Saludo de bienvenida

Bienvenido a "L.B.Confidential". Espero que tus expectativas se vean cubiertas. Gracias por tu visita !!!
gadgets para blogger

lunes, 18 de junio de 2018

NO ESTÁ SOLO (Sandrone Dazieri)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
NO ESTÁ SOLO (UCCIDI IL PADRE)
Sandrone Dazieri
TRADUCCIÓN: Xavier González Rovira
ALFAGUARA
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
«Uccidi il padre» en italiano, algo así como «Matar al padre», es la primera novela de lo que se espera sea una nueva serie del escritor italiano Sandrone Dazieri. Cuando una mujer es encontrada decapitada en un parque de las afueras de Roma y su hijo de seis años desaparece, la unidad de policía asignada al caso arresta al esposo de la mujer e intenta lograr su confesión. Pero el mando principal de la Brigada  Móvil de Roma, Alfredo Rovere, tiene sus dudas y asigna la investigación a dos de las principales mentes analíticas del país: la inspectora del departamento de Homicidios Colomba Caselli, una detective joven, dura y aguerrida que aún se recupera de un horrible asesinato masivo del que milagrosamente salió con vida y Dante Torre, una especie de genio que pasó su infancia atrapado dentro de un silo y cuya capacidad de deducción solo es igualada por sus paranoias. Alimentado por la mano enguantada de un ser enigmático, a quien conoce como «el Padre», Dante salió de su terrible experiencia con una claustrofobia paralizante pero, también, con una sed insaciable de conocimiento. No en vano, los últimos veinticinco años de su vida los ha dedicado a coleccionar cachivaches y mantiene en su apartamento una habitación de tres por cuatro llena hasta los topes de recuerdos de tiempos que no llegó a vivir. Hoy toda evidencia sugiere que el Padre ha vuelto al trabajo y se encuentra activo después de permanecer dormido durante décadas. Cuando Colomba y Dante comienzan a seguir su rastro comprenden que, sea lo que sea que está pasando, es más oscuro de lo que se podían imaginar.

Es esta la historia de dos héroes habituales marcados por su pasado, dos héroes con el alma rota y la personalidad dañada, dos héroes  que comparten el dolor y un deseo mutuo de justicia. Es esta una trama que desciende a las profundidades de las cloacas de la Italia más negra para constatar que siguen tan podridas como siempre. Es este, en fin, un thriller que se sale de lo convencional y todo gracias a unos personajes insólitos. Por un lado Colomba Caselli, una joven guapa, atlética y dura, algo impulsiva eso sí, que vive atormentada por las secuelas de lo que fue un atentado con explosivos ocurrido meses atrás en París y del que salió ilesa pero incapaz de concentrarse en nada de nada. El Desastre, como ella lo llama, ocurrió cuando Colomba se encontraba a orillas del Sena tras la pista de un asesino reincidente, culpable de dos homicidios, algunos atracos y otros  atentados por encargo. Un restaurante japonés de lujo situado encima de unos grandes almacenes saltó por los aires con fragmentos de metralla, polvo de cemento y aire incandescente. Allí Colomba localizó al asesino, quien antes de morir la vio, la reconoció, la estudió en detalle... y ya pueden imaginar el resto. El otro personaje, Dante Torre, estuvo recluido en un silo once años y ahora se dedica a sobrevivir buceando en sus recuerdos y poniendo su poderoso intelecto al servicio de los desaparecidos. «El niño del silo» es un proyecto de hombre. Un personaje demediado, partido en dos mitades. Una quedó atrás en su Cremona natal y la otra la arrastra penosamente consigo. Un tipo enterrado que encuentra en esta aventura un camino a la salvación, una salvación que está muy lejos de sentir a pesar de que ocurrió hace ya veinticinco años. Un extraño secuestro el suyo sobre el que policías y jueces se hacen los locos. Un extraño secuestro que, aunque parezca increíble, une a ambos personajes.

El tráfico de niños es hoy en día un problema muy grave a nivel mundial. En las últimas décadas el contrabando y el mercadeo de menores se han convertido en fuente real de ingresos para las organizaciones criminales. Motivos como la adopción ilegal, la explotación laboral, la prostitución, la pornografía, el abuso sexual, la obligación a mendigar y otros tantos por el estilo se encuentran detrás de este execrable delito. El tema de las desapariciones de menores es algo que preocupa a los progenitores desde hace tiempo, no en vano un buen porcentaje de los casos activos de desaparecidos corresponden a adolescentes. Facilitar que los menores adquieran la autonomía y la madurez suficiente para moverse con seguridad en un mundo tan complicado y difícil requiere tiempo y dedicación por parte de los padres. Educar es un difícil equilibrio entre la conciencia de los riesgos y el desarrollo de la autonomía personal. Según Dazieri «Lo que mueve a mis protagonistas no es ni la venganza ni el castigo a los culpables sino el deseo de salvar a las víctimas. Y creo que si se tiene que salvar a alguien de una violencia intolerable casi cualquier medio es lícito. Dante es sobre todo una víctima que quiere que a nadie le suceda lo que le sucedió a él y se juega la vida para lograrlo.» Dante, no descubro nada nuevo, es un tipo extraño con un amplio conocimiento del secuestro y el trauma. Un personaje sobre el que Dazieri se documentó en profundidad a la hora de ver cómo reaccionan las víctimas infantiles afectadas de traumas de encierros.

«Yo creo que el thriller es más adecuado para contar la época actual. Para mí la novela negra es hija de una época romántica en la que aún podía creerse que los héroes podían salvar el mundo, solitarios, como caballeros. No creo que siga siendo posible. Bajo el nombre novela negra, como al final ha triunfado se ha publicado mucha morralla y el mío era un intento de ruptura en esa dirección.» Así se expresó Dazieri en su momento  sobre «No está solo», un thriller estructurado al estilo clásico, en presente, con algún que otro flash back y en el que cada parte destapa poco a poco una sorpresa. No cabe la menor duda que «No está solo» un thriller condenadamente fino, ejecutado con aplomo, que toca todas las notas correctamente, pero que hasta cierto punto le falta alma, o chispa o como ustedes quieran llamarlo para llevarlo al escalón compositivo más alto. Podría pensarse que esta crítica es inhumana sobre todo teniendo en cuenta que decididamente recomiendo su lectura. La acción es genial pero echo en falta sorpresas genuinas, algo para confundir al lector. Aun así estoy deseando vérmelas con «El Ángel» porque estoy convencido que Dazieri es muy capaz de aparecernos con algo definitorio en el género. Cualidades no le faltan.  
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

