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jueves, 18 de agosto de 2022

LOS "PREMIOS EDGAR" 2022

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2022 PREMIOS EDGAR ALLAN POE

El Jueves, 28 de Abril del año en curso, 2022, se celebró la concesión de la 76 Edición de los Premios Edgar, otorgados Por La Organización de Escritores de Misterio de América, a la Mejor Ficción de misterio, No Ficción y serie de Televisión , Publicada o producida a lo largo de 2021. Los premios Edgar fueron presentados en la Cena de Gala, celebrada en los salones del New York Marriot Marquis Times Square.
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LOS GANADORES
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  • MEJOR NOVELA. FIVE DECEMBERS de James Kestrel 
  • MEJOR PRIMERA NOVELA DE AUTOR AMERICANO. DEER SEASON de Erin Flanagan
  • MEJOR PAPERBACK ORIGINAL. BOBBY MARCH WILL LIVE FOREVER de Alan Parks
  • MEJOR FACT CRIMEN. LAST CALL: A TRUE STORY OF LOVE, LUST, AND MURDER IN QUEER NEW YORK de Elon Green
  • MEJOR CRÍTICA / BIOGRAFÍA. THE TWELVE LIVES OF ALFRED HITCHCOCK: AN ANATOMY OF THE MASTER OF SUSPENSE de Edward White (W. W. Norton & Company)
  • MEJOR HISTORIA CORTA. "THE ROAD TO HANA" ALFRED HICHCOCK MYSTERY MAGAZINE de R. T. Lawton (Dell Magazines)
  • MEJOR JUVENIL. CONCEALED de Christina Diaz González (Scholastic - Scholastic Press) 
  • MEJOR JOVEN ADULTO. FIREKEEPER´S DAUGHTER de Angeline Boulley (Macmillan Children´s Publishing - Henry Holt and Company BFYR) 
  • MEJOR EPISODIO DE TELEVISION/GUIÓN. "BOOTS ON THE GROUND" - Narcos: Mexico, escrito por Iturri Sosa (Neflix)
  • MARY HIGGINS CLARK. CLARK AND DIVISION de Naomi Hirahara (Soho Press - Soho Crime)
  • THE G.P. PUTNAM’S SONS SUE GRAFTON MEMORIAL AWARD. Tracy Clark (Kensington Books)
  • PREMIO ROBERT L. FISH. "ANALOGUE" ELLERY QUEEN MYSTERY MAGAZYNE de Rob Osler (Dell Magazines)
  • GRAN MAESTRE. Laurie R. King
  • PREMIO CUERVO. Lesa Holstine - Lesa´s Book Critiques Library Journal Reviewer
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INSTANTÁNEA DE LA VELADA 
Ganadores del Edgar Award , de izquierda a derecha: Iturri Sosa, R.T. Lawton, Erin Flanagan, Tracy Clark, Naomi Hirahara, Elon Green, Laurie R. King, Lesa Holstine, Rob Osler, Christina Diaz Gonzalez, Juliet Grames
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miércoles, 17 de agosto de 2022

1ª EDICIÓN: CUIDADO CON ESA MUJER (DAVID GOODIS)

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CUIDADO CON ESA MUJER
(BEHOLD THIS WOMAN)
DAVID GOODIS
D. APPLETON-CENTURY COMPANY
1947
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martes, 16 de agosto de 2022

EL FILM NOIR EN MEDIO URBANO Y RURAL

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Lejos de las calles mezquinas de la gran ciudad, un lago deslumbra a través del aire tenue de la montaña. En la orilla, una pareja pesca perezosamente; en el brillante sol de invierno los peces no pican. Para Jeff Bailey, en la película de la RKO  “Retorno al pasado” de Jacques Tourneur, una autentica obra maestra del cine negro, los lugares se forman y se disuelven como anillos de humo. Detective ya retirado, Jeff va a la deriva como un durmiente a través de una serie de sueños irregulares. Obligado a relatar a su novia sus pasadas malandanzas, sus recuerdos le llevan a lagos prístinos y a oscuros bares mejicanos, a clubes de jazz en ciudades donde siempre es de noche y hasta a una cabaña junto a un camino de tierra en un bosque oscuro y perdido de una remota ciudad de California. Ahora Jeff posee una gasolinera en un pequeño pueblo, donde lleva una vida tranquila y sencilla. Al menos eso es lo que él cree, hasta que un extraño con sombrero de fieltro negro y que conduce un descapotable se presenta en la ciudad.

