897. Hoy existen  algunas enfermedades como las epidemias de peste, la porfiria, la esquizofrenia y la rabia que ayudan, al menos parcialmente, a dar una explicación científica a la existencia de este fenómeno, la leyenda de los vampiros.

Los vampiros eran unos seres de aspecto aterrador, con una apariencia tan horrible que, previendo el susto, no se reflejaban en los espejos, y que hacían gala de una gran fortaleza física. Eran noctámbulos, actuaban solo de noche, y su principal característica era que atacaban de forma epidémica a los vivos a los que desangraban hasta producirles la muerte. Quienes sufrían el «vampirismo clínico» estaban en una zona intermedia entre la realidad y la fantasía. Eran gente que sentía la necesidad física y el impulso de beber sangre, la propia o la de otros, con tal de que fuera sangre, y para ello eran capaces de llegar al extremo de matar. «La sed» gira en torno a la idea de que «algunos investigadores cometen el error de creer que el vampirista, que es una persona normal pero enferma, está inspirada en primera instancia en estos mitos». Un vampirista es alguien que se satisface bebiendo sangre, así de simple y así de complejo. El vampirista de nuestra historia, un psicópata de pecho tatuado, un personaje que creíamos muerto en la cárcel en la entrega anterior, es un gourmet, un sibarita, una persona con un gusto especial por la sangre. Tanto es así que la bebe mezclada con limón después de hacerla pasar por la licuadora. ¡Tremendo explosivo! Como para no soltar la botella tras el primer sorbo.

Entre la omnipresencia de la música que salpica una serie que ha vendido ya más de treinta y tres millones de ejemplares en cuarenta idiomas (no olvidemos que Nesbø fue cantante de un grupo de rock y que esta pasión la ha heredado indefectiblemente  su detective) en «La sed» resurge la relación padre-hijo. La relación entre Hole y su hijastro Oleg. Oleg se postula como policía en la academia donde su padrastro imparte clases y  siente que este le traiciona cuando descuida a su madre, Rakel Fauke, en los momentos delicados en que esta permanece ingresada en el hospital de Ullevål con un coma inducido. «Cree que le traiciono al seguir con la investigación mientras ella está aquí» se lamenta Hole. Aquí radica el verdadero corazón de «La sed», la búsqueda de la reconciliación en lugar del reconocimiento y la aclamación. La elección moral y el consuelo pueden ser ilusiones a los ojos de algunos pero «hacemos lo que tenemos que hacer porque somos lo que somos». La pregunta surge por sí sola: ¿Qué hace Hole en esos momentos además de luchar contra los malos? Simplemente... ¡compra un bar! Que no es poco tratándose de Hole.

Lo que no deja de sorprender en la narración de Nesbø es el flujo y reflujo de los hilos de la trama. Perspectivas oblicuas, escenas fragmentadas y puntos focales cambiantes se suceden y crean una atmosfera inestable mientras la historia se desgrana dejando esquirlas a su paso. Los asesinatos se encadenan, cada uno más horroroso que el anterior, y aunque Hole aporta a la investigación el vigor necesario, se enfrenta a un revés tras otro. El pánico se extiende. Cuando le tiende una trampa al asesino, éste se encuentra un paso por delante...

Nesbo empaqueta su historia con papel suspense. En sus últimos capítulos la novela deja a un lado el procedimiento policial y amparada en la brutalidad de los asesinatos y los continuos e inesperados giros de la trama deriva hacia el horror. A pesar de ser una obra tan compleja y multicapa lo mejor de «La sed» es su dramático final. El escritor orquesta un gran desenlace que convoca a los dos antagonistas a un juego inteligente, dramático y lleno de acción.  Un juego que va a requerir al lector un vaso de buen rioja (mejor es dejar cóctel de sangre y limón para otra ocasión) para calmar los nervios. 
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jueves, 12 de julio de 2018

LA MUJER OCULTA. (Karin Slaughter)

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LA MUJER OCULTA (The Kept Woman)
Karin Slaughter
TRADUCCIÓN: Victoria Horrillo Ledesma
HARPERCOLLINS IBÉRICA, S. A. 
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Will Trent no daba señales de vida desde 2013 (téngase en cuenta que esta novela vio la luz en 2016), un tiempo que ha empleado Karin Slaughter para recrear un par de libros independientes. En este último y, posiblemente, mejor relato de la serie hasta la fecha, la escritora entrelaza una historia macabra con las misteriosas relaciones de pareja de uno de sus personajes más atractivos, el agente del Georgia Bureau of Investigation (el GBI) Will Trent.