lunes, 28 de mayo de 2018

NUNCA MIRES ATRÁS. (Claudio Cerdán)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
NUNCA MIRES ATRÁS
Claudio Cerdán
MENOSCUARTO EDICIONES
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Es esta una novela sin grandes pretensiones que no por ello deja de ser entretenida, algo muy adecuado para pasar un buen rato.  Y digo un «buen rato» porque la fábula está bien escrita, es animada Y encima permite avanzar algo en el conocimiento del singular personaje en que ha llegado a convertirse Sonia Ruíz, esa adorable treintañera con querencia a los líos que de un tiempo a esta parte se nos ha hecho tan familiar. Para aquellos que se animen a adentrarse en este singular proceso creativo les advierto que le esperan unos pasajes tan realistas, tan cotidianos que basta solo con acercarse a las páginas del periódico para contemplar  como la realidad supera muchas de las veces a la ficción. Una novela interesante, sí. Y toda ella salpimentada con un tufillo a pulp (no sé si por la formidable portada de Miguel Navia) y con unas elevadas dosis de acción y misterio que no dejan de agradecerse.

Sonia Ruíz acaba de pasar la peor noche de su vida y amanece sin bragas y con una enorme laguna mental. Al tiempo que la rescata de un pringoso y maloliente contenedor de basura, una especie de ataúd de desperdicios en el que dormita semidesnuda, Mila se presenta como una antigua compañera de instituto y la requiere para que localice a su marido en fuga que la ha dejado con una casa hipotecada y un montón de deudas. Sonia bucea en sus recuerdos y no contempla a Mila en absoluto. De compañera de instituto, nada. Pero ella no es de esas que rechazan un trabajo así como así y de inmediato pone manos a la obra. El marido de Mila es un tal David Martínez García, un personaje muy cercano a las peñas futboleras ultras que pululan alrededor del nombre del Real Madrid. Las pesquisas llevan a la Ruíz a tratar con grupos neonazis y con la mafia rusa y el caso, no es para menos con semejante gentuza, adquiere tintes sangrientos. 
  
“Me tomo cada novela como un nuevo reto. Considero que explorar nuevos horizontes y salir de tu zona de confort es algo que te hace evolucionar como escritor. Quizá  por eso me propusieron participar en la colección SeisDoble de la editorial Menoscuarto sabiendo que aceptaría sin pensarlo. Para quien no conozca esta colección, se trata de una serie de novelas que cuentan casos de la detective Sonia Ruíz. Lo curioso del tema es que cada libro lo realiza un escritor distinto que no solo debe respetar lo que hicieron los anteriores, sino aportar más matices al mundo de la protagonista.” Así, con estas palabras, se incorpora Claudio Cerdán, el joven escritor yeclano, al proyecto de Menoscuarto. Y lo hace no sin reservas: “Pensaba, lo diré claro, que iba a meter la pata hasta el fondo. Así que con Sonia Ruíz me tiré de cabeza a la piscina.” Y es que no debe de ser una labor fácil hacerse cargo de la herencia emprendida por plumas de tanto renombre como Lorenzo Silva y Andreu Martín.

Hay que reconocerle el valor a ciertas editoriales que se lo curran bien y que no paran en mientes a la hora de ofrecerle al lector propuestas que optan por romper con lo de todos los días y que se adentran en el terreno de lo arriesgado para crear proyectos que se hacen difíciles de rechazar por su originalidad y por la curiosidad que despiertan. Dar vida a un personaje femenino y dejarlo en manos de diversos autores, cada uno con sus chifladuras y sus rarezas, sin que por ello degenere en una piltrafa, es un reto creativo de cierta envergadura. Un personaje femenino que bien puede corresponder con el de la madrileña Sonia Ruíz, una treintañera algo alocada, que vio la luz en “Nada sucio” y no tardó en tomar conciencia de que se encontraba sola, abandonada por su marido, y con un cargamento enorme de recibos por pagar. Y como remedio más inmediato decidió dedicarse a las labores detectivescas sin otro adiestramiento que dos meses al servicio de un detective forjado a la antigua usanza. ¿Y qué quieren que les diga? Que desde entonces la pobre mujer no ha dejado de meterse en líos llevada de la mano por los mejores autores de novela negra de este país. Y han sido ya unos cuantos los «fregaos» en los que estos señores se han empeñado en involucrar a la pobre chica a expensas de una salud cada vez más quebradiza. No podía faltar aquí Claudio Cerdán, claro, un escritor cáustico y punzante y ¡cómo no! encantado de joder a sus personajes. Y vaya si jode a la pobre muchacha, porque eso de hacerla pasar una noche en un contenedor, ligerita de ropa y expuesta a todo tipo de miradas indiscretas, no es algo que esté al alcance de cualquiera.

Claudio Cerdán no es nuevo en esto. Irrumpió en la escena del negro con “El país de los ciegos” en 2011 y con ella se alzó con el Novelpol al año siguiente. Desde entonces ha seguido dando guerra. Es un escritor que está acostumbrado a los personajes oscuros, algo que se ha hecho muy familiar en sus libros. Sus novelas están pobladas de delincuentes peligrosos, de criminales recién salidos de la cárcel, de policías corruptos y perdedores que ignoran qué sentido dar a sus vidas.

Nos damos de frente aquí con un caso de violación en grupo, una noticia de relleno en los telediarios de un día cualquiera, pero un tema muy en boga en estos momentos en España tras el fallo judicial de La Manada, un fallo que ha provocado movilizaciones multitudinarias y ha llevado a la unanimidad de los partidos políticos en torno a la improcedencia de la sentencia. Gallego, Jorge Pérez y El Charly son aquí La Manada, tres personajes cercanos a la ultraderecha que una noche sin luna tropiezan con una chica perdida y tras veinte minutos de abusos deshonestos le destrozan la vida. Para ellos es algo normal. Una forma más de divertirse. Para Mila significa adentrase en los tortuosos caminos de la venganza. Decía John Stuart Mill, el último de los grandes economistas clásicos, en su tratado «Sobre la libertad» que esta consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. ¿Tiene justificación un acto de venganza en una coyuntura como esta? Lo único cierto es que en situaciones extremas la gente suele tomar decisiones erróneas.