Bajo los créditos del cine negro, la naturaleza agreste se enmarca en instantáneas serenas dignas de la mejor fotografía naturalista de Ansel Adams. La ironía de esta secuencia recuerda un cuento de Raymond Chandler lleno de cadáveres y mentiras: “No hay crímenes en las montañas”, donde John Evans, con carnet de detective privado, es contratado por Fred Lacey para resolver un caso relacionado con dinero falso. En Puma Point, un pueblo tranquilo de la sierra californiana, los muertos comienzan a sucederse tras la aparición por allí de Evans. Lo que demuestra todo esto es que la mancha del noir se puede encontrar en cualquier parte. Está en los siniestros signos que el niño sordo le muestra a Jeff, parado en un campo blanqueado mientras el cielo se torna negruzco; está en las sombras de las ramas rotas de los árboles proyectadas sobre los cuerpos de Jeff y Ann cuando se encuentran en secreto en el bosque y también está en el río caudaloso y helado donde Joe Stefanos cae muerto con su abrigo de gángster enganchado en un hilo de pescar.

En la ciudad oscura, el Noir se muestra en los tacones altos que resuenan sobre un pavimento mojado, en las brutales palizas practicadas en callejones en sombras, en el repiqueteo de los  pies sobre las escaleras exteriores de incendio, en el chillido estridente de los trenes elevados, en los bares oscuros y grasientos y en los elegantes clubes nocturnos donde el juego social es la verdadera razón para frecuentarlos. Pero también existe fuera de la ciudad: en el huerto de manzanos de “Mercado de ladrones” de Jules Dassin, en el puesto de hamburguesas junto a la playa de “El cartero siempre llama dos veces” de Edward Dmytryk, en el desolado país nevado de “En terreno peligroso” de Nicholas Ray. Pueblos fantasmas del desierto, albergues turísticos en las montañas, caseríos de pescadores, aldeas de Nueva Inglaterra, mansiones en Beverly Hills, todos han sido escenarios de películas negras. Todas estas historias, sin excepción alguna, contradicen el argumento de John Huston en “La jungla de asfalto” de que la ciudad es la fuerza corrosiva, de que si los hombres se quedaran en las granjas donde los caballos pastan los campos verdes, nunca volverían a delinquir.  

El Noir, -expresión acuñada por el crítico Nino Frank, italiano de padres suizos que realizó su carrera profesional en Francia- nació del apareamiento de la ficción pulp estadounidense que creció durante la Depresión con relatos duros de vidas sórdidas y desesperadas y el cine expresionista alemán, importado a Hollywood por directores inmigrantes -tales como Fritz Lang, Robert Siomak o Michael Curtiz-, muchos de los cuales habían salido huyendo de la Alemania hitleriana. Los escritores pulp proporcionaron escenarios descarnados, tramas tortuosas y disecciones no sentimentales de la sociedad y el carácter estadounidense, mientras que los cineastas europeos contribuyeron con nuevas técnicas de iluminación que pretendían ilustrar un estado psicológico y un nuevo modo de acercamiento a la puesta en escena. Vieron así la luz algunos de los primeros clásicos del cine negro, tales como la obra maestra de Lang “M, el vampiro de Düsseldorf”, una de las primeras películas de la era del sonido en adoptar la estética y los argumentos característicos del noir. 

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Michael Curtiz con “20.000 años en Sing Sing” y el austríaco Josef von Stemberg con “El expreso de Shangai” o “El diablo es una mujer”, con su erotismo y su estilo visual barroco, anticiparon algunos de los elementos centrales del cine negro posterior. El éxito de “La ley del hampa”, del propio Stemberg, fue responsable directo del auge de las películas de gánsteres en Hollywood, películas que como “Hampa dorada”, “El enemigo público” o “Scarface” demostraron que el espectador estadounidense estaba ansioso de argumentos criminales y protagonistas de moralidad ambigua.

