Saludo de bienvenida

Bienvenido a "L.B.Confidential". Espero que tus expectativas se vean cubiertas. Gracias por tu visita !!!
gadgets para blogger

sábado, 20 de mayo de 2017

COVERS OF PULP NOVELS: JIM THOMPSON

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
   Nombre              Jim Thompson
   Nacimiento          27 de septiembre de 1906, Anadarko, Oklahoma,                            Estados Unidos      
   Fallecimiento       7 de abril de 1977, Hollywood, Los Ángeles,                              California, Estados Unidos                           Cónyuge             Alberta Hess (1931 - 1977)
   Estudios            Universidad de Nebraska - Lincoln
                       Universidad de Temple
   Ocupación           Novelista y guionista
   Películas           El demonio bajo la piel, Atraco perfecto
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
  • Aquí y ahora (Now and on Earth, 1942),
  • El trueno (Heed the Thunder, también conocida como Sins of the Fathers, 1946), 
  • Sólo un asesinato (Nothing More Than Murder, 1949)
  • El asesino dentro de mí (The Killer Inside Me, 1952)
  • Tierra sucia o Una cabaña en el sur (Cropper's Cabin, 1952)
  • Libertad condicional (Recoil, 1953)
  • Los alcohólicos (The Alcoholics, 1953)
  • Noche salvaje (Savage Night, 1953)
  • El criminal (The Criminal, 1953), Júcar Etiqueta Negra.
  • The Golden Gizmo (The Golden Gizmo, también conocida como The Golden Sinner, 1954)
  • Una chica de buen ver (A Swell-Looking Babe, 1954)
  • Una mujer endemoniada (A Hell of a Woman, 1954)
  • Asesino burlón (The Nothing Man, 1954)
  • Un cuchillo en la mirada (After Dark, My Sweet, 1955)
  • El exterminio (The Kill-Off, 1957), RBA Serie Negra.
  • Ciudad violenta (Wild Town, 1957)
  • La huida (The Getaway, 1958),
  • Los transgresores (The Transgressors, 1961)
  • Los timadores (The Grifters, 1963)
  • 1.280 almas(Pop. 1280, 1964)
  • Texas (Texas By the Tail, 1965)
  • Al sur del paraíso (South of Heaven, 1967).
  • Nothing But a Man (Nothing But a Man, 1970), No traducida en español.
  • Hijo de la ira (Child of Rage, también conocida como White Mother, Black Son, 1972)
  • La sangre de los King (King Blood, 1973)
  • Fireworks: Los últimos escritos de Jim Thompson (Fireworks: The Lost Writings of Jim Thompson, 1988), No traducida en español.
  • El embrollo (The Rip-Off, 1989)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

APRENDIZ DE DETECTIVE / UN ROBO MUY COSTOSO. (W. Irish)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
APRENDIZ DE DETECTIVE / UN ROBO MUY COSTOSO
William Irish
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El oscuro mundo de Cornell Woolrich

Cornell Woolrich nació en el seno de una familia pudiente, hijo único de un padre que ejerció de ingeniero civil y una madre  pianista, culta y sobreprotectora. La familia vivió en México, Cuba y las Bahamas antes de establecerse definitivamente en Estados Unidos. El divorcio de sus padres, cuando Cornell contaba quince años de edad, lo llevó a New Jersey junto a su madre. Estudió en el De Witt Clinton High y se doctoró en periodismo por la Universidad de Columbia en New York en 1925. Fue entonces cuando una enfermedad en el pie lo obligó a guardar reposo. Woolrich aprovechó el momento para comenzar a escribir. Llegó a ganar un premio otorgado por la revista College Humour, premio que le permitió viajar por Europa y pasar una larga temporada en París. Sus primeras novelas, “Cover Charge” (1926), “Children of the Ritz” (1927) y “Times Square” (1929) están marcadas por el influjo de F. Scott Fitzgerald. Woolrich fue convocado a Hollywood para ocuparse de adaptaciones y guiones cinematográficos. Allí conoció a Gloria Blackton, hija del productor de cine mudo James Stuart Blackton, con quien contrajo matrimonio. Éste duró apenas unas semanas, el tiempo suficiente para que Gloria tomara conciencia de la desviación sexual de su marido tras hojear un diario en el que se relataban las aventuras y desventuras de Woolrich en el terreno de la homosexualidad. El matrimonio se divorció en 1933.

La Gran Depresión afectó a la venta de las publicaciones de Woolrich y éste tuvo que dedicarse a escribir novelas baratas por encargo. Entre 1934 y 1946 publicó más de 350 relatos en diferentes revistas: Black Mask, Ellery Queen Mistery Magazine, Dime Detective, Fiction Weekly y Argosy. También escribió novelas como “The Bride Wore Black” (1940), “Deadline at Dawn (1940)” y “Rendez vous in Black (1948)”. Entre aquellos cuentos cortos se encuentraban los dos que conforman el volumen que hoy traemos a colación: «Aprendiz de detective» y «Un robo muy costoso». En el primero un niño de doce años relata en primera persona la experiencia vivida al emprender la búsqueda de una amiga que ha sido raptada. La intriga, la emoción y el suspense  atrapan al lector desde la primera página. En la segunda de estas historias se describe la planificación y ejecución del robo de las joyas de la Garrity, una solterona anciana y mezquina, poseedora de un auténtico tesoro en alhajas. Un robo -el de estas sortijas- que traerá consecuencias inesperadas para sus protagonistas.

Tras el fallecimiento de su madre Woolrich se recluyó en una habitación de hotel durante once años y se dio a la bebida, terminando sus días enfermo de ictericia, alcohólico y tullido (se le amputó una pierna gangrenada y tuvo que vivir el resto de sus días atado a una silla de ruedas). A su muerte legó a la Universidad de Columbia 850.000 dólares en memoria de su madre para sufragio de becas a jóvenes escritores.