Es esta una historia que desgraciadamente está de moda. Aquellos que no sean propensos a impresionarse con facilidad tienen aquí la oportunidad de adentrase en una historia detectivesca con grandes dosis de acción y misterio. Una historia, que por la actualidad de su temática, les hará reflexionar. Así pues, a disfrutar. 
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 15 de mayo de 2018

¿POR QUÉ YO? (Donald Westlake)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
¿POR QUÉ YO?
Donald Westlake
TRADUCCIÓN: Alberto Cardín
EDICIONES JÚCAR
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La serie de este ladrón profesional, pesimista y malafortunado, comenzó allá por 1970 con un Dortmunder tratando de robar la misma esmeralda una y otra vez para terminar alejándose cómicamente de su objetivo. ¿Y si esta vez Dortmunder se hace con una joya singularmente famosa sin ni siquiera proponérselo, sin tener conocimiento alguno de que lo ha hecho hasta que la situación deviene en demasiado tarde? ¿Cuáles serían las complicaciones derivadas de intentar devolverla? Esto es lo que debió plantearse Westlake cuando dio vida a esta disparatada aventura. La idea promete y en realidad funciona, pero pienso que el resultado hubiera estado más en consonancia con una novela corta. Para “estirarla” el autor tiene que recurrir a todo un repertorio de subtramas y personajes secundarios, algunos más exitosos que otros, que, en muchos de los casos, terminan en el olvido. Westlake tiene sus problemas cuando intenta juegos malabares con varias bolas a la vez. Ocurre a veces en las aventuras de Dortmunder que Westlake comienza con una propuesta central de poco calado para terminar con más ideas periféricas de las que posiblemente podría usar. Éste es uno de esos momentos. Esta gema, no hay duda, tiene defectos, pero sigue siendo una gema.

Es esta la quinta entrega de la serie creada por Donald Westlake para el infortunado ladrón John Archibald Dortmunder, un personaje torpe y simpático y gafe como el solo. En esta ocasión a Dortmunder no se le ocurre otra cosa mejor que atracar una pequeña joyería de Queens justo después de que un equipo de ladrones internacionales esconda allí un inestimable rubí conocido como el Fuego Bizantino, rubí que se encuentra en viaje  de regreso a Turquía. Lo cierto es que la tal joya es un magnífico y antiguo pedrusco que atesora una enorme importancia histórica, política y religiosa para los turcos, los griegos y otros grupos mediterráneos afines. La joya fue robada del JFK por un grupo de griegos chipriotas que ahora utilizan al joyero de Queens (también griego) para sacarla clandestinamente del país antes de que el gobierno estadounidense pueda cederla generosamente a Turquía. Sin conocimiento de causa Dortmunder termina apropiándose de la piedra más caliente de la ciudad aunque, curiosamente, él piensa que es bisutería. Y una vez se da cuenta de su situación, intenta devolverla, cosa harto imposible, principalmente porque cada ladrón de la ciudad está ayudando a la policía a encontrarla para sacudirse de encima la presión que ésta ejerce sobre ellos. Lo cierto es que Dortmunder nunca llega a tener conocimiento de la existencia de ese batiburrillo de griegos, turcos y chipriotas que anhelan la joya porque, simplemente, esta subtrama desaparece sin dejar rastro... Y así se puede concebir el libro como una suma de partes fascinantes, más que un todo coherente.

De lo que no adolece esta historia es de personajes, personajes en la línea Westlake. El inspector Mologna (Maloney, como le gusta que le llamen) es un profesional curtido, inteligente, divertido, pragmático, astuto y defensor de la moral como el que más. Mologna no tiene un pelo de tonto y no tarda en darse cuenta que el robo del rubí ha sido cometido por un ladrón de poca monta, alguien que no es consciente de lo que tiene hasta después de tenerlo en sus manos, mientras que los federales, algo más desorientados en sus ideas, derivan sus investigaciones hacia la intriga internacional. Cuando Dortmunder se pone en contacto con él, con Mologna, para arreglar la devolución de la joya, éste le cuelga el teléfono. Es policía y los policías atrapan ladrones. Para él Dortmunder es un ser sin el más mínimo sentido del honor. Mologna quiere la gema y a Dortmunder a un tiempo, todo en orden y bien empaquetado. Otra medalla, otro titular halagador, otro ascenso, eso es lo que desea. Así que, tras colgar, intenta rastrear la llamada, cerrar la red. Pero no ha contado con Kelp, el amigo de Dortmunder, quien frustra el rastro por medio del uso de sus amados artefactos telefónicos. Y esto enfurece tanto a Mologna, que no está acostumbrado a ser engañado por su presa, que cuando contacta con Dortmunder le grita amenazándolo con un mes de cárcel una vez lo atrape. Luego se pasa el resto del libro tratando de compensar este error inexcusable.

Una de las tantas subtramas que pueblan el libro hace alusión a las facciones extranjeras que andan detrás del pedrusco robado. Éstas se sienten tan frustradas por su falta de éxito que unen sus fuerzas bajo la única condición que no sólo se debe encontrar el rubí sino asimismo al ladrón que se lo agenció. Westlake disfruta enormemente con la ironía de verlos expresar su desprecio compartido por el mundo de habla inglesa hablando inglés. ¡El lenguaje de los imperialistas! Es esta una valiosa adición a la historia que aporta razones a la visión satírica de Westlake sobre la política. Lo que no tengo claro es si el párrafo fue escrito demasiado rápido o si se hizo bajo presiones del editor. Lo único cierto es que la subtrama vence aquí sin más explicaciones.

La policía ha estado interrogando a todo aquel que pudo haber robado la joyería de Queens de la que se sustrajo el Fuego Bizantino. Los delincuentes de Nueva York no están contentos con estos interrogatorios, es más, se encuentran seriamente enojados con el cabrón que se llevó el maldito rubí. Y ninguno lo está más que Tiny Bulcher, una amenazante masa de malignidad que toma para sí el liderazgo de las operaciones conducentes a la captura  del ladrón. Es así como un soplón de la policía a tiempo parcial, que responde al nombre de Benjy Klopzik, sugiere a Bulcher que los delincuentes deberían unirse y encontrar a esa amenaza social que los ha llevado a una situación tan degradante, ya que la policía no está preparada para ello.

Una de las subtramas más cortas del libro retrata a Tony Costello, el reportero especializado en temas policiales del noticiario de las seis, irlandés de pura cepa con sonoridad italiana, que no es santo de la devoción de los policías irlandeses porque estos ignoran su procedencia. Para más inri, Costello no puede hacer públicos sus orígenes porque la mafia irlandesa que domina el departamento de Policía lo hace impensable. Como resultado de ello, las mejores exclusivas, los chismes internos y los informes bajo cuerda van a parar al hijo de puta de Mackenzie, un escocés al que todos creen irlandés.   