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El período de posguerra vivió un éxodo de las ciudades, un rechazo de la vida urbana a favor del ideal suburbano, una nueva casa de campo con césped, garaje y columpio. Comunidades muy unidas dieron paso a familias nucleares aisladas, los trenes a los coches y los teatros a la televisión. El cine negro siguió el espíritu de la época al representar las ciudades como junglas anónimas, asoladas por el crimen, indiferentes a sus habitantes, lugares de los que cualquiera querría huir. Muchos de los clásicos de la novela negra, como “El halcón maltés” y “La llave de cristal”, basados en las obras homónimas de Hammett, fueron llevados a la gran pantalla. Lo propio ocurrió con las obras de Cain que sirvieron de base a “Perdición”, “Alma en suplicio”, El cartero siempre llama dos veces” y “Ligeramente escarlata”. El escritor Raymond Chandler, que debutó como novelista con “El sueño eterno”, rápidamente se convirtió en el autor más popular de novela negra y muchas de sus obras fueron llevadas a la pantalla. Así ocurrió con “Historia de un detective”, la propia “El sueño eterno”, y “La dama del lago”.

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Las películas de cine negro con escenarios no urbanos de aquella época explotaron la idea de que era posible escapar a un mundo más seguro y más saludable, mostrando cómo la tentación y la violencia pueden atacar a cualquiera y en cualquier lugar. El ideal de los años cincuenta de una vida familiar sana fue burlado por historias que mostraban cuán delgada es la línea que separa las clases media y alta de un submundo de crimen, peligro y placeres ilícitos.

Si las ciudades noir son peligrosas y desconcertantes debido a su anonimato, los pueblos pequeños son opresivos precisamente por la razón opuesta. Todos te conocen y saben lo que haces, y están decididos a enclaustrarte en la más recóndita de tus vidas. Hay películas, como “El extraño” de Orson Welles, en las que un pequeño vecindario es simplemente un saludable telón de fondo para un peligroso intruso. A veces ocurre que los poblados en sí mismos son amenazantes, están llenos de secretos compartidos e intimidación y ojos que miran desde detrás de las cortinas, como sucede en el paraje desértico, aislado y vicioso de “Conspiración de silencio” de John Sturges, donde Spencer Tracy descubre el asesinato, llevado a cabo por fanáticos locales, de un granjero japonés-estadounidense. Incluso la hermosa ciudad de Corinto en Nueva Inglaterra, en “Amor que mata” –la costumbre española de cambiar los títulos de las películas nos ha privado del sugerente “El extraño asunto del tío Harry”-, donde un hombre infantilizado por sus devotas hermanas es incapaz de tener una relación amorosa normal y adulta. En lugar de simplemente “mandarse a mudar”, trama el asesinato de su celosa y apegada hermana. Aprisionados por las omnipresentes sombras enrejadas de las persianas venecianas y los pasamanos de las escaleras, los hombres y mujeres del cine negro destrozan sus vidas en sus esfuerzos por escapar.

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Estados Unidos, a través de la lente del cine negro, aparece como un país en el que no se puede confiar en nadie, donde el comportamiento egoísta y depredador es la norma. Las películas de la era de la Depresión evocaban una sensación de lucha compartida y unidad de la clase trabajadora. Las de la Segunda Guerra Mundial mostraban a hombres unidos con el objetivo firme de actuar como un equipo y luchar por su país, mientras que las mujeres y los niños en casa les mostraban lealtad y apoyo. En comparación con los desafíos unificadores como la Depresión y la Guerra, los problemas de la era de la posguerra quedaron ocultos o no fueron reconocidos, y encontraron expresión en películas policiales de bajo costo que se comercializaban como mero entretenimiento. El cine negro filtró muchos problemas sociales a través de sus historias viscerales y descubrió sin descanso la atomización de la sociedad estadounidense. No existen grupos que funcionen, incluso las pandillas y las “organizaciones” criminales se separan porque sus miembros buscan su propio beneficio, listos para traicionarse unos a otros por dinero o por una mayor tajada en las ganancias. El Noir pinta la América de la posguerra como un lugar solitario. Las nuevas carreteras interestatales transportan a personas sin raíces, perseguidas por su pasado o demasiado insatisfechas para asentarse en un lugar determinado.  La gente llega a la conclusión de que todos los lugares son iguales, que no puedes huir de ti mismo. La realidad inflexible es que la verdadera ciudad oscura es el corazón humano.

