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lunes, 1 de septiembre de 2014

LOS PERSEGUIDOS. (C. S. Forester)

LOS PERSEGUIDOS (The Pursued)
C. S. Forester
TRADUCCIÓN: Ana Herrera Ferrer
RBA, 2012
Cecil Scott Forester (1899-1966), pasa por ser uno de los autores británicos clásicos más venerados. Nace en el Egipto colonial, donde su padre se encuentra realizando labores de funcionario del Gobierno británico. Cursa estudios de Medicina que deja inconclusos, su verdadera vocación es la escritura.

Bajo el seudónimo de Cecil Scott Forester se encubre el nombre real de Cecil Louis Troughton Smith, escritor especializado en literatura de temática naval. Forester es el creador de la saga protagonizada por Horatio Hornblower, oficial de la Marina Real Británica durante las guerras napoleónicas, personaje que interpreta Gregory Peck en la película "El hidalgo de los mares". Brío, emotividad y tierna ironía se deslizan por sus páginas. Sin embargo, la fama a nivel internacional la consigue de la mano del director de cine John Huston, que en 1951 adapta a la gran pantalla su novela "La Reina de África", con Humphrey Bogart y Katharine Hepburn a la cabeza del reparto.

La intrahistoria de “Los perseguidos” es una novela en sí misma. Escrita en 1935, el manuscrito permanece extraviado durante más de setenta años hasta que, en 2003, reaparece para convertirse en uno de los mayores éxitos de C. S. Forester. Siete décadas de espera que nos devuelven una historia extraordinaria.

La narración se encuadra en la sociedad londinense de los años treinta, y bascula entre un suicidio o un asesinato como foco del relato. Después de haber pasado unas horas con una amiga, Marjorie regresa a casa de noche. Al abrir la puerta y atravesar el umbral, percibe el olor del gas. El salón apesta a gas. En la cocina el hedor le golpea en la cara. En el suelo se encuentra tendida su hermana Dorothy con la cabeza  metida en el horno. La investigación médica posterior, llevada a cabo por el doctor Aloysius Montgomery, confirma que Dorothy Evelyn Clair, de veintiocho años de edad, taquimecanógrafa del Ayuntamiento, se encuentra embarazada de tres meses en el momento de su muerte. Nada hace sospechar que Dot no se haya quitado la vida. Al menos, así lo cree Marjorie, y así lo certifica el juez de instrucción que califica el caso de “suicidio por locura temporal”. Pero la madre de ambas, la señora Clair, no opina lo mismo; ella si cree conocer la identidad del personaje al que hace referencia el Weekly Advertirser: "El señor Harley Brown -juez de instrucción- al emitir el veredicto, declaró que no había duda alguna de que esa desgraciada muchacha había sido traicionada por algún hombre poco escrupuloso que no tenía el valor de dar la cara y confesar el crimen". La señora Clair no tiene la menor duda que esa persona debe ser condenada por su delito. Pero no hay posibilidad alguna de que pase semejante cosa sin que su hija Marjorie y sus nietos se vean realmente afectados. Así pues ella ella se erige en juez y verdugo. Nadie puede sospechar jamás la celeridad con la que traza su propio plan, ni el tacto y la destreza con que lo lleva a cabo.

Un universo de abusos, violencia y sexo se desvela tras una cortina de buenas apariencias. Minuciosa, implacable e impecablemente tallada, “Los perseguidos” es una novela negra tan asfixiante y obsesiva, que obliga a contener el aliento hasta la última página.