No es esta una de las farsas de Dortmunder más imaginativas, es cierto, pero hay un par de escenas invaluables (recuérdese el momento en que interrogan a Dortmunder mientras sostiene el Fuego Bizantino en la palma de la mano). Algunos de los diálogos son clásicos de Westlake, un Westlake que juega con un argumento irresoluble para dar con un final original y estiloso. Es esta combinación de tensión y humor la que hace de las novelas de Dortmunder algo único dentro del género negro.    
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

sábado, 21 de abril de 2018

NADA SUCIO. (Lorenzo Silva y Noemí Trujillo)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
NADA SUCIO
Lorenzo Silva y Noemí Trujillo
MENOSCUARTO EDICIONES
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
SeisDoble es una curiosa y atrevida propuesta literaria de Menoscuarto Ediciones que tiene su fundamento en la frecuentada y célebre serie francesa «Le Poulpe» (El pulpo), la última gran ofensiva del neopolar, un proyecto colectivo surgido en los años noventa en Francia, en el que en cada cuaderno un autor diferente se hace cargo del mismo detective. La idea es una tentativa de recuperar el carácter popular de la novela negra, con unos relatos sin pretensiones, un mensaje político inequívoco y unos precios al alcance de las masas más populares.

Abre el fuego en este novedoso proyecto de la pequeña editorial palentina Menoscuarto un relato que, bajo la firma de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, recrea una trama relacionada con el acoso laboral. «Nada sucio», que así se llama la historia, nos regala a una investigadora a la que cuesta creerse del todo. Treintañera, recién separada de uno de esos novios que se pasan la vida liados con la mitad de las mujeres del barrio, y sin un  miserable duro que echarse al bolsillo, Sonia Ruíz se embarca en la carrera de detective con el ánimo constrictivo de sobrevivir. Desocupada y con una hipoteca descomunal a cuesta, Sonia decide explotar la ridícula experiencia que le han reportado dos meses de trabajo a la vera de un detective privado forjado a la antigua usanza. Para ello requiere a su viejo amigo Pau Soria, un muchacho de veinte años con tatuajes en brazos y piernas, que no aprueba una asignatura de la carrera ni por casualidad y que está negado para todo aquello que no tenga que ver con la informática. Sonia es quince años mayor que Pau (ella lo ha visto crecer y ejerció de canguro cuando él era pequeño), adquiriendo ahora su relación la categoría de «amigos sin derecho a roce». «Nada sucio» parece interponerse entre ambos,  aunque su relación de amistad por momentos parece ir más allá. Y es que «no se puede exigir mucho a los amigos, si lo haces corres el riesgo de quedarte solo».

De manera un poco irreflexiva Sonia concibe la disparatada idea de dedicarse de lleno a la profesión de detective y comienza -con la ayuda de Soria- por colgar un anuncio «en el lado oscuro de la red», allí donde no queda rastro de identidad alguna y donde pululan los que tienen algo que ocultar. No a mucho contesta una clienta, una cajera de supermercado que sufre el acoso de su jefe. Es este el nacimiento de una trama sencilla y a veces ingenua que, con algún que otro contratiempo (el acosador resulta más escurridizo y difícil de cazar de lo que en un principio se podía suponer y la víctima es menos inocente de lo que proclama) Sonia resuelve con ingenio para satisfacción de su clienta y una mayor placidez de su ánimo. Y digo con ingenio, por no estimar a expensas de su compañero Soria que, en definitiva, es quien con tres mil euros de nada, zanja el asunto.

Cierto es que la protagonista es una detective, particular y de nuevo cuño pero detective al fin, y que la narración maneja elementos clásicos del género (una encomienda por parte de un cliente que desea abstraerse de acudir a la policía y un delito a investigar), amén de contemplar situaciones crudas y despiadadas y alguna que otra muerte poco justificable. Cierto es que los personajes son afines al arquetipo policíaco más riguroso. Pero, no es menos cierto, que la trama es muy plana, resuma un manifiesto toque ingenuo e infantil que anula toda posibilidad de sordidez y resta credibilidad al conjunto, que, en definitiva, no termina de enganchar. Si llegar a imaginarse a una pardilla Sonia Ruiz, sin la más mínima cualificación profesional, implicada en arduos menesteres detectivescos se hace complicado, concebir a un Pau Soria bobalicón y descuidado a ratos y crudo y cortante en los momentos finales de la historia, una especie de Jekyll and Hyde poco creíble que termina ejerciendo de espía del CSI, es algo inimaginable. Un Pau Soria que, en un alarde de atrevimiento, se desplaza fuera de Madrid pretextando que su abuela anda metida en líos y remata la aventura a golpe de billetes. En «Nada sucio» nos quedamos con la inexcusable y molesta impresión de que éste –Soria- termina alcanzando más protagonismo que la propia detective.

Para tratarse de ciento cuarenta y tantas páginas de nada,  encuentro incómoda la desmedida cantidad de veces que se hace referencia al realista Bukowski y al líder de Extremoduro, Robe Iniesta (al que, por cierto, no he tenido el placer de escuchar), en un intento de acercar el producto a los ambientes urbanos y a los aspectos humanos más sórdidos, algo que está muy lejos de lograrse. Quizás el «pecado» de esta novela radique en su falta de realismo. ¿Cómo es posible que una mujer que nunca se ha visto sometida a agresión violenta alguna, cuya única relación con el mundo criminal fue un trabajo esporádico de dos meses al lado de un sabueso de segunda fila, se tropiece de pronto con una pistola en la sien y logre mantener la calma diciéndose a sí misma que el personajillo que tiene frente a sí no es un violador, que éstos actúan de otra manera? ¿Cómo rayos lo sabe si nunca ha sido víctima de violación alguna ni ha llegado a investigar un delito de este tipo...?