William Irish fue un gran estilista, poseedor de una inspiración romántica capaz de ennoblecer a las víctimas de la injusticia y los despropósitos. Fue muy hábil en el arte de producir sensaciones de infortunio y angustia administrando además el suspense de manera asombrosa. Éste fragmento de «Aprendiz de detective» es un claro ejemplo de ello: «El piso crujió un poco cuando el hombre empezó a caminar...; luego sentí crujir la escalera, lo que me dio a entender que empezaba a subir. Parecía un gato, tan sigilosos eran sus movimientos. Pero podíamos sentir claramente su respiración. Supongo que no nos había visto todavía, ya que venía de la claridad de la luna. Paso a paso se iba aproximando a nosotros, y ahora sólo veíamos ya su cuerpo negro. Jeanie quiso volver la cabeza para mirar, pero yo se lo impedí.» O este otro de «Un robo muy costoso»: La escena que siguió hubiera sido más propia de un manicomio. Chick colocó la linterna de modo que iluminara el ataúd, cogió la cabeza del ángel y golpeó con ella la tapa del féretro hasta que en la madera se abrió un boquete que Chick agrandó con sus manos hasta hacerse sangre. Ante sus ojos quedó descubierto el rostro delgado, pero maquillado y plácido, de Alfreda Garrity, que mostraba los dientes en una sonrisa vagamente sardónica.» Los relatos de Woolrich –nadie lo ha conseguido como él- hacen gala de una gran tensión narrativa y destacan por la caracterización de sus personajes.

Pocos escritores han llevado a éstos infelices a situaciones de tan extrema angustia como Cornell Woolrich. Por sus novelas deambula gente común atrapada por las circunstancias, a menudo perseguida por crímenes que no han soñado siquiera cometer. En “The Black Curtain” (1941) un hombre se recupera de un ataque de amnesia de tres años para encontrarse perseguido por figuras en la sombra provenientes de un pasado que no puede recordar. En “Phantom Lady” (1942) un hombre inocente es acusado de asesinato y condenado a muerte sólo para encontrar que la mujer que puede demostrar su inocencia ha desaparecido sin dejar rastro. Ya sea que su escritura adquiere ese trágico sesgo debido a una relación anormalmente estrecha con su madre (a excepción del  corto período de tiempo que residió en Hollywod, Woolrich vivió con su madre toda su vida adulta en el sórdido cuarto de un hotel de Harlem) o a alguna otra razón oscura y misteriosa, que no es fácil adivinar, lo cierto es que sus personajes se acercan más y más a la tragedia a medida que el relato avanza. Los críticos han llegado a considerar a Woolrich como el cuarto escritor más valorado de todos los tiempos detrás de Chandler, Hammett y Stanley Gardner. A diferencia de éstos Woolrich no comenzó escribiendo para las revistas pulp de la época, ya era un novelista de éxito cuando éstas vieron la luz.

En Francia, donde Woolrich es considerado un maestro en su arte, se le atribuye la creación de la novela negra, un estilo de escritura sobre el que se cimentó el cine de Hollywood de los años 40 y 50. Más de 30 películas han sido fundamentadas en las obras de Woolrich, incluyendo clásicos como  “The Leopard Man” (1943), “Phantom Lady” (1946), “The Window” (1949) y, quizás, la más famosa película basada en una de sus historias, “Rear Window” de Alfred Hitchcock (1954). Aunque su obra no es tan conocida como la de otros estilistas del noir –llámense éstos Chandler o Cain- lo cierto es que las novelas de Woolrich, muchas de ellas escritas bajo los seudónimos de William Irish y George Hopley, son consideradas hoy en día obras maestras casi olvidadas del género. Con títulos tan sugerentes como “El ángel negro”, “La noche tiene mil ojos” y “Vals en la oscuridad”, los cuentos de Woolrich llegaron a ser acusados de poseer una corriente subterránea de miedo, culpa, desesperación y la sensación de que el mundo está controlado por fuerzas malignas.

Hoy, casi cinco décadas después de su muerte, el arte de la oscuridad de Woolrich se ha hecho acreedor de una apreciación renovada. La mayoría de sus novelas de los años cuarenta han sido reimpresas. 
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

sábado, 13 de mayo de 2017

EL CUCHILLO. (Patricia Highsmith)

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
EL CUCHILLO (The Blunderer)
Patricia Highsmith
TRADUCCIÓN: Manuel G. Palacio
COMPACTOS ANAGRAMA
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
«El cuchillo» cuestiona a tres personajes diferentes bajo el prisma de los dos temas favoritos de Highsmith, la culpa y la justicia. El primero, Melchior Kimmel, es el propietario de una librería. La pornografía es su principal fuente de ingresos. Entre los coleccionistas serios de esa clase de libros es conocido como una persona en quien se puede confiar a la hora de conseguir cualquier volumen. Pero Kimmel también es un asesino que ha tenido la suerte de salirse con la suya tras haberse deshecho de su esposa, hecho éste por el que no siente ningún remordimiento. El segundo personaje en cuestión es un abogado, Walter Stackhouse, cuya esposa Clara se las ha arreglado para separarle de casi todos sus amigos debido a una desaprobación enfermiza de las acciones de su marido y a su imaginación neurótica, antecedentes que la han llevado a amar más a su perro Jeff que al propio Walter. Walter, por su parte, piensa deshacerse de Clara y el conocimiento de la muerte de la señora Kimmel a través de un artículo periodístico, así como el procedimiento en que ésta se llevó a cabo, le obsesionan sobremanera. Stackhouse está cada vez más convencido de la culpabilidad de Kimmel y se siente fascinado por él hasta el punto de visitar su librería. ¿Qué le seduce en la violenta muerte de una respetable mujer de la clase media? ¿Tal vez la posibilidad de que su marido sea un asesino? ¿O quizás la fascinación de poder hacer él lo mismo?

Cuando Clara aparece muerta -es encontrada al borde de un acantilado con evidentes síntomas de haberse suicidado- en circunstancias similares a las que concurren en el trance de la esposa de Kimmmel, Highsmitm introduce un tercer elemento en este extraño triángulo: el desagradable, extralimitado y agresivo detective de policía Lawrence Corby, de la Brigada de Homicidios de Filadelfia. Mientras Kimmel se siente seguro de sí mismo, Walter Stachhouse no es tan afortunado. Él es torpe y sus errores estúpidos lo ponen en una situación complicada ante la ley. Toma terribles y equivocadas decisiones con la intención de evitar a Corby viéndose obligado a reexplicar los hechos a sus amigos. Amigos, todo sea dicho, que han comenzado a perder la confianza que le profesaban. Corby, ante la similitud de ambas muertes, sospecha que Stackhouse y Kimmel están en connivencia. Es éste, Corby, un personaje tan desagradable que el lector se ve poco menos que obligado a sentir simpatía hacia Stackhouse. Patricia Highsmith es maestra en el arte de crear esta tensión moralmente ambigua.