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jueves, 11 de agosto de 2022

LOS PREMIOS "CWA DAGGERS" DE 2022

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LOS "CWA DAGGERS" 2022
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Los prestigiosos "Crime Writers Association (CWA) Daggers" son los premios más antiguos del género y han sido sinónimo de escritura de crimen de calidad durante más de medio siglo. Los ganadores de 2022 se anunciaron en una cena de gala en el Leonard City Hotel en Cooper's Row en Londres el miércoles 29 de junio.

La Daga de oro de la ALCS para no ficción fue para Julia Laite por The Disappearance of Lydia Harvey: A True Story of Sex, Crime and the Meaning of Justice, (La desaparición de Lydia Harvey: una historia real de sexo, crimen y el significado de la justicia), un relato conmovedor de la corta vida de una mujer de Nueva Zelanda traficada como parte del floreciente comercio sexual de principios del siglo XX.

Ray Celestin se llevó a casa dos Dagas por su novela Sunset Swing. Recibió el CWA Gold Dagger por la novela policíaca del año, así como el Historical Dagger.

Sunset Swing es el acto de clausura del City Blues Quartet de Celestin ambientado en Los Ángeles de fines de 1967. Una joven enfermera, Kerry Gaudet, viaja a la ciudad de Los Ángeles desesperada por encontrar a su hermano desaparecido. Un asesino en serie está aterrorizando a la ciudad. Los jueces elogiaron la novela por su elenco de personajes originales que se mezclan con figuras históricas en un gran "lienzo evocador".

LISTA DE GANADORES DEL "CWA DAGGERS" 2022
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CWA Gold Dagger
Sunset Swing , Ray Celestin (Macmillan; Mantle)

CWA Ian Fleming Steel Dagger
Dead Ground , MW Craven (Little, Brown; Constable)

CWA John Creasey (New Blood) Dagger
The Appeal , Janice Hallett (Profile Books; Viper Books)

CWA Historical Dagger
Sunset Swing , Ray Celestin (Pan Macmillan; Mantle)

CWA ALCS Gold Dagger For Non-Fiction
The Disappearance of Lydia Harvey: A True Story of Sex, Crime and the Meaning of Justice (La desaparición de Lydia Harvey: una historia real de sexo, crimen y el significado de la justicia), Julia Laite (Profile Books)

CWA Crime Fiction In Translation Dagger sponsored in honour of Dolores Jakubowski
Hotel Cartagena , Simone Buchholz y traducido por Rachel Ward (Orenda Books)

CWA Short Story Dagger
Flesh of a Fancy Woman de Paul Magrs en Criminal Pursuits: Crime Through Time editado por Samantha Lee Howe (Telos Publishing)

CWA Dagger In The Library
Mark Billingham

CWA Publishers Daga
Faber & Faber

CWA Debut Dagger sponsored by ProWritingAid
The 10:12 por Anna Maloney

The CWA Red Herring for services to crime writing and the CWA
En memoria de Thalia Proctor

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miércoles, 10 de agosto de 2022

LA FICCIÓN NOIR Y LA HISTORIA DE DETECTIVES

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En su significado más simple, noir es una palabra francesa que hace referencia al color negro. Como género literario, el término está vinculado tanto al expresionismo literario como al cinematográfico, un movimiento dentro del movimiento cultural más amplio del modernismo en el que los temas filosóficos y artísticos de la industrialización, el urbanismo, la alienación y los matices psicológicos se conceptualizan a través de una lente subjetiva. El expresionismo utiliza colores, símbolos y lenguaje para transmitir estados de ánimo o emociones. En este sentido el noir podría definirse con más precisión como un estilo que como un género.

En la ficción se considera un subgénero de la novela policíaca y, aunque muchos de sus protagonistas son detectives de homicidios deshonestos o investigadores privados hastiados, noir no es sinónimo de novela policíaca. La ficción negra contemporánea presenta protagonistas que no son figuras de las fuerzas del orden; pueden ser víctimas, victimarios, delincuentes pequeños o grandes o cualquiera que tenga defectos morales, sea fatalista o tenga mala suerte. Lo cierto es que el protagonista de una novela noir no es un triunfador, todo lo contrario, es un perdedor. Los personajes de estos cuentos existenciales y nihilistas están condenados desde el principio de su historia.