Quizás, y esto lo explique todo, yo tuve la osadía de acceder a la serie por el «El lado oscuro» que proponía Andreu Martín, una novela ésta sin fisuras con un excesivo e incómodo realismo que engancha al lector desde la primera línea, un producto redondo, sin más. Hay en él humor e ironía, escenas de riesgo físico y de sexo explícito. Una novela que convence... 
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

sábado, 7 de abril de 2018

TARDE, MAL Y NUNCA. (Carlos Zanón)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
TARDE, MAL Y NUNCA
Carlos Zanón
RBA LIBROS, S.A.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
En «Tarde, mal y nunca», su segunda novela, Zanón hace gala de uno de sus mejores recursos: su habilidad para narrar historias de perdedores, de gente acabada, de gente gris, de gente que habita esos barrios populosos y marginales que pueblan su Barcelona natal, allí donde la estrechez se abre paso a empujones. En este caso le tocó el turno a Epi, un ser inestable y olvidado que no encontró mejor manera de darse a conocer que reventándole la cabeza a martillazos a su colega Tanveer Hussein, un marroquí de ojos turbios aficionado a las putas. Epi no quiso escandalizar al mundo con su gesta, ni siquiera llamar la atención de nadie. Es más, se diría que lo hizo todo con reservada delicadeza. Sólo que lo hizo, ¡y vaya si lo hizo! Le dio con todas sus fuerzas, con los ojos cerrados. De refilón en la clavícula en un primer momento y de lleno en plena cabeza para rematarlo. Su objetivo, el objetivo de Epi, ese que siempre  parece justificarlo todo, fue tan sencillo como la vida misma. Su objetivo no fue otro que el de recuperar a la mujer que se le escapaba entre las manos. Recuperar a Tiffany Brissette, la mujer de su vida.

Esta es, pues, la historia de Epi Dalmau y su hermano Alex, hijos ambos de un padre profesor de instituto, quien, un mal  día, aburrido de la vida, terminó por mandarse a mudar, y de una madre que, por pena o angustia o vaya usted a saber por qué, anegó sus días mucho antes de morir. También es la historia de una chica peruana, Tiffany Brissette, una mujer fatal de cejas tatuadas de azul, que tuvo la desgracia de cruzar su vida con la de un esquizofrénico sin diagnosticar. Es la historia de su hijo de soltera, Percy, Percy José, un colegial inocente con un nombre extravagante. En definitiva es la historia de un barrio de gente pobre, de un barrio con un bar, un bar de barrio, un bar de los de toda la vida, regentado por un viejo que mata las horas atizando el plasma con el mando a distancia. Un bar de esos en que «las ensaladillas rusas, los pulpos y los huevos languidecen bajo una superficie de cristal como cadáveres en su nicho». Un bar que frecuenta un africano que arregla todos los males. Y un paquistaní sonriente y medio borracho a quien Alá, Yavhé o vaya usted a saber quién situó en el lugar inadecuado en el momento menos oportuno y al que, por el simple hecho de existir, le endilgan un asesinato sin comerlo ni beberlo.

Despiadada, irracional e impactante, «Tarde, mal y nunca» se adentra en los ambientes marginales y recónditos de la Barcelona de los barrios para mostrarnos unos personajes con pocas luces y al límite de su existencia. Unos personajes acantonados en lugares ignotos donde se relacionan con lo más oscuro de la sociedad, allí donde privan las drogas, la violencia y la prostitución. Zanón no pone nombres reales a estos escenarios supuestos... porque, como él mismo dice, «da igual dónde, aunque tenía en mente la zona de Collblanc, limítrofe con Hospitalet, donde vivía uno de mis mejores amigos a los veinte años. Tenía en la cabeza aquella calle, Ventura Plaja, y un bar que llevaba un tal Ayala, un ex boxeador loco por el ajedrez. Él siempre me decía que tenía que probar el boxeo. Un trozo de su cráneo se hundía...» Lo cierto es que mientras se lee a Zanón uno se imagina vecino de ese barrio, vive los fracasos de los demás y es que... «Si uno pasa mucho tiempo en la selva conoce y distingue el silencio que siempre hace presagiar lo peor. En el barrio pasa lo mismo. En las tiendas y entre la gente se respira cuándo la calle está nerviosa o dormida. Es la pulsión que recuerda que debajo del asfalto y de los paneles de cemento, bajo los aparcamientos subterráneos y las mil y una historias encerradas tras cada puerta, permanece la esencia viva de la tierra, el fuego y el agua. Como un ángel negro de la memoria, casi todas las cosas que se cuentan o pasan tienen un eco en las paredes del barrio. Historias viejas, mitos, refranes, mandamientos, amenazas coléricas, consejos publicitarios».  

Epi y su hermano Alex, los dos Dalmau, uno loco y asesino y otro un esquizofrénico que oye voces dentro de su cabeza e imagina la silueta del Pato Donald en la puerta del vecino, algo así como «Cristo sobre las aguas» que diría su madre. Ambos criados en un barrio popular de Barcelona y dejados de la mano de Dios tras la muerte de la vieja, subsistiendo de la pensión y la ayuda familiar que les proporciona la falsificación de la fe de vida de esta. Dos criaturas abocadas al fracaso en una novela corta e intensa, llena de pequeños detalles, descripciones y frases de barrio. «La cabeza se llena de imágenes. De ellos con su padre a cambiar cromos en el Mercat de San Antoni, o aquella vez en la escuela que Epi se partió la cara en su defensa y también aquella otra en la que él no lo hizo y permaneció escondido en la clase, a oscuras, esperando a que pasara la pelea. Recordó las peleas que le había hecho a su madre con respecto a su hermano pequeño y a ésta, joven y bonita, yendo a buscarles al colegio o secándoles el pelo con una toalla rosa que olía a jabón. Aquellas películas que veían los cuatro juntos los sábados por la noche riéndose hasta morir.»

Crítica social, retrato costumbrista, violencia física, delito, muerto, investigación, acción a raudales y un contundente estilo narrativo, para bordar una dura historia, una historia fatalista  en la que todos pierden. Y todo ello con la marca «Zanón», una marca de calidad indudable.    
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

lunes, 19 de marzo de 2018

EL MÉTODO 15/33. (Shannon Kirk)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
EL MÉTODO 15/33 (Method 15/33)
Shannon Kirk
TRADUCCIÓN: María José Díez
EDICIONES B, S. A.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
En esta angustiosa primera novela de Shannon Kirk una víctima de secuestro, Lisa Yyland, de dieciséis años y embarazada, trama meticulosamente su fuga. Aunque está encerrada en una habitación escasamente amueblada, en un tercer piso de lo que ella cree una casa de campo, la narradora confía ciegamente en su liberación. Sus visitantes esporádicos incluyen un Médico y una pareja, a la que ella llama Matrimonio Obvio, una pareja adinerada que anhela un bebé rubio de ojos azules y que está dispuesta a pagarlo bien, independientemente de las posibles consecuencias que ello le acarree. Con lo que no cuenta este matrimonio postulante de lo ajeno es con que su víctima, Lisa, desea aún más que ellos a ese adolescente que está por llegar. Lisa es astuta y ha aprendido a desenvolverse en el mundo en lugar de tratar de conquistarlo. Posee un instinto maternal feroz, instinto que se convierte en el principio rector de todos sus esfuerzos por sobrevivir y escapar de su cautiverio.