Un asesino se siente acosado por otro hombre que aspira a convertirse asimismo en asesino. Tales diadas impares son el tema favorito -de hecho obsesivo- en la narrativa de Patricia Highsmith, puesto de manifiesto en «Extraños en un tren» y «El talento de Mr. Ripley». «El cuchillo» comienza con una nota de violencia brutal antes de pasar rápidamente a un entorno paralelo donde la violencia es mental, pero no por ello menos brutal. El libro es una cocción a fuego lento de la fascinación enfermiza que Walter Stackhouse siente por un desconocido que sospecha asesino de su esposa. Las consecuencias terribles generadas por esta curiosa afinidad se desgranan con precisión de detalles a lo largo de la novela y el humor cruel de Highsmith hace que culminen en un clima monstruoso y aparentemente inevitable.

«El cuchillo» es una obra extremadamente tensa. Situada entre dos de las creaciones más seminales de Highsmith, «El precio de la sal» y «El talento de Mr. Ripley», muestra claramente pinceladas de como la autora se las arregla para mezclar temas de éxito de sus libros anteriores y alcanzar así nuevas caracterizaciones de una complejidad notable para sus obras futuras. Estas historias de transición proporcionan una idea de lo que ocupa y preocupa a la autora en un momento determinado de su carrera. Aunque las dos novelas entre las que se posiciona puedan parecer dispares -«El precio de la sal» es esencialmente una obra de amor y «El talento de Mr. Ripley» presenta en sociedad a un psicópata encantador- la paleta de colores que ambas dibujan se confunde en «El cuchillo».

Walter Stackhouse lleva una vida aparentemente fascinante. Su título de abogado le ha posibilitado ocupar una posición destacada en la clase social superior. Su esposa es una agente de bienes raíces de éxito. Melchior Kimmel, por el contrario, es un inmigrante humilde que no padece miedo alguno a la hora de enfrentarse a su gruñona esposa Helen. Tal es así que en el momento de acabar con ella se siente imbuido de una especie de alegría oscura y un desbordante sentimiento de justicia, de agravios vengados, de años de insultos e injurias, de tedio y estupidez que por fin se ven satisfechos: «Con la derecha le dio un puñetazo en la cabeza lo bastante fuerte como para romperle el cuello... La mano izquierda de Kimmel encontró la garganta y apretó con fuerza para ahogar el incipiente gemido de su mujer... Después descargó el puño con la misma fuerza y regularidad de una maza contra la frente, la oreja, y finalmente le propinó un gancho en la barbilla como si estuviera pegándole a un hombre. Entonces sacó del bolsillo un cuchillo, lo abrió y hundió la hoja tres, cuatro, cinco veces en la carne.» Este arrebato sorprendente de violencia es clásico en la literatura de Highsmith. Kimmel y Stackhouse se encuentran, evidentemente, en puntos opuestos del espectro.

Sólo que la vida encantadora de Walter Stackhouse no lo es tanto después de todo. Al igual que Kimmel, Stackhouse se siente atrapado en un matrimonio sin sexo y dominado por una mujer grosera. Pero entonces conoce a una joven que llena su mente de nuevas posibilidades, de planes renovados, y todo ello pone en funcionamiento un mecanismo que lo lleva a un enfrentamiento directo con Kimmel y Corby. El espectro de la ley, en la figura de un abogado de alto precio o de un gendarme tenaz, ha sido el punto de apoyo en las tres novelas capitales de Highsmith. En «El precio de la sal» la ley castiga a Clara Aird por su obsesión con otra mujer. El deseo culpable de Walter Stackhouse y la obsesión de Melchior Kimmel por su propia inteligencia conducen a ambos a caer en los brazos de la justicia criminal. Los tres personajes son precursores de Tom Ripley, un ser obsesivo, a veces atormentado por la culpa, que sin embargo sabe de forma instintiva encontrar su propio camino. La obsesión y la culpa son, por naturaleza, incompatibles con la libre determinación. Como Kimmel tan elocuentemente lo expresa en el párrafo final de la novela: «...sabía que no se movería, y no porque tuviera miedo del arma o de la muerte, sino por algo más profundo que recordaba desde su infancia. Era el terror a un poder abstracto, al poder de un grupo coordinado, al terror a la autoridad.» Hay una clara progresión pues entre la impotencia de Clara Aird, la desesperanza de Walter Stackhouse, la soberbia de Melchior Kimmel y el dominio de sí mismo de Tom Ripley.
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

jueves, 4 de mayo de 2017

LOS «EDGAR ALLAN POE AWARDS» 2017

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Drama en la Gala de los Edgar 2017

El premio Edgar, el más grande galardón literario en el mundo del misterio, ha llegado a ser comparado con los Oscar y al igual que ocurre con éstos los escritores de misterio de América celebran anualmente su fiesta de entrega. Este año correspondió la 71 edición y la celebración se llevó a cabo el 27 de abril en el Hotel Gran Hyatt de Nueva York. La velada no careció de drama y suspense. Y es que, en lugar de un ganador equivocado, en esta ocasión un problema de salud interrumpió las actuaciones de la noche. El presidente de la MWA (Mistery Writers of America), Jeffery Deaver, se desmayó de repente cuando se presentaba la categoría del «Best Juvenile». La rápida llegada de un equipo de servicios médicos reanimó a Deaver, que fue capaz de salir del salón por su propio pie, siendo tranquilizada la concurrencia con un informe posterior del hospital. En él se indicaba que los resultados de las pruebas médicas habían sido normales. El vicepresidente ejecutivo Donna Andrews presidió con tranquilidad el resto del programa.

La novela de Noah Hawley, «Before the Fall», un thriller trepidante que plantea interrogantes sobre el destino, la naturaleza humana y los vínculos inextricables que unen a los seres humanos, se impuso en la categoría de «Best Novel», el mayor premio de la noche. Once personas despegan en un avión privado de Martha´s Vineyard, una pequeña isla de la costa este de Estados Unidos, con destino a Nueva York. Dieciséis minutos después ocurre lo impensable: los pasajeros desaparecen en el océano. Sólo sobreviven un pintor y un niño de cuatro años, único hijo de un magnate de los medios de comunicación, inmensamente rico y poderoso. La novela no se interesa tanto por el accidente como por las once personas que viajaban en el avión. Y ahí es donde radica su interés. Con capítulos alternados entre las secuelas del accidente y las historias de los pasajeros y miembros de la tripulación, el misterio que rodea a la tragedia aumenta. Hawley, creador de FX Fargo, no pudo recibir la estatuilla del Edgar Allan Poe en persona pero sus declaraciones fueron leídas en su ausencia. En ellas hizo hincapié en el aumento de la sofisticación del género.