Cuando se descubre el cuerpo sin vida (asesinado sin ningún género de duda) de un varón cercano a la sesentena en un solar en obras de Atlanta el Georgia Bureau of Investigation se hace cargo del caso. Caso que adquiere el carácter de peligroso cuando el cadáver es identificado como el de un expolicía, un detective de primera con querencia a la corrupción. El edificio donde ha tenido lugar el crimen, un club nocturno en construcción, pertenece a un poderoso grupo inversor que cuenta entre sus miembros con Marcus Rippy, una estrella del baloncesto de alto perfil. Como no podía ser de otra forma Trent y Rippy compartieron en tiempos pretéritos una aventura conjunta, seis meses de investigación que culminaron con la reputación intacta del genio de la canasta. Ahora va a suceder, ¡oh casualidad!, que esta lumbrera del balón redondo, este «chico malo», se encuentra relacionado con la muerte del expolicía.

La víctima del asesinato, Dale Harding, es hallado con el extremo puntiagudo del pomo de una puerta incrustado en su tráquea. El gran volumen de sangre encontrado en la escena del crimen hace pensar en otra víctima, víctima que no ha dejado, al margen de su sangre, rastro alguno. La médica forense Sara Linton cree que a la pobre mujer (porque de una mujer se trata) no le queda mucho tiempo de vida. Trent y su equipo se ven forzados a encontrarla antes de que sea demasiado  tarde.

Will Trent, agente del Georgia Bureau of Investigation, es un personaje complejo, henchido de cicatrices tanto físicas como emocionales, un disléxico de nacimiento que tiene que codificar por colores cada informe que lee. A lo largo de los siete libros anteriores (este completa la octava entrega) Slaughter insinuó ya los primeros traumas de Trent quien fue abandonado de pequeño y creció en un orfanato. Su problemática relación con su sádica esposa Angie Polaski y su inestable romance con la forense Sara Linton son los ingredientes básicos de una historia enredada y no apta para cardíacos.

La estrella del libro es, sin embargo, Angie Polaski, la conflictiva esposa de Will Trent. Polaski ha estado presente en la vida de su esposo desde siempre pero nunca antes se nos había permitido conocerla tan a fondo como sucede aquí. «Angie Polaski no había dejado de entrar y salir de la vida de Will como un mosquito desde que tenía once años. Se habían criado juntos en el Hogar Infantil de Atlanta y ambos habían sobrevivido a los malos tratos, el abandono, la negligencia y la tortura». De todos los sufrimientos que puede argumentar Trent en su vida ninguno es comparable al tormento por el que le ha hecho pasar la Polaski. Es esta una mujer mezquina, retorcida, cruel y  vengativa, todo un dechado de virtudes. Todo un personaje al fin... pero un personaje que ha formado parte de la vida de Trent durante treinta años. Y eso es mucho tiempo. Eso es toda una vida.

«El momento más peligroso para una mujer maltratada es aquél en que intenta abandonar a su acosador». Vale la pena citar este pasaje de «La mujer oculta» para mostrar las distintas formas en que Slaughter retrata el abuso de mujeres y niños y su condena y desprecio por la existencia de estos comportamientos.
El concepto de «violencia de género» da nombre a un problema que hasta no hace mucho era considerado un asunto de familia que no debía trascender de puertas para afuera. Hoy es un problema que traspasa fronteras y que está presente en la mayor parte de los países del mundo.
La violencia no es innata, no es algo consustancial al género humano, si así lo fuera todas las personas serían violentas o todas practicarían la violencia de la misma manera. Los maltratadores son selectivos en el ejercicio de la violencia lo que demuestra que son capaces de controlarse en cualquier otra situación. «Me sacó de casa de mi madre a rastras, tirándome del pelo. Estuvo a punto de matarme de una paliza. Me metió en un arcón y me tuvo encerrada en el garaje».
El problema de la «violencia de género» va más allá de cualquier planteamiento numeral. Además de ser una cuestión de derechos humanos y de salud pública conjuga manifestaciones culturales y visiones institucionales y hay que abordarla desde la desigualdad entre hombres y mujeres. Si es cierto que cada vez es mayor el rechazo ante situaciones de este tipo no lo es menos que cada vez la violencia hacia la mujer es más hábil y encubierta. «Me pega. Me viola. Me obliga a suplicarle que siga haciéndolo. Y después tengo que pedirle perdón por haberle hecho perder el control. Me obliga a darle las gracias cuando me permite ir a tomarme un puto café o llevar a mi hijo a jugar con sus amigos».
No es este el sitio ni el momento adecuado para abordar un tema tan espinoso en la medida que merece. Pero no puedo dejar pasar la ocasión para afirmar rotundamente que la violencia hacia las mujeres es un atentado contra los derechos humanos, contra la integridad y la salud de las personas y el desarrollo de las naciones y el mundo. No es menester decir que se hace imprescindible una reflexión profunda sobre la forma en que los individuos, las instituciones y la cultura en general, deben abordar el tema de la construcción, reproducción y comprensión de la violencia en términos generales y particularmente la ejercida hacia las mujeres.
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lunes, 18 de junio de 2018