Lisa ha sido bendecida por la genética con una mente prodigiosa y calculadora y se ha criado en un hogar que la ha dotado de todo lo que necesita para lograr su objetivo. Pero, es humana. Su embarazo, su edad y, consecuentemente, un cerebro aún en desarrollo, disminuyen su capacidad para planear hasta el último detalle de su fuga. A fin de cuentas estos son inconvenientes humanos y poco efectivos. Pero Lisa sabe cómo sustituirlos por un plan organizado de manera casi científica en el que nada queda librado al azar y no tiene reparos en recurrir a cualquier medio que la lleve a encontrar la libertad.

Mientras esto sucede, el agente especial del FBI Roger Liu, un mestizo neoyorkino de ascendencia vietnamita, investiga el caso de la desaparición de Dorothy Salucci, otra adolescente embarazada a quien han raptado cerca de su instituto. Liu no trabaja solo, tiene una compañera a la que llama Lola para proteger su identidad por razones que nunca han quedado nada claras. Sus métodos, los métodos de Liu y Lola, son tan poco  usuales y ortodoxos como el de Lisa para huir de sus captores. Con pocos recursos y sometidos a la obligatoriedad de tener que hacer uso de su propio ingenio, lo que llevan a cabo sorprenderá a los lectores.

Lisa Yland es una rareza neurológica. Su lóbulo frontal, el área del cerebro responsable del razonamiento y la planificación, se encuentra más desarrollado de lo normal y como consecuencia de ello nos encontramos ante un genio, un genio que puede activar y desactivar sus dictámenes emocionales a su antojo. Incluso en momentos de crisis extrema, Lisa es capaz de responder con reacciones lineales y con una aparente incapacidad para sentir miedo. No es una sociópata pero... Shannon Kirk ilustra este rasgo del carácter de Lisa con el breve relato de su reacción siendo aún una niña ante el ataque de un hombre armado. Con una frialdad espasmódica, Lisa estudia su histerismo, sus manchas de sudor, sus marcas de viruela, sus pupilas dilatadas, los frenéticos movimientos de sus ojos, las señales de pinchazos en sus brazos y, simplemente grita «¡Ataque aéreo!», lo que motiva que el tirador suelte el arma, caiga al suelo, y se encoja en un charco de su propia orina. No es fácil compartir la idea de una niña de seis años, incluso un prodigio, que posea la frialdad y la sabiduría suficiente para tener una reacción así.

Con el transcurso de la narración Lisa deviene en arrogante y condescendiente, incluso más de lo que puede llegar a ser un adolescente. Un odio insondable hacia sus captores se apodera de ella, según la autora la emoción que necesita para poder planear, maquinar, escapar y buscar venganza. «Vas a sufrir, Ronald. Sí, ahora sé cómo te llamas, hijo de puta». Se hace complicado imaginar a una menor en semejante estado de enajenación. En el momento de proferir estas palabras sus ojos no son azules, sino rojos: rojo carmesí, rojo sangre, rojo ira...
En un intento por recrear una protagonista más agradable, Kirk pone en boca de Lisa palabras que revelan un cambio emocional en lo que respecta a su bebé, un bebé que en un primer momento fue consecuencia del «desafortunado embarazo de una adolescente de familia bien»: «Mi hijo no nacerá aquí. No vendrá al mundo en un sitio frío y húmedo. No me quitarán a mi hijo». En realidad es su amor por su hijo lo que alimenta la ira de Lisa y la impulsa a planear la muerte de sus captores con unos detalles enfermizos y de un mal gusto evidente.
El otro personaje «importante» de la novela, Roger Liu, un ex miembro del grupo de teatro de la Universidad de St. John en Queens reconvertido en agente especial del FBI, es una figura blanda y quejumbrosa: «Ojalá no hubiera obtenido una nota tan puñeteramente alta en los exámenes de ingreso o no hubiese heredado el lastre de una memoria excepcional...». Logró su empleo por el simple motivo de que necesitaba dinero para mantener a su novia de la universidad. Su pareja, Lola, es una marimacho estereotípica de mandíbula cuadrada que se pasa los días mascando tabaco y que se baña a diario en Old Spice, desprendiendo, mañana, tarde y noche, un olor que impregna cada centímetro cuadrado que pisa. Ambos personajes son tan planos como sugieren sus descripciones.
Tanto Lisa como el agente Liu cuentan su historia con una visión retrospectiva de diecisiete años, lo que produce una gran cantidad de voz pasiva en la narración. Por otro lado, Shannon Kirk retiene el nombre de uno de los personajes principales hasta bien entrada la novela. Durante los trece primeros capítulos tuve la certeza de que Lisa era Dorothy, porque el agente Liu se refiere en todo momento a la chica embarazada sin especificar detalle alguno de su identidad. Cuál no sería mi sorpresa cuando llego al convencimiento de que son dos las chicas en secuestro. «-¿Dorothy? ¿Quién es Dorothy?». Puedo aceptar un narrador poco fiable como mecanismo de la trama. Dos es algo ya excesivo.

Aunque «El método 15/33» viene avalada por el Premio National Indie Excellence no es fácil encontrar algo deslumbrante en ella. De hecho, la historia se vuelve menos realista con cada capítulo que pasa. ¿Cómo puede nadie en su sano juicio establecer como sede de su empresa un antiguo caserón en el que ha pasado 33 días secuestrado? Lo cierto es que no he encontrado ninguna razón para emocionarme por alguno de los personajes. Al final, la indiferencia se ha convertido en desacuerdo activo.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