En la competitiva categoría de «Best First Novel by American Author» fue Flynn Berry quien se impuso con su novela «Under the Harrow». Es éste un thriller psicológico que recrea el amor feroz entre dos hermanas, las distorsiones de la pena y el poder aterrador del pasado.

Adrian McKinty, escritor irlandés nacido en Belfast, se impuso como «Best Paperback Original» con su trabajo «Rain Dogs», quinta novela de la serie del detective Sean Duffy.  

Max Allen Collins y Ellen Hart obtuvieron el reconocimiento de «Gran Masters». Collins es autor de la novela gráfica «Road to Perdition», que sirvió de base para el guion de la aclamada película de Sam Mendes. Por su parte, Hart es el galardonado autor de la serie de misterio de James Lawless y Sophie Greenaway.

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
  • BEST NOVEL
    • Before the Fall de Noah Hawley (Hachette Book Group – Grand Central Publishing)
  • BEST FIRST NOVEL BY AN AMERICAN AUTHOR
    • Under the Harrow de Flynn Berry (Penguin Random House – Penguin Books)
  • BEST PAPERBACK ORIGINAL
    • Rain Dogs de Adrian McKinty (Prometheus Books – Seventh Street Books)
  • BEST FACT CRIME
    • The Wicked Boy: The Mystery of a Victorian Child Murderer de Kate Summerscale (Penguin Random House – Penguin Press)
  • BEST CRITICAL/BIOGRAPHICAL
    • Shirley Jackson: A Rather Haunted Life de Ruth Franklin (W.W. Norton – Liveright)
  • BEST SHORT STORY
    • “Autumn at the Automat” – In Sunlight or in Shadow de Lawrence Block (Pegasus Books)
  • BEST JUVENILE
    • OCDaniel de Wesley King (Simon & Schuster – Paula Wiseman Books)
  • BEST YOUNG ADULT
    • Girl in the Blue Coat de Monica Hesse (Hachette Book Group – Little, Brown BFYR)
  • BEST TELEVISION EPISODE TELEPLAY
    • “A Blade of Grass” – Penny Dreadful, Teleplay de John Logan (Showtime)
  • ROBERT L. FISH MEMORIAL AWARD 
    • “The Truth of the Moment” – Ellery Queen Mystery Magazine  de E. Gabriel Flores (Dell Magazines)
  • GRAND MASTER
    •  Max Allan Collins
    •  Ellen Hart
  • RAVEN AWARD
    • Dru Ann Love
  • ELLERY QUEEN AWARD
    • Neil Nyren
  • THE SIMON & SCHUSTER – MARY HIGGINS CLARK AWARD
    • The Shattered Tree de Charles Todd (HarperCollins Publishers – William Morrow)
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
EL «GRAND MASTER»  MAX ALLAN COLLINS 
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

lunes, 1 de mayo de 2017

LA ESTRATEGIA DEL PEQUINÉS. (Alexis Ravelo)

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
LA ESTRATEGIA DEL PEQUINÉS
Alexis Ravelo
Editorial Alrevés S. L.
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
«La estrategia del pequinés» no es la primera novela de Alexis Ravelo, pero sí es una obra singular en su carrera. Primero, porque rezuma calidad por los cuatro costados y, segundo, porque así se lo han reconocido las críticas que ha recibido y que han culminado en la concesión de galardones de la talla del Premio Dashiell Hammett, el Premio Novelpol o el Premio Tormo, distinciones todas ellas que no están al alcance de cualquiera.

«La estrategia del pequinés» recorre Gran Canaria de norte a sur, desde su capital al poniente y del parador de Tejeda a la zona meridional de la isla. Las páginas del libro encierran todo  un tratado de odonimia local. Desde Juan Rejón al Auditorio, transitando por la avenida de las Canteras y sus calles aledañas (Sagasta, Padre Cueto, Secretario Artiles); desde Triana a la desembocadura del Guiniguada y el barrio de Vegueta, con referencias al Mercado Municipal, la calle de la Pelota y Mendizábal, (¡ay! de aquellas veladas nocturnas en época estudiantil compartidas en el Herreño y el Adargoma); desde Pedro Infinito en Ciudad Alta a Santa Luisa de Marillac en el barrio de las Rehoyas. Recuerda uno el nombre de Pedro Infinito como aquél astrólogo medio loco que aconsejó a Celia la creación de una especie de modelo casi utópico de auxilio social para los trabajadores decentes en la “Celia en los infiernos” de Pérez Galdós. Resulta gratificante evocar las referencias a la obra galdosiana en los nombres de algunas calles de Ciudad Alta, nombres que recogen gran cantidad de personajes y títulos de aquellas novelas decimonónicas. A lo mejor es sólo casualidad, o quién sabe si el hecho de nombrar a la calle principal de Schamann con el nombre de Pedro Infinito no tuviese una doble intención moralizante para sus habitantes. Pero esto, amigos míos, es irse por otros derroteros.

«La estrategia del pequinés» comienza con la presentación en sociedad de Júnior, un macarra encargado de la distribución de cocaína en Las Palmas por cuenta del Turco, «Miralles el Turco», un catalán o valenciano cualquiera sabe, que reside en Barcelona y que cuenta con gente en todos lados. Júnior regenta un establecimiento comercial –Mendoza e Hijo- en la calle Pedro Infinito, una arteria de la parte alta de la ciudad. Éste comercio tuvo su prestigio entre los habitantes de Ciudad Alta en tiempos pretéritos. Ahora la tienda es un vestigio del pasado y el negocio una ruina. Júnior (Don Fulgencio Hijo) tiene otros asuntos en los que pensar más allá de sus negocios comerciales. («... negocios que a Don Fulgencio Padre, quengloriaesté, lo volverían a llevar a la tumba si alguna vez le diera por levantar la cabeza»).

Algo sale mal en la recogida de una entrega, y ese «algo» tiene un nombre: el Rata, Marcos el Rata, un tipejo de la Isleta, trasnochador e informal. El tal Marcos se cogió una marcha de tres pares de narices con la pasta que Júnior le había adelantado, y el día de la entrega de una partida de coca no se presentó a su hora en su puesto de estibador en el Muelle. Como consecuencia de todo ello el contenedor de frigoríficos donde iban los dos kilos de polvo fue requisado por los de Aduanas, y el pastel quedó al descubierto. («-Júnior y su gente lo tenían que haber recogido ayer por la mañana, Pero, vete a saber por qué, no entraron en el contenedor cuando estaba previsto. Así que el contenedor  cayó en una inspección sorpresa que hicieron por la tarde.»)