La ficción negra tiene sus raíces en las duras historias de detectives privados que fueron creadas esencialmente por Dashiell Hammett en las páginas de la revista Black Mask allá por la década de los veinte del siglo pasado. Son propios de su naturaleza los tipos rudos, las mujeres mentirosas, la violencia, traiciones, asesinatos y los planes nefastos. Pero, y aquí es donde la historia de detectives se separa del noir, también cuenta con un personaje moral. Sam Spade sabía que cuando alguien mata a tu pareja debe hacer algo al respecto. Raymond Chandler, cuya espléndida prosa sobrevuela sus novelas y cuentos, describió a su detective privado, Philip Marlowe, como un caballero andante, un hombre que podía recorrer las calles de la maldad sin ser él mismo malvado.  

La historia del detective privado es optimista, incluso si el sabueso es el ser más sombrío que uno pueda echarse en cara. Un cliente necesita ayuda y cree que un tipo andrajoso puede de alguna manera resolver su problema, un tipo que convive en una oficina destartalada con una botella de bourbon de garrafón encerrada en lo más recóndito del cajón de su escritorio. ¿Hay algo más optimista que esto?

Estas dos subcategorías de la ficción criminal –la historia de detectives y el noir- no solo no son lo mismo, sino que son diametralmente opuestas entre sí. Una, la primera de ellas,  depende de que su héroe mantenga un alto nivel ético, mientras que la mayoría de las personas con las que interactúa mienten, engañan, roban y matan. La otra, el noir, es todo lo contario, presenta a personas que se revuelcan en la pocilga de las miserias que conforman su mundo. Las maquinaciones de su lujuria, ya sea por dinero o amor, harán que se cieguen a la decencia mientras se enredan en la red de su propia perdición. Los héroes del noir no son detectives o agentes de la ley y el orden, son víctimas, transeúntes inocentes colocados a los pies de situaciones peligrosas, ilegales y hasta criminales. 

 

Quizás la fórmula más básica del noir es la del protagonista atrapado en busca de escape. En “El asesino dentro de mí” de Jim Thompson, Lou Ford, el sheriff adjunto de una pequeña localidad de Texas, es un hombre de apariencia cordial, simpático y tranquilo. Pero esa fachada de normalidad, que él ha ido construyendo con paciencia después de haber cometido un crimen en su juventud, empieza a resquebrajarse cuando lo que él llama “la enfermedad” se abre paso en su mente, y hace que este ser “encantador” convierta la violencia en una cualidad propia de los reptiles:

     «Y la golpeé en el vientre con toda la fuerza de que fui capaz.

Mi puño llegó a la espina dorsal, y su carne se cerró sobre él. Di un tirón –tuve que hacerlo- y ella se dobló hacia delante, como si tuviera una bisagra.

Se  le cayó el sombrero, y su cabeza se venció de pronto hasta tocar el suelo. A continuación, se volcó sobre si misma completamente, como un chaval que diera un salto mortal. Quedó tendida sobre la espalda, con los ojos saltándosele de las órbitas y con la cabeza rodando de un lado a otro.

Llevaba una blusa blanca y un traje de color beige claro; nuevo, creo, porque no recordaba habérselo visto antes. Metí la mano en la pechera de la blusa y se la arranqué hasta la cintura. De un tirón le saqué la prenda por encima de la cabeza, volvió a sacudirse  y se echó a temblar. Emitía un extraño sonido, como si tratara de reír.

Y entonces vi el charco que se iba extendiendo debajo de ella.

Me senté y procuré leer el periódico. Intentaba no apartar los ojos de él. Pero no había mucha luz; no la suficiente para poder leerlo, y ella seguía moviéndose. Daba la impresión de que le era imposible estarse quieta.»

La variación más común de la fórmula es la historia de la esposa atrapada que contempla medidas desesperadas para escapar de un marido intolerable. Como modelo explicativo de tal situación utilizaremos una serie de relatos breves aparecidos en “American Noir”, una antología fruto de la literatura hard-boiled, dedicada a la narrativa breve de género negro del siglo pasado, según una edición de James Ellroy y Otto Penzler aparecida en 2010. En “Pastorale” -su primer cuento- Cain nos relata la historia familiar de un  hombre y una mujer, Burbie y Lidia, que sumidos en una relación ilícita, planean asesinar al anciano marido de ella. En “Para siempre jamás”, de Jim Thompson, Ardis Clinton, hastiada de llevar una vida anodina con su aburrido marido decide matarlo. Para ello cuenta con la colaboración de su amante Tony, camarero en una cafetería cercana al domicilio familiar. Inocentes o no, Lidia y Ardis, comparten el mismo destino: el descubrimiento de que no hay salida. Al final de sus trapisondas puede que no mueran, pero probablemente deberían hacerlo, ya que la vida que les espera es tan fea, tan perdida y solitaria, que lo mejor que pueden hacer es acurrucarse y terminar de una puñetera vez. Y, seamos realistas, se lo merecen.