NO ESTÁ SOLO (Sandrone Dazieri)

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NO ESTÁ SOLO (UCCIDI IL PADRE)
Sandrone Dazieri
TRADUCCIÓN: Xavier González Rovira
ALFAGUARA
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«Uccidi il padre» en italiano, algo así como «Matar al padre», es la primera novela de lo que se espera sea una nueva serie del escritor italiano Sandrone Dazieri. Cuando una mujer es encontrada decapitada en un parque de las afueras de Roma y su hijo de seis años desaparece, la unidad de policía asignada al caso arresta al esposo de la mujer e intenta lograr su confesión. Pero el mando principal de la Brigada  Móvil de Roma, Alfredo Rovere, tiene sus dudas y asigna la investigación a dos de las principales mentes analíticas del país: la inspectora del departamento de Homicidios Colomba Caselli, una detective joven, dura y aguerrida que aún se recupera de un horrible asesinato masivo del que milagrosamente salió con vida y Dante Torre, una especie de genio que pasó su infancia atrapado dentro de un silo y cuya capacidad de deducción solo es igualada por sus paranoias. Alimentado por la mano enguantada de un ser enigmático, a quien conoce como «el Padre», Dante salió de su terrible experiencia con una claustrofobia paralizante pero, también, con una sed insaciable de conocimiento. No en vano, los últimos veinticinco años de su vida los ha dedicado a coleccionar cachivaches y mantiene en su apartamento una habitación de tres por cuatro llena hasta los topes de recuerdos de tiempos que no llegó a vivir. Hoy toda evidencia sugiere que el Padre ha vuelto al trabajo y se encuentra activo después de permanecer dormido durante décadas. Cuando Colomba y Dante comienzan a seguir su rastro comprenden que, sea lo que sea que está pasando, es más oscuro de lo que se podían imaginar.

Es esta la historia de dos héroes habituales marcados por su pasado, dos héroes con el alma rota y la personalidad dañada, dos héroes  que comparten el dolor y un deseo mutuo de justicia. Es esta una trama que desciende a las profundidades de las cloacas de la Italia más negra para constatar que siguen tan podridas como siempre. Es este, en fin, un thriller que se sale de lo convencional y todo gracias a unos personajes insólitos. Por un lado Colomba Caselli, una joven guapa, atlética y dura, algo impulsiva eso sí, que vive atormentada por las secuelas de lo que fue un atentado con explosivos ocurrido meses atrás en París y del que salió ilesa pero incapaz de concentrarse en nada de nada. El Desastre, como ella lo llama, ocurrió cuando Colomba se encontraba a orillas del Sena tras la pista de un asesino reincidente, culpable de dos homicidios, algunos atracos y otros  atentados por encargo. Un restaurante japonés de lujo situado encima de unos grandes almacenes saltó por los aires con fragmentos de metralla, polvo de cemento y aire incandescente. Allí Colomba localizó al asesino, quien antes de morir la vio, la reconoció, la estudió en detalle... y ya pueden imaginar el resto. El otro personaje, Dante Torre, estuvo recluido en un silo once años y ahora se dedica a sobrevivir buceando en sus recuerdos y poniendo su poderoso intelecto al servicio de los desaparecidos. «El niño del silo» es un proyecto de hombre. Un personaje demediado, partido en dos mitades. Una quedó atrás en su Cremona natal y la otra la arrastra penosamente consigo. Un tipo enterrado que encuentra en esta aventura un camino a la salvación, una salvación que está muy lejos de sentir a pesar de que ocurrió hace ya veinticinco años. Un extraño secuestro el suyo sobre el que policías y jueces se hacen los locos. Un extraño secuestro que, aunque parezca increíble, une a ambos personajes.