Los errores se pagan y el Rata entrega su vida en el primer capítulo, apalizado y abandonado en una playa de la agreste costa del norte de la isla. Pero el Rata no es el único deudor en esta historia, Júnior también contrae una deuda. Una deuda de «tres bolsas de hielo». («Te digo lo que haremos: dentro de dos semanas, hacemos otro asaderito íntimo. Y tú te traes tres bolsas de hielo en lugar de dos. Es una de las soluciones que se me ocurren. ¿Te parece bien? -¿Y la otra? La otra es que yo mande a otra persona que se encargue del hielo y tú te quedas sin barbacoa.»)

Júnior ya la había jodido en otra ocasión y por entonces el Turco le cubrió. («-Contento me tiene, el jodido Júnior de los huevos. El año pasado ya perdimos otra entrega que iba para él.») Júnior se plantea de dónde sacar el dinero para saldar su negligencia y es entonces cuando decide pegarle el sablazo a Larry -el hombre del Turco en la isla-, un abogado fantasmón que siempre había tenido más suerte que cerebro, un niño de papá, alguien que recoge la pasta de la droga y la mete periódicamente en la lavandería. («La invierte en unas cuantas empresas que después, supongo, le ingresan el dinero limpio al Turco y a los suyos. Así que yo, cada par de meses, le pongo un pastón en las manos al abogado, Y sé que por lo menos dos o tres tipos más hacen lo mismo, siempre en las mismas fechas. Pero el tío no puede invertir todo el dinero de golpe, así que lo tiene que guardarlo debajo del colchón, mientras lo va poniendo a circular despacio. Por éso es por lo que los pagos son cada dos meses y no cada mes.»)

Para el atraco a Larry, Júnior elige al Rubio. El Rubio dejó de delinquir décadas atrás –lleva quince años trabajando como jefe de seguridad de un hotel de lujo-, pero la grave enfermedad de su mujer le hace replantearse las cosas. («-Estela –confirma el Rubio con laconismo-. Está jodida. Todavía se puede hacer algo, pero si sigue así, no va a haber solución. Quiero llevármela fuera, que la vean médicos de verdad.») El Rubio en persona es el encargado de seleccionar al grupo que le ayudará en el trabajo. Y es aquí donde entra en escena Tito el Palmera, un reenganchado de Regulares que se dedica al menudeo, un cincuentón en la miseria que aspira a regentar una cafetería con la que llevar una vida tranquila. Y también Cora, una prostituta de lujo, que siente en sus carnes como sus encantos se marchitan día a día, aunque aún mantiene sus posibles. («Observó sin reparos las piernas de Cora, le adivinó los senos niños y libres tras el algodón de la camiseta. Todavía tenía todos los revolcones del mundo. Y parecía continuar siendo una mujer con cabeza, que era lo más importante en aquél asunto.»)

Con estos ingredientes Ravelo la borda. La novela es realmente buena. Hay una primera parte en la que se narra el atraco y sus momentos posteriores, y una segunda en la que los protagonistas emprenden una huida sembrada de muertes. No debemos llevarnos a engaño. Ésta es una novela negra, y en toda novela negra nunca las cosas salen como se tiene previsto. Ya lo deja claro el propio escritor en una de sus lacónicas sentencias: «Todo había sido calculado, todo estaba previsto. Y, justamente, todo empezó a ir mal.»

«La estrategia del pequinés» es una historia de traiciones, de  amistad, de amor y segundas oportunidades, de policías corruptos, narcotraficantes sin escrúpulos y blanqueadores de dinero ineptos. «Es una novela de perdedores que son las que escribo yo», como asegura Ravelo. «Una historia sencilla, sobre gente sencilla que tiene que hacer golferío para salir adelante.» Una aventura que transita por los vertederos de la sociedad, allí donde la miseria es protagonista y adopta la forma de tipos sin escrúpulos que no tienen reparos en obtener beneficio de la desesperación de los demás. En definitiva, y en palabras del propio autor, «la novela rezuma compasión hacia los personajes, no hacia la sociedad. La sociedad es lo que es.» Confiemos pues en que ésto cambie algún día. Como sabemos, soñar es gratis, aunque tampoco se nos escapa que cumplir los sueños no lo es. 
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

lunes, 24 de abril de 2017

VIEJOS AMORES. (Juan Madrid)

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
VIEJOS AMORES
Juan Madrid
ALIANZA EDITORIAL
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
«Viejos amores» está inspirada en la vida real de Juan Antonio Rodríguez Vega, «el Mataviejas», un santanderino psicópata que tuvo en vilo a la sociedad española en los años ochenta. Vega acabó en un año con la vida de dieciséis ancianas haciéndose pasar por fontanero. Comenzó su carrera criminal agrediendo sexualmente a mujeres. Fue arrestado el 17 de octubre de 1978 y condenado a 27 años de prisión. Recluido en el penal de Ocaña, y gracias a su encanto, consiguió que todas sus víctimas menos una le perdonaran, lo que según el Código Penal Español anterior a 1995 le eximía de responsabilidad penal. Fue así que pasó sólo 8 años encerrado. Puesto en libertad en 1986 fue abandonado por su mujer. Volvió a casarse con una epiléptica. El 19 de mayo de 1988 fue arrestado en una calle de Cobo de la Torres. Confesó todos sus crímenes, pero a la hora de declarar ante el juez afirmó que todas sus víctimas habían muerto por «causas naturales». Es aquí, en este punto, donde arranca la novela de Juan Madrid...

Ana Beltrán Cuevas, viuda de ochenta y dos años, fue encontrada por su hija, alertada por una vecina, en ropa de calle, descalza y boca arriba. Estaba sobre la cama con arañazos y erosiones en ambas rodillas, la frente y el rostro. La autopsia demostró que Beltrán Cuevas fue violada anal y vaginalmente, y luego estrangulada lo que le produjo la muerte por edema pulmonar y asfixia. De su casa se echó en falta el televisor portátil, dos relojes –el de ella y el de  su marido-, las dos alianzas, una cadenita con crucifijo y los pendientes. José Fernando Ruíz Muñoz, de treinta y dos años, natural de Santander, tiene abierta una causa criminal por la que se le acusa de haber violado y dado muerte a dieciséis ancianas, quince de ellas domiciliadas en su mismo barrio. A la cárcel acude con asiduidad un juez del juzgado instrucción con el objetivo de interrogarle. Éste juez le concede un tiempo razonable para que busque abogado, hecho que el «señor Ruíz» -para la causa de ahora en adelante siempre será «el señor Ruíz»- se ha negado reiteradamente a llevar a cabo.