 

Tan resonante es esta historia arquetípica de la esposa atrapada que uno de los más grandes escritores del género, James M. Cain, hizo de ella su especialidad. El giro de Cain sobre el tema fue la esposa, un bellezón sinuoso, frío y calculador, que conspira con su amante para asesinar al cándido esposo. Dos de sus obras fueron llevadas al cine: The Postman Always Rings Twice, con Lana Turner y John Garfield y Double Indemnity, con Fred MacMurray y Barbara Stanwyck.

 

No se requieren finales felices en una historia de detectives privados. El lector generalmente tendrá la sensación de que se está haciendo justicia cuando el héroe solitario vence todas las fuerzas que se han desplegado en su contra. Sin embargo, la historia negra complaciente, el noir con final feliz, nunca se ha escrito, ni se va a escribir jamás. Las almas corruptas y perdidas que pueblan estos cuentos están condenadas antes de que tuviéramos noción de su existencia, debido a sus corazones huecos y sus sensibilidades depravadas. Si usted encuentra una breve ráfaga de luz en alguna de ellas, no dude en recurrir a un especialista. Algo no va bien.

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domingo, 7 de agosto de 2022

1ª EDICIÓN: YO, EL JURADO (MICKEY SPILLANE)

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YO, EL JURADO
(I, THE JURY)
MICKEY SPILLANE
E. P. DUTTON & CO. INC.
1946
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FICCIÓN NOIR EN LOS ÁNGELES

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Con la sana intención de explorar las novelas policiales ambientadas en Los Ángeles, una ciudad donde el género criminal resplandece de forma misteriosa, les propongo una lista de 15 libros esenciales, todos publicados en español, que despiertan los ángeles más oscuros de la ciudad del noir por excelencia.

Las historias varían en tono, estilo y tema. Pero el canon sirve de punto de partida para una conversación sobre escritura criminal y su influencia en una ciudad impulsada por el mito y el deseo. En la lista pueden encontrar ustedes nombres familiares y algunos no tanto, pero los libros han dejado marca en un género que desde los días de Raymond Chandler se ha vuelto, en ocasiones, revelador.

EL SUEÑO ETERNO (The Big Sleep), de RAYMOND CHANDLER. Un misterioso clásico de chantaje y asesinato que dio vida a Philip Marlowe, un investigador privado empedernido, ingenioso, orgulloso y siempre suspicaz. Marlowe, consagrado en la película homónima de Humphrey Bogart, se convirtió en una parte tan importante de la imaginación de Chandler, que el escritor señaló una vez: “Empieza a parecer como si estuviera atado a este tipo de por vida”.

EL LARGO ADIÓS (The Long Goodbye), de RAYMOND CHANDLER. Marlowe tiene una peligrosa relación con el bebedor Terry Lennox. Teñida de tristeza, es una de las novelas más personales de Chandler que, en 1973, inspiró una película del mismo nombre dirigida por Robert Altman. “Leo esta novela cada cinco años más o menos y cada vez me sorprende más” llegó a decir el novelista policiaco T. Jefferson Parker. “Es una fusión casi perfecta de voz e historia: divertida, mala, trágica. Chandler siempre será el eje del noir para mí. Sin duda, el más imitado.”

CONFESIONES VERDADERAS (True Confessions), de JOHN GREGORY DUNNE. El catolicismo y el asesinato impulsan esta novela basada en la muerte de Elizabeth Short -la Dalia Negra- en 1947. La fe, la política, el crimen organizado y las moralidades sombrías acechan a Los Ángeles de la posguerra, exponiendo visceralmente la mentira de que esta ciudad de sol perpetuo y brisas perdidas es el paraíso. Esta revelación es un susurro inquietante, así como también un ingrediente clave, para las mejores novelas noir con trasfondo en Los Ángeles. Se llegó a realizar una versión cinematográfica de esta historia en 1981, protagonizada por Robert de Niro y Robert Duvall.