El tráfico de niños es hoy en día un problema muy grave a nivel mundial. En las últimas décadas el contrabando y el mercadeo de menores se han convertido en fuente real de ingresos para las organizaciones criminales. Motivos como la adopción ilegal, la explotación laboral, la prostitución, la pornografía, el abuso sexual, la obligación a mendigar y otros tantos por el estilo se encuentran detrás de este execrable delito. El tema de las desapariciones de menores es algo que preocupa a los progenitores desde hace tiempo, no en vano un buen porcentaje de los casos activos de desaparecidos corresponden a adolescentes. Facilitar que los menores adquieran la autonomía y la madurez suficiente para moverse con seguridad en un mundo tan complicado y difícil requiere tiempo y dedicación por parte de los padres. Educar es un difícil equilibrio entre la conciencia de los riesgos y el desarrollo de la autonomía personal. Según Dazieri «Lo que mueve a mis protagonistas no es ni la venganza ni el castigo a los culpables sino el deseo de salvar a las víctimas. Y creo que si se tiene que salvar a alguien de una violencia intolerable casi cualquier medio es lícito. Dante es sobre todo una víctima que quiere que a nadie le suceda lo que le sucedió a él y se juega la vida para lograrlo.» Dante, no descubro nada nuevo, es un tipo extraño con un amplio conocimiento del secuestro y el trauma. Un personaje sobre el que Dazieri se documentó en profundidad a la hora de ver cómo reaccionan las víctimas infantiles afectadas de traumas de encierros.

«Yo creo que el thriller es más adecuado para contar la época actual. Para mí la novela negra es hija de una época romántica en la que aún podía creerse que los héroes podían salvar el mundo, solitarios, como caballeros. No creo que siga siendo posible. Bajo el nombre novela negra, como al final ha triunfado se ha publicado mucha morralla y el mío era un intento de ruptura en esa dirección.» Así se expresó Dazieri en su momento  sobre «No está solo», un thriller estructurado al estilo clásico, en presente, con algún que otro flash back y en el que cada parte destapa poco a poco una sorpresa. No cabe la menor duda que «No está solo» un thriller condenadamente fino, ejecutado con aplomo, que toca todas las notas correctamente, pero que hasta cierto punto le falta alma, o chispa o como ustedes quieran llamarlo para llevarlo al escalón compositivo más alto. Podría pensarse que esta crítica es inhumana sobre todo teniendo en cuenta que decididamente recomiendo su lectura. La acción es genial pero echo en falta sorpresas genuinas, algo para confundir al lector. Aun así estoy deseando vérmelas con «El Ángel» porque estoy convencido que Dazieri es muy capaz de aparecernos con algo definitorio en el género. Cualidades no le faltan.  
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lunes, 28 de mayo de 2018

NUNCA MIRES ATRÁS. (Claudio Cerdán)

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NUNCA MIRES ATRÁS
Claudio Cerdán
MENOSCUARTO EDICIONES
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Es esta una novela sin grandes pretensiones que no por ello deja de ser entretenida, algo muy adecuado para pasar un buen rato.  Y digo un «buen rato» porque la fábula está bien escrita, es animada Y encima permite avanzar algo en el conocimiento del singular personaje en que ha llegado a convertirse Sonia Ruíz, esa adorable treintañera con querencia a los líos que de un tiempo a esta parte se nos ha hecho tan familiar. Para aquellos que se animen a adentrarse en este singular proceso creativo les advierto que le esperan unos pasajes tan realistas, tan cotidianos que basta solo con acercarse a las páginas del periódico para contemplar  como la realidad supera muchas de las veces a la ficción. Una novela interesante, sí. Y toda ella salpimentada con un tufillo a pulp (no sé si por la formidable portada de Miguel Navia) y con unas elevadas dosis de acción y misterio que no dejan de agradecerse.

Sonia Ruíz acaba de pasar la peor noche de su vida y amanece sin bragas y con una enorme laguna mental. Al tiempo que la rescata de un pringoso y maloliente contenedor de basura, una especie de ataúd de desperdicios en el que dormita semidesnuda, Mila se presenta como una antigua compañera de instituto y la requiere para que localice a su marido en fuga que la ha dejado con una casa hipotecada y un montón de deudas. Sonia bucea en sus recuerdos y no contempla a Mila en absoluto. De compañera de instituto, nada. Pero ella no es de esas que rechazan un trabajo así como así y de inmediato pone manos a la obra. El marido de Mila es un tal David Martínez García, un personaje muy cercano a las peñas futboleras ultras que pululan alrededor del nombre del Real Madrid. Las pesquisas llevan a la Ruíz a tratar con grupos neonazis y con la mafia rusa y el caso, no es para menos con semejante gentuza, adquiere tintes sangrientos. 
  