Ruíz Muñoz nació en el seno de una familia más bien pobre, gente obrera, que tuvieron siete hijos. A temprana edad fue confiado a sus abuelos, -sus padres se negaron a tenerlo en casa por presunta crueldad-, abuelos que ejercían de feriantes y que poseían una caseta de tiro en la que además su abuela con una compañera se mostraban desnudas al público a cambio de un estipendio. Mientras esto ocurría, su abuelo -«el Mono»- permanecía fuera recogiendo el dinero. «Íbamos de feria en feria y muy pocas veces repetíamos en el mismo pueblo. Viajábamos en la camioneta donde cargábamos la caseta de tiro al blanco, las bombillas de colores, los regalos, las escopetas y todo lo que teníamos.» Durante esa época Ruíz Muñoz se alimentaba de la leche que le proporcionaba su abuela. «Yo siempre quería tragar leche, mamarle los pechos a la una o a la otra. Yo era más bien pequeño de estatura para mi edad, pero muy fuerte. Esa debe ser la razón por la que fui un niño sano y después un muchacho y un hombre con salud de hierro. Dicen que la leche de las mujeres es uno de los alimentos mejores y más saludables que existen.»

Ruíz Muñoz nunca se declaró culpable de estos asesinatos. «-¿Otra vez? ¿Cuántas veces tengo que decirle que yo no violo vejestorios? A mí no me hace falta, he tenido mujeres muy guapas y jóvenes. No necesito viejas.» En su desvarío de mente enferma Ruíz Muñoz pretende ser hijo de un ricachón madrileño que tiempos atrás visitó a su madre en Villena con el objeto de aprovechar sus artes de sanadora y obtener un alivio para sus ojos enfermos. De aquella supuesta visita surgió tal engendro. Y hoy, con motivo, de su acusación, Ruíz Muñoz pretende que este señor le costeé un abogado de pago.

Una vez en la cárcel «el Mataviejas» invita a un periodista a que relate su biografía. Julio Bravo, acompañado de un magnetofón y una cartera, en la que guarda un paquete de tabaco y una lata de atún en aceite que le sirve de cenicero, acude cada dos días a la celda de Ruíz Muñoz, donde le espera éste para explicarle con voz clara y precisa las vicisitudes de su vida. Sobre la mesa, un viejo libro escolar, la Enciclopedia de Grado Elemental, un cuaderno y un lápiz le sirven de testigos. Ruíz Muñoz desgrana su vida con precisión de detalles. Sus años de infancia en una caseta ferial de tiro al blanco en compañía de una abuela promiscua y un abuelo alcohólico -«semihumano en realidad»-, que llegaba todas las noches borracho y la emprendía a golpes con él. «-Éste es mi sitio mamón! ¿Qué haces con mi mujer? -¡Fuera de aquí!». Y tras la muerte de la abuela –degollada por las planchas del techo de la caseta de tiro tras una noche de tormenta-, su matrimonio a los 18 años con Natividad Pardo. «Se llama Nati y me parece que sigue viviendo en Santander. La dejó embarazada y se tuvo que casar con ella, por lo civil. Nadie de su familia fue a la boda. Bueno me dijo Fernando que se fueron a vivir al piso de la madre de ella, su suegra. El niño se llama Fernandito y debe de tener ahora sobre los trece años.» Sus años en la Legión, en Melilla, y la relación con el capitán Casado que terminó con su expulsión del cuerpo tras unos escarceos con la prometida de aquél. Y por último la presencia del psiquiatra, del doctor Prada.

Ruíz Muñoz fue diagnosticado como psicópata. Sus asesinatos eran premeditados. Identificaba a sus víctimas y las observaba hasta adquirir familiaridad con cada aspecto de su rutina diaria. Posteriormente se hacía pasar por fontanero, albañil o lo que se terciara y las acompañaba a sus casas. De allí regresaba con una serie de trofeos de cada uno de sus crímenes. Cuando fue arrestado la policía encontró en su casa una habitación con objetos que iban desde televisores a rosarios, a flores de plástico, osos de peluche y fotografías antiguas, todos ellos reconocidos como propiedad de sus víctimas.

Su mujer ya había predicho que Ruíz Muñoz acabaría mal. «Me pegaba mucho muy fuerte, por celos y porque decía que yo no quería hacer uso del matrimonio con él... Se iba con mujeres y no me daba dinero... Mi madre lo tuvo que echar de la casa, que era nuestra... Nunca ha querido a su hijo. Ahora tiene doce años y nunca le ha escrito, ni una simple llamada de teléfono, nada...La vida con él fue un infierno...»

«Parte de un albañil condenado por violar y asesinar ancianas, y sobre ésto monté un texto muy complejo, con cuatro narradores que a veces se niegan entre sí», señaló el autor en una entrevista a Efe. «Viejos amores» es una historia de celos, incomprensión y juventud. Una documento real como la vida misma, un relato de altura en la bibliografía de Juan Madrid.
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

viernes, 21 de abril de 2017

RAOUL WHITFIELD Y SU DETECTIVE FILIPINO «JO GAR»

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Más de setenta años han pasado desde la muerte de Raoul Whitfield y todavía se sabe muy poco acerca de su vida. No hay cartas archivadas capaces de arrojar luz sobre este hombre misterioso. Los críticos se refieren a Whitfield como «el personaje olvidado de Black Mask». Su quehacer como escritor, al igual que la de su amigo Dashiell Hammett duró exactamente ocho años, entre el período que abarca de 1926 a 1934. Durante su carrera Whitfield publicó más de trescientas historias y series cortas y nueve libros, de los cuales sólo dos fueron novelas originales.

Raoul Falconia Whitfield nació en la ciudad de Nueva York el 22 de noviembre de 1896 en el seno de una familia socialmente prominente y financieramente cómoda. Su padre William H. Whitfield trabajó para la administración pública de Estados Unidos. En algún momento antes de 1900, tal vez cuando Raoul contaba dos o tres años de edad, William Whitfield trasladó a su familia a Manila, para servir en el gobierno territorial de Estados Unidos. Durante sus años en Filipinas, Raoul acompañó a su padre en sus viajes frecuentes a Japón y China. Éstos ampliaron su conocimiento de la región y le sirvieron de base para su carrera de historias pulps. Allí estableció su cuentos trepidantes «The Sky Jinx», «Kiwi» y «Hell´s Angel», además de dos docenas de historias de su original detective filipino «Jo Gar».