martes, 27 de febrero de 2018

EL LIBRO DE LAS PRUEBAS. (John Banville)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
EL LIBRO DE LAS PRUEBAS (The Book of Evidence)
John Banville
TRADUCCIÓN: Horacio González Trejo
EDITORIAL ALFAGUARA
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
«El libro de las pruebas» es una meditación elegantemente escrita y, por momentos, oscuramente cómica sobre el mal y la culpa. Frederick Chales St. John Vanderveld Montgomery, un profesor universitario de estadística, se encuentra en la trena  por asesinato y listo para contar su historia. Su relato comienza describiendo las condiciones de la prisión, una prisión a la que él llama hogar, mostrando su experiencia como animal capturado: «Deberían dejar pasar a las masas para que me viesen: el devorador de la muchacha, esbelto y peligroso, andando de aquí para allá en mi jaula, mientras mis terribles ojos verdes parpadean más allá de los barrotes...». Montgomery dibuja los ruidos y olores de la cárcel pero se niega a hablar de la oscuridad a la que tanto él como sus compañeros de cautiverio se ven sometidos. Freddie (así es conocido en su pequeño círculo familiar) describe su vida con Daphne, su esposa, en una isla mediterránea instantes antes de regresar a Irlanda. Una vida de lujo que deja a las claras que está viviendo más allá de sus posibilidades. Allí (¿Ibiza? ¿Isquia? ¿Acaso Mikonos?) conoce a un traficante de drogas que responde al nombre de Randolph y Freddie le extorsiona con un préstamo bajo la amenaza de revelar sus actividades criminales. Randolph obtiene el dinero de un tal Aguirre, un usurero. Sin embargo, Freddy no paga el préstamo y recibe en contrapartida un paquete por correo, cuidadosamente envuelto en papel de estraza, con la oreja de Randolph. Una amenaza de Aguirre, sin duda. «Quien la hubiera sajado había hecho una chapuza y, a juzgar por el borde dentado, había utilizado algo semejante a un cuchillo para cortar pan. Doloroso». Con su esposa e hijo retenidos como rehenes, Freddie regresa a Irlanda para recaudar el dinero que debe a Aguirre y así obtener la seguridad de su familia. 
    
Ya en Irlanda Freddie se pone en contacto con su madre, Dolly, en Coolgrange y entabla una conversación incómoda con ella, algo que pronto deriva en pelea. Freddie queda sorprendido de la relación íntima que su madre mantiene con una joven veinteañera, Joanne, una joven que aquella tiene contratada como moza de cuadra de unos ponis originaros de los montes de Connemara, unas bestias feísimas que adquirió con la renta que le proporcionó la venta de la colección de cuadros de su marido, cuadros que Freddie esperaba rentar para liquidar la deuda con Aguirre. Dolly había traspasado las cuadros a un tal Helmut Behrens, un conocedor de arte. Y hacia su casa se dirige Freddie en busca de su destino...

Las referencias a ilustres predecesores son innegables en «El libro de las pruebas». Así el Meursault de «L´Étranger» -la   primera novela de Albert Camus publicada allá por 1942-, un ser indiferente a la realidad por resultarle absurda e inabordable, también se vio involucrado –como Freddie- en un asesinato sin sentido, un asesinato que ni la avaricia ni la envidia llegan a justificar, un asesinato accidental como el que quizás todos incubamos dentro. Al igual que Meursault, Freddie se siente un extraño en este mundo y no encuentra las respuestas apropiadas que justifiquen su existencia. La vida no tiene ningún sentido fuera de uno mismo, la confianza en fuerzas externas le produce una sensación de caída al abismo de lo incierto. Para Freddie y personas como él la búsqueda de la felicidad no se halla en la confianza depositada en una sociedad cuyos mecanismos y leyes son desconocidos para el individuo, la felicidad se encuentra en uno mismo, en la seguridad de la propia existencia, en la conciencia de existir. Un ser así, un ser como Freddie, jamás se manifestará contra su ajusticiamiento ni mostrará sentimiento alguno de injusticia, arrepentimiento o lástima. La pasividad y el escepticismo frente a todo y a todos guía su comportamiento, su vida está marcada por un sentido apático de la existencia y aún de su propia muerte. «La comunidad  humana... ¿cuándo formé parte de esa tribu?». El espíritu oscuro del Raskolnikov de Fiódor Dostoievski -el joven estudiante de San Petesburgo protagonista de Crimen y Castigo, que decide asesinar a una anciana usurera por considerarla un ser humano inútil para la sociedad, un piojo que sólo puede entorpecer a quienes le rodean-, también impregna la confesión de Freddie: «Me sentí como el héroe lúgubre en una novela rusa».

Freddie es todo un personaje, un ser cohibido y observador, un  sujeto que devora sin mesura la ginebra de su amigo Charlie y el excelente burdeos de su finado padre. Una figura medrosa que odia a los perros y desea a su esposa Daphne en la misma medida que a la mejor amiga de ésta, Anna. Es rencoroso y propenso a burlarse de todo y de todos: «Estaba avergonzado. No puedo explicarlo. Es decir, podría. Pero no lo haré». Tiene destellos de humor sardónico, especialmente en las que escenas de enfrentamiento directo con su madre, escenas que le provocan un «ardor de estómago filial». En su afán de culpar de todos sus males a su madre, se queja: «¿Es de extrañar que haya acabado en la cárcel?». Bajo el escrutinio de Freddie el concepto del mal se evapora, para él la maldad es solo una palabra: «Me pregunto si es posible que la cosa misma –la maldad- no exista, si esas palabras extraordinariamente difusas e imprecisas no son más que un ardid, una especie de compleja cobertura del hecho de que no hay nada».
Para capturar el espectro completo de los estados de ánimo lunáticos de Freddie Montgomery, John Banville se apoya en una prosa flexible y fluida. El escritor es un «pintor literario» de paisajes. La pieza central de la novela es el asesinato de la criada, una joya horrible que es transmitida por Banville con una precisión lapidaria: «Al darle el primer golpe esperaba oír el chasquido duro y definido del acero sobre el hueso, pero fue más parecido a machacar barro o masilla endurecida... Pensé que bastaría con un buen intento, pero como demostraría la autopsia, tenía el cráneo extraordinariamente fuerte». Y como siempre en Freddie el humor alivia la negrura: «Se llevó una mano a la cabeza en el preciso momento en que volvía a atizarla y cuando el martillo le dio en la sien sus dedos estaban en medio, oí que uno crujía, hice una mueca de desagrado y estuve a punto de pedirle disculpas». El asesinato fue solo un desencadenamiento de la ira primaria. No hubo plan: «la maté porque podía». Banville apostó que sería capaz de escribir una historia fascinante sobre un monstruo, y simplemente lo ha conseguido.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

jueves, 15 de febrero de 2018

PROBARÉIS EL FRÍO ACERO DE MI VENGANZA. (Pascual Ulpiano)