CAMPO DE CEBOLLAS (The Onion Field) de JOSEPH WAMBAUGH. Un thriller de crímenes que relata el drama real de dos jovenzuelos que en los años sesenta del siglo XX ejecutan a un policía de Los Ángeles en un campo de cultivo. Wambaugh -exmiembro del Departamento de Policía de Los Ángeles- escribe con un estilo estimulante un relato que llegó a ser comparado con el hito de Truman Capote "A sangre fría". Tanto es así que Capote dijo de él: “Un fascinante relato de una doble tragedia: una física, la otra psicológica”. 

EN UN LUGAR SOLITARIO (In a Lonely Place) de DOROTHY B. HUGHES. Esta historia de un estrangulador que ataca mujeres en Los Ángeles se cuenta, como tantas novelas policíacas, desde la perspectiva de un hombre. Pero está escrita por una mujer y fue publicada en la posguerra de 1947, cuando los roles de género en la sociedad estadounidense estaban siendo reformulados. Algunos la han acreditado como una de las primeras voces feministas americanas. La National Public Radio llegó a decir que Hughes pertenece al panteón de la escritura criminal, donde reinan iconos masculinos tales como Dashiell Hammett y Raymond Chandler.

LOS TIMADORES (The Grifters) de JIM THOMPSON. Una mirada clásica a las oscuras consecuencias del arte de la estafa. Los Timadores es una historia de engaños y fachadas giratorias -algo muy parecido a Los Ángeles-, un breve viaje al mundo inferior de la estafa profesional donde, para los jóvenes, «desplumar» al prójimo es una ocupación rutinaria, una ciencia completa, con su propio manual de instrucciones y su personal léxico. La historia es algo más profunda y recoge la tensión dramática derivada de la confusión sexual de Roy sobre su madre y la ambición desenfrenada de ésta por poseer totalmente a su hijo.

LA DALIA NEGRA (The Black Dahlia) de JAMES ELLROY. Una novela en expansión y con una voz salvaje, basada en el infame asesinato y mutilación de una mujer. El 15 de enero de 1947, en un solar de Los Ángeles, aparece el cadáver desnudo y seccionado en dos de una joven. El médico forense determina que la han torturado durante días. Elizabeth Short, de 22 años, llamada la Dalia Negra, llevará a dos detectives -Bucky Bleichert y Lee Blanchard- a los bajos fondos de Hollywood, para así involucrar en el crimen a ciertas personas adineradas de Los Ángeles. Una extraña historia de obsesión que rebosa de arrogancia y actitud.

L. A. CONFIDENTIAL (L. A. Confidential) de JAMES ELLROY. Los Ángeles, años cincuenta. Camuflada tras sus fabulosas mansiones y el glamour de sus clubs nocturnos, la ciudad es un hervidero de corrupción y bajas pasiones. Una noche, una matanza deja una cafetería de la ciudad bañada en sangre. Se trata de una auténtica carnicería, y sus oscuras ramificaciones atraparán en sus arenas movedizas a tres policías. Eclipsado por el éxito de su padre, Ed Exley hará lo que sea para superarle y conseguir la gloria. Bud White, por su parte, vio cómo su progenitor asesinaba a su madre y es una bomba de relojería con placa y pistola. Y por último, Jack Vincennes se dedica a airear los escándalos de Hollywood en los medios de comunicación mientras lucha por ocultar sus propios secretos. L.A. Confidential fue llevada al cine con enorme éxito por Curtis Hanson, y llegó a ser galardonada con dos premios Oscar.

EL ECO NEGRO (The Black Echo) de MICHAEL CONNELLY. Harry Bosch, detective de la policía de los Ángeles quedó marcado por la dura experiencia de Vietnam. Ahora, un caso le devuelve al pasado. La víctima había servido en su misma unidad. Ambos eran ratas de cloaca que combatían en la redes de pasajes subterráneos del Vietcong; ambos experimentaron el horror del eco negro: la reverberación en las tinieblas de su propio pánico. El rastro parece apuntar a un gran atraco bancario perpetrado a través de túneles de alcantarillado. Esta novela marcó el comienzo de un arco impresionante que incluye más de 20 libros de Bosch y la fascinación perdurable de Connelly con Los Ángeles.