En 1916 Whitfield enfermó y fue enviado a Nueva York para recibir tratamiento. Después de mejorar su salud puso rumbo a California y aterrizó en Hollywood donde comenzó una carrera de corta duración como actor de películas mudas. Pero Whitfield vio en la Primera Gran Guerra, que se desarrollaba vertiginosamente en Europa, una oportunidad de involucrarse en una acción real. Recibió formación de piloto del ejército del aire en Kelly, San Antonio, Texas. Fue aviador en Francia, aunque sólo entró en combate hacia el final de la guerra. Cuando regresó a Estados Unidos, a principios de 1918, trabajó como obrero en una fábrica de acero en Pensilvania, un trabajo que posiblemente consiguió a través de las conexiones políticas y comerciales de su padre. «La verdad es –admitiría más tarde- que nací para ser escritor», y eso, posiblemente, está más cerca de la verdad que todo lo escribió acerca de sí mismo. Lo cierto es que su trabajo en la fábrica de acero sólo fue uno de los muchos que ejerció: bombero en sierra Madre, vendedor de bonos para Redmond & Co., reportero del Pittsburgh Post... Allí, en Pittsburgh, conoció y se casó el 28 de abril de 1923 con la que sería su primera esposa, una compañera de trabajo, Prudence Anne Smith Van Tine.

Whitfield hizo su debut como escritor con «The Sky Climbers» en el número del 22 de mayo de 1924 de la revista Street & Smith´s Sports Magazine. Para agosto y septiembre de ese mismo año se convirtió en colaborador habitual de Breezy Stories y Droll Stories. Lo mejor que se puede decir de estas historias es que son los trabajos de alguien que estaba aprendiendo a convertirse en escritor profesional. Fue éste, sin embargo, un período muy  productivo para Whitfield. En Breezy Stories se cuentan 29 entregas suyas que se publicaron entre el 15 de agosto de 1924 y el 1 de abril de 1926. Su primera novela, «Green Ice», publicada en 1930 por Alfred A. Knopf Inc., fue acogida por la crítica con diversidad de opiniones. Hammett alabó el estilo del libro, aunque mantuvo sus reservas acerca de la historia.

1926 fue un gran año para Whitfield. Ocho de las treinta y cinco ventas que realizó fueron publicadas en Black Mask. Veinte de ellas en Street & Smith´s Sports Story Magazine, que rápidamente se convirtió en un mercado muy atractivo para él. Entre 1926 y 1933 Whitfield publicó 155 historias, 88 de ellas en Black Mask. La primera contribución de Whitfield para Black Mask -«Scotty Troubles Trouble», en Marzo de 1926- encajaba a la perfección en el emergente «molde duro» que Shaw había impuesto desde su llegada a la redacción de la revista. Las historias de Scotty marcaron el comienzo de un nuevo género de ficción. Whitfield fue considerado como el inventor de las aventuras aéreas, y pronto se convirtió en uno de los escritores más populares y publicados de esta revista. Del original cuarteto de la revista hard-boiled, (Hammett, Whitfield, Gardner y Carroll John Daly), sólo Hammett y Gardner consiguieron una amplia popularidad, pero de diferentes maneras. Hammett llegó a ser una figura de culto literario y objeto de una biografía cada vez más rica al tiempo que Gardner fue uno de los escritores de misterio más exitoso y mejor pagado del pasado siglo.

En 1927 su esposa Prudence animó a  Whitfield a trasladarse a la costa oeste de Florida, donde pudo ganarse la vida como escritor a tiempo completo. Tenía 29 años cuando la primera de sus muchas aventuras apareció en Black Mask y no pasó demasiado tiempo antes de que su interés se centrara en las historias de crímenes. Frederic Dannay, fallecido fundador y editor de la revista Ellery Queen, diría de Whitfield que «él siempre escribió con facilidad y rapidez, con un mínimo de corrección. Tenía un especial talento para comenzar con un título y escribir una historia alrededor de él.»

Raoul Whitfield y Dashiell Hammett mantuvieron una estrecha amistad, que muchos biógrafos de Hammett sólo han tocado de pasada. Se cartearon durante varios años antes de llegar a reunirse en San Francisco por primera vez. Para entonces la carrera de  Whitfield ya estaba en marcha y Hammett admiraba la capacidad de éste para sentarse ante una máquina de escribir y sacar adelante una historia en una sola sesión. Hammett y Whitfield se encontraban con tanta frecuencia como se lo permitían sus horarios –por lo general en los bares de San Francisco y Nueva York- donde sostuvieron discusiones sin fin sobre los secretos de la novela policíaca. No hace falta decir que el volumen de bebidas alcohólicas que consumían fluía tan libremente como su charla.

En 1934 Whitfield se casó por segunda vez, en esta ocasión con Emily Vanderbilt Thayer, una intelectual neoyorkina de la alta sociedad, y su vida cambió. Compraron un rancho en Nuevo México y él dejó de escribir. Este segundo matrimonio no estaba destinado a durar. Emily presentó una demanda de divorcio en 1935. Whitfield regresó a Hollywood. La noche del 24 de Mayo un empleado del rancho descubrió el cuerpo sin vida de Emily en su cama. Su mano izquierda aún sostenía un revólver del calibre 38 que se había acostumbrado a llevar en los últimos meses. Sobre la base  de las pruebas médicas, las entrevistas con el personal del rancho y los amigos que la habían tratado ese día, el jurado dictaminó que la causa de la muerte fue suicidio. Whitfield heredó todos los bienes de su esposa, pero ya en 1940 lo había despilfarrado todo. Estaba en la miseria y cayó gravemente enfermo.