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
PROBARÉIS EL FRÍO ACERO DE MI VENGANZA
Pascual Ulpiano
EDICIONES 66rpm
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
En esta nueva aventura de Palop –Florentino, por obra y gracia de su cachondo padre- éste es contratado por La Agencia, en la que trabajó y de la que salió a su manera hace ya muchos años, para cargarse –así literalmente- a un tal Micalizzi (Darío, para más señas), un espagueti de lengua floja. Para ello se traslada a Milán acompañado de Salvador Cortázar, un antiguo pistolero vinculado a grupúsculos de extrema derecha como los Guerrilleros de Cristo Rey, quien parece conocer bien el paradero del italiano. Una vez en Milán, alguien que responde al nombre de Genaro se las juega. Acompañados de unos tales Massimo y Diego acuden a un pueblo industrial perdido en el corazón de la Lombardía, a unos veinte kilómetros de la capital. Allí, en un edificio que se cae patéticamente a trozos, los espera Micalizzi acompañado por otros cuatro. Llevan gorras que impiden que se les reconozca, pero también fusiles ametralladores. Cuando los supuestos italianos huyen, Palop logra alcanzar a uno en el antebrazo y éste grita: ¡¡Josdeputaaaa!! Palop se acuclilla a su lado y le saca la gorra: «¿Palop?». Y como no puede ser de otra forma la reflexión de Palop es de auténtica sorpresa: «Ahora ya puedo decir con todas las letras del puto abecedario que no entiendo nada, pero absolutamente nada de lo que está pasando».

«Probaréis el frío acero de mi venganza» es la historia de una huida, una huida que se genera al darse cuenta Palop de que alguien se la ha jugado en Italia. Este hecho le obliga a reencontrarse con su pasado familiar, un pasado del que lleva años huyendo. Un pasado que recoge la muerte de su madre, Pili, inquilina del cementerio de Pueblo Nuevo desde hace ocho meses y a la que ha tenido la «deferencia» de visitar solamente una vez. Su repentina muerte –un cáncer se la llevó en cuestión de semanas- le produjo una profunda tristeza pero al mismo tiempo el alivio de encontrarse solo en el mundo. Un pasado que demanda la presencia del imbécil de su hijo Simón, ahora en Madrid estudiando arquitectura. Unos estudios financiados por el pichafloja de su padrastro, algo que a Palop le duele en el alma. Y un pasado, en fin, ligado al fantasma de su excompañero Ruypérez, ese «traidor cabrón con pinta de galán de segunda y cara de Carlos Larrañaga de mierda» que no duda en visitarlo no se sabe bien si para incordiar por haber sido él quien le mandó a la tumba o como forma de decirle cosas que no le gustaría oír: «Llevas mucho odio dentro, Palop. ¿Estás seguro de que no te estás consumiendo?»

Florent..., digo, Palop («Llámame Palop a secas») es un contumaz hijo de puta al que La Agencia, muy cercana a las Fuerzas de Seguridad del Estado, contrata para aquellas ocasiones en que debe realizarse un trabajo sucio, o en otras palabras cuando hay que quitar a alguien de en medio sin mucho escándalo. Un sicario que recibe sobres más o menos abultados de los fondos reservados del Estado para, según palabras del propio escritor, «llevar a cabo toda aquella mierda cuya tifa no debe impregnar las páginas del BOE ni, mucho menos, las de los medios de desinformación». Un personaje que carece en absoluto de glamour, un  personaje que se odia a sí mismo con todas sus entrañas. «-No has entendido nada de esta película ¿verdad Ruypérez?... -¿Qué es lo que tendría que entender, Palop?... -Que es precisamente toda la ceguera de este odio, toda esta sed que nunca acaba, toda esta bilis que bulle en mi estómago, toda esta corrosiva saliva en mi boca, lo que me mantiene con vida». Todo un gentleman este Palop.

Pascual Ulpiano es el alter ego utilizado por el periodista Alberto Valle exclusivamente para este proyecto en memoria y como homenaje a toda una generación de escritores que afirmaron la literatura popular de este país. Todos ellos dados a conocer con tornasolados pseudónimos tales como Curtis Garlan o lo que es lo mismo Juan Gallardo Muñoz, fallecido en el 2013 y muy estrechamente ligado a Bruguera; Silkver Kane, nada menos que Francisco González Ledesma, quien bajo este nombre publicó más de 1000 novelas, la mayoría de ellas del oeste; Frank Caudett o Francisco Caudet Yarza, un catalán de dilatada y exitosa trayectoria en el sector de la novela de evasión y Lem Ryan, otro catalán, que vino al mundo bajo el nombre de Francisco Javier Miguel Gómez, que se inició en las novelas «de a duro» a temprana edad y que ahí sigue dando guerra. Todos ellos escritores que en un momento de sus vidas se ganaron el pan con el que alimentar a sus familias con aventuras imaginarias concebidas a velocidad de vértigo con un ingenio y una imaginación extraordinarios. Toda una generación olvidada y nunca bien entendida.

Así, con esta justificación, es como el periodista Alberto Valle decidió reivindicar hace tres años el género pulp y los clásicos bolsilibros de antaño. Un producto popular, éste, de acción trepidante, rico en adjetivos, de portadas coloridas y a un precio asequible a cualquier bolsillo. Aquellos de entonces eran superventas de verdad. Libros que se podían encontrar en cualquier quiosco de cualquier lugar perdido de la España rural.  Valle, que bebe en las mejores fuentes de la novela negra, actualiza y da un impulso al género. Si detrás del pseudónimo de Pascual Ulpiano se encuentra la firma del escritor Alberto Valle, tras la ilustración de las portadas se encuentra Berto Martínez un ilustrador barcelonés de estilo desenfadado que destaca por su gran talento para el dibujo y especialmente para los retratos. Valle no tuvo duda alguna a la hora de apostar por Martínez: «Berto Martínez es el hombre. Desde que coincidimos en Ràdio Ciutat Vella tuve clarísimo que era él y no otro quien debía firmar las portadas de Palop. Su trazo, su talento, su infinita cultura gráfica, le convertían en el único candidato posible y que sea él el portadista es condición sine qua non a la hora de encarar la publicación de una aventura del hijoputa de la HK Mark 23. Creo que no me equivoqué, porque los libros han gustado a unos más y a otros menos, pero las portadas han encantado a todo el mundo.»

En «Probaréis el frío acero de mi venganza» hay tiros a tutiplén, situaciones rocambolescas, cadáveres, jodiendas y también acción, mucha acción. Trepidante, diría yo. Con descripciones (las justas) y metáforas acertadísimas y todo ello para disfrutar a tope y de una sentada. 
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------