“Me tomo cada novela como un nuevo reto. Considero que explorar nuevos horizontes y salir de tu zona de confort es algo que te hace evolucionar como escritor. Quizá  por eso me propusieron participar en la colección SeisDoble de la editorial Menoscuarto sabiendo que aceptaría sin pensarlo. Para quien no conozca esta colección, se trata de una serie de novelas que cuentan casos de la detective Sonia Ruíz. Lo curioso del tema es que cada libro lo realiza un escritor distinto que no solo debe respetar lo que hicieron los anteriores, sino aportar más matices al mundo de la protagonista.” Así, con estas palabras, se incorpora Claudio Cerdán, el joven escritor yeclano, al proyecto de Menoscuarto. Y lo hace no sin reservas: “Pensaba, lo diré claro, que iba a meter la pata hasta el fondo. Así que con Sonia Ruíz me tiré de cabeza a la piscina.” Y es que no debe de ser una labor fácil hacerse cargo de la herencia emprendida por plumas de tanto renombre como Lorenzo Silva y Andreu Martín.

Hay que reconocerle el valor a ciertas editoriales que se lo curran bien y que no paran en mientes a la hora de ofrecerle al lector propuestas que optan por romper con lo de todos los días y que se adentran en el terreno de lo arriesgado para crear proyectos que se hacen difíciles de rechazar por su originalidad y por la curiosidad que despiertan. Dar vida a un personaje femenino y dejarlo en manos de diversos autores, cada uno con sus chifladuras y sus rarezas, sin que por ello degenere en una piltrafa, es un reto creativo de cierta envergadura. Un personaje femenino que bien puede corresponder con el de la madrileña Sonia Ruíz, una treintañera algo alocada, que vio la luz en “Nada sucio” y no tardó en tomar conciencia de que se encontraba sola, abandonada por su marido, y con un cargamento enorme de recibos por pagar. Y como remedio más inmediato decidió dedicarse a las labores detectivescas sin otro adiestramiento que dos meses al servicio de un detective forjado a la antigua usanza. ¿Y qué quieren que les diga? Que desde entonces la pobre mujer no ha dejado de meterse en líos llevada de la mano por los mejores autores de novela negra de este país. Y han sido ya unos cuantos los «fregaos» en los que estos señores se han empeñado en involucrar a la pobre chica a expensas de una salud cada vez más quebradiza. No podía faltar aquí Claudio Cerdán, claro, un escritor cáustico y punzante y ¡cómo no! encantado de joder a sus personajes. Y vaya si jode a la pobre muchacha, porque eso de hacerla pasar una noche en un contenedor, ligerita de ropa y expuesta a todo tipo de miradas indiscretas, no es algo que esté al alcance de cualquiera.

Claudio Cerdán no es nuevo en esto. Irrumpió en la escena del negro con “El país de los ciegos” en 2011 y con ella se alzó con el Novelpol al año siguiente. Desde entonces ha seguido dando guerra. Es un escritor que está acostumbrado a los personajes oscuros, algo que se ha hecho muy familiar en sus libros. Sus novelas están pobladas de delincuentes peligrosos, de criminales recién salidos de la cárcel, de policías corruptos y perdedores que ignoran qué sentido dar a sus vidas.

Nos damos de frente aquí con un caso de violación en grupo, una noticia de relleno en los telediarios de un día cualquiera, pero un tema muy en boga en estos momentos en España tras el fallo judicial de La Manada, un fallo que ha provocado movilizaciones multitudinarias y ha llevado a la unanimidad de los partidos políticos en torno a la improcedencia de la sentencia. Gallego, Jorge Pérez y El Charly son aquí La Manada, tres personajes cercanos a la ultraderecha que una noche sin luna tropiezan con una chica perdida y tras veinte minutos de abusos deshonestos le destrozan la vida. Para ellos es algo normal. Una forma más de divertirse. Para Mila significa adentrase en los tortuosos caminos de la venganza. Decía John Stuart Mill, el último de los grandes economistas clásicos, en su tratado «Sobre la libertad» que esta consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. ¿Tiene justificación un acto de venganza en una coyuntura como esta? Lo único cierto es que en situaciones extremas la gente suele tomar decisiones erróneas.

Es esta una historia que desgraciadamente está de moda. Aquellos que no sean propensos a impresionarse con facilidad tienen aquí la oportunidad de adentrase en una historia detectivesca con grandes dosis de acción y misterio. Una historia, que por la actualidad de su temática, les hará reflexionar. Así pues, a disfrutar. 
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