La salud de Whitfield disminuyó drásticamente en los años posteriores a la muerte de Emily y en 1942 fue hospitalizado. Hammett, recluido en las Islas Aleutianas durante la Segunda Guerra Mundial, envió un cheque de 500 dólares para contribuir a la paga de las facturas hospitalarias. Whitfield nunca abandonó el hospital y el 4 de enero de 1945, a los 46 años, murió de tuberculosis.  
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 18 de abril de 2017

LA VOZ DEL VIOLÍN. (Andrea Camilleri)

 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
LA VOZ DEL VIOLÍN (La voce del violino)
Andrea Camilleri
TRADUCCIÓN: María Antonia Menini Pagès
EDICIONES SALAMANDRA
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cronológicamente «La voz del violín» es la cuarta entrega de la serie del inspector Salvo Montalbano y su equipo de detectives de Vigàta. La novela es un ejemplo perfecto de todo lo bueno que encierra la saga. De forma fortuita y a causa de la impericia en la conducción de un colega Montalbano descubre el cuerpo sin vida de una mujer en un chalet desierto. Todo parece indicar que fue estrangulada mientras hacía el amor. Su ropa ha desaparecido. «Vio tres puertas cerradas. La primera que abrió le permitió ver un pequeño y ordenado dormitorio de invitados; la segunda le mostró un cuarto de baño más grande que el de la planta baja, pero en el que, a diferencia del otro, reinaba un considerable desorden. En el suelo había un albornoz de rizo de color rosa, como si la persona que lo llevaba se lo hubiera quitado a toda prisa. La tercera puerta correspondía al dormitorio principal. Y estaba claro que el cuerpo desnudo y casi arrodillado pertenecía a la joven y rubia propietaria que, con el vientre apoyado en el borde de la cama, permanecía con los brazos extendidos y el rostro enterrado en la sábana reducida a jirones por las uñas que la habían agarrado con fuerza en medio de los espasmos de la muerte por asfixia.»

El viejo jefe de la brigada policial de Vigàta y a la vez mentor de Montalbano, Jacomuzzi, se ha retirado por fin. Su nuevo mandamás, el doctor Vanni Arquà, trasladado desde Florencia, es el vivo retrato de Harold Lloyd, permanentemente despeinado, vestido como los sabios distraídos de los años treinta y fiel al culto de la ciencia. Y además es un cabrón de cuidado. A Montalbano no le cae bien y Arquà le corresponde con análoga antipatía. El inspector pronto se ve atrapado en las redes de la política y es alejado del caso. Así, tras la muerte de un sospechoso en un tiroteo, un pobre idiota enamorado de la víctima, sus superiores dan por cerrado el asunto. Sin embargo, Montalbano es incapaz de deshacerse de la necesidad de averiguar quien cometió el crimen.

Es ésta una historia regada de subtramas, relatos con interés propio que se cruzan entre sí: ¿llegará a buen puerto la relación sentimental que Montalbano comienza con Anna Tropeano, la atractiva amiga de la víctima?; ¿qué sucederá con François, el niño tunecino que Montalbano y su compañera Livia decidieron adoptar en la historia anterior?; ¿cómo logrará Montalbano hacer frente a los intentos de sus superiores para sacarlo del caso?

De hecho, todas las novelas de esta serie son una descuidada traza de los libros de Raymond Chandler sobre Philip Marlowe. La trama principal no interesa a Camilleri. Si así fuera, Montalbano habría deducido poco después del descubrimiento del cuerpo de Michela Licalzi, mujer de un médico boloñés sesentón e impotente, que ésta llevaba un móvil y habría comprobado los registros de llamadas. De haberlo hecho así la historia podía haber terminado ahí. Pero una pronta conclusión habría dejado huérfano al lector de las delicias imaginativas de un Camilleri fértil, al tiempo que lo habría privado de la degustación de la biblioteca inagotable de personajes secundarios salidos de su imaginación y de las sorprendentes situaciones en las que los coloca.

Personajes secundarios éstos que conforman la vida del comisario  y que no han variado excesivamente desde su primera aventura. Livia, su novia de siempre, que trabaja en Génova, y con la que se reúne lo justo para que el amor y la pasión no acaben en trifulca, es constantemente relegada a un segundo plano en sus pensamientos. Expresiones del tipo ¡Santo cielo, no me acordaba de Livia!, y respuestas como ¡Déjame dormir Salvo!, se suceden con inadecuada regularidad a lo largo de las páginas de cualquiera de sus novelas. Mimi Auguello, una especie de donjuán con el que mantiene reiterados encontronazos verbales. El inspector Fazio y su interminable ringlera de datos del registro civil que suponen un auténtico quebradero de cabeza para el inspector. Bonneti-Alderighi, un jefe cobarde e inútil, un lameculos del montón con apellidos heráldicos, («estaba claro que su cuarta parte de sangre azul se le había subido a la cabeza y se veía a sí mismo con la crisma coronada»), y que no le tiene en consideración:(«-Le seré muy sincero, Montalbano. No le tengo en mucha estima»), y a quien él guarda justa reciprocidad («-Yo a usted tampoco –dijo el comisario sin ambages»). El fiscal Tommaseo, un obseso sexual, que le trae constantemente a la mente una frase de Manzoni que ha leído en algún sitio acerca del otro y más celebre Nicolò Tommaseo: «Este Tommaseo tiene un pie en la sacristía y otro en el burdel». Pasquano, el forense, siempre en guerra con los de la Científica, hasta el punto de que su lema vital es «o ellos o yo», donde «ellos», evidentemente, son los de la Científica. Y por último el agente Catarella, «personalmente y en persona», sin lugar a dudas el protagonista de todo este retablo de secundarios, un trabalenguas andante que acapara los momentos más hilarantes de la historia.

Gran parte del placer que proporcionan las novelas de Camilleri emana de una inmersión en la atmósfera local de Vigàta. Vigàta, el barrio de Marinella y Montelusa, son tres lugares inexistentes que aúnan los rasgos de la Sicilia más típica. Una Sicilia que según el propio Camilleri es «una profunda gruta a cielo abierto». Vigàta es descrita como una ciudad costera sin grandes atractivos turísticos. La casa que Montalbano posee frente al mar está situada en el supuesto barrio de Marinella, trasunto de la playa de Punta Secca, bañada por el mar de África, con el olor de su puerto que es «una proporción perfecta de jarcias mojadas, redes puestas a secar al sol, yodo, pescado podrido, algas vivas y muertas y alquitrán». La comisaría de policía donde labora Montalbano está inspirada en la vieja alcaldía de Scicli, levantada a 20 kilómetros tierra adentro e ignorada por la mayoría de los visitantes. En definitiva la Sicilia de Camilleri, la Sicilia de Montalbano, es un lugar hecho con la mezcla de varios. Una potestad ésta que sólo poseen aquellos que son capaces con su escritura de levantar ciudades allí donde sólo hay mapas.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------