IQ (IQ) de JOE IDE. IQ, así se conoce a Isaiah Quintabe en los barrios humildes de la zona este de Long Beach. Hombre solitario, de una extraordinaria inteligencia, se ha convertido en una especie de detective sin licencia al que acuden las víctimas de la elevada criminalidad de estos barrios, desatendidos por la desbordada policía de Los Ángeles. Gente muy humilde, le pagan con lo poco que tienen. Las circunstancias obligan a IQ a buscar fuentes de ingreso más sólidas, lo que le lleva a tener que aceptar el caso de un rapero al que han intentado asesinar. Con la colaboración de su peculiar colega Dodson, se adentrará en el oscuro corazón del negocio del rap, donde se mueven personajes extraños y peligrosos: pandilleros, prostitutas, abogados, asesinos a sueldo, capos de la droga de gatillo fácil, codiciosos productores musicales...

EL DEMONIO VESTIDO DE AZUL (Devil in a Blue Dress) de WALTER MOSLEY. Bienvenidos al mundo de Easy Rawlins, un veterano negro de la Segunda Guerra Mundial afincado en Los Ángeles de finales de los años 40 y convertido ahora en investigador privado, que dio un vuelco a la noción de que solo los hombres blancos son los protagonistas del género criminal. En esta ocasión a Rawlins le caerá del cielo la misión de buscar a una mujer. Ella es Daphne Monet, una cantante blanca, rubia, hermosa, difícil de encontrar y más bien fatal, que frecuenta garitos de negros donde los blancos no son habitualmente bien recibidos.

CÓMO CONQUISTAR HOLLYWOOD (Get Shorty) de ELMORE LEONARD. El estafador Chili Palmer ha pasado parte de su vida siendo un gángster. Así que cuando los negocios le llevan a Los Ángeles para cobrar una deuda a un mediocre director, Chili entra de lleno en el mundo del cine: conoce a una gran estrella, tiene una aventura sentimental con una reina de la pantalla e incluso le hacen reservas en los restaurantes de moda de la ciudad. De hecho todo sería perfecto para este nuevo productor, si no fuera por los estafadores y un gángster enfadado que no le deja en paz. Pero ¡esto es Hollywood y nadie dijo que fuese fácil!

PACTO DE SANGRE (Double Indemnity) de JAMES M. CAIN. Ahhh, qué podría ser más americano: seducción, fraude de seguros y asesinato. La esposa, una elegante mujer fatal, consigue con engaños una póliza para su esposo y de repente no lo quiere ver ni en pintura. El engaño y el falso amor hieren profundamente al simplón enamorado. La novela se convirtió instantáneamente en una película clásica, dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Barbara Stanwyck y Fred MacMurray.

EL BLANCO MÓVIL (The Moving Target) de ROSS MACDONALD. Lew Archer, con despacho en la primera planta del 8411 1/2 de Sunset Boulevard, Hollywood, es un hombre siempre dispuesto a descubrir la maldad que se camufla en la vida cotidiana. Un viejo conocido, abogado, lo reclama para que investigue la desaparición de un magnate del petróleo que pronto emerge como un secuestro a cambio de cien mil dólares. Es lo que, en cierto modo, podía esperar Archer de una América poseída por la codicia y por la violencia, un tiempo en el que miles de hombres han vuelto de la II Guerra Mundial y aún no han logrado ni olvidar ni encontrar su lugar en el mundo. Esta, la primera novela de Archer, publicada en 1949, dibuja ya a ese detective emblemático, duro y profundo que ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo.

HELTER SKELTER, LA VERDADERA HISTORIA DE LOS CRÍMENES DE LA FAMILIA MANSON (Helter Skelter) de VINCENT BUGLIOSI, CURT GENTRY. Una mirada a la vida y los tiempos asesinos de Charles Manson por parte del fiscal que lo juzgó por una serie de asesinatos que incluyeron el apuñalamiento de la actriz Sharon Tate. El libro ha sido elogiado y criticado por su tono y estilo, pero ha perdurado por capturar un momento espantoso e inolvidable que obligó a Los Ángeles, y a la nación entera, a poner la vista en sus crueles realidades.

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miércoles, 3 de agosto de 2022

PÁNICO (James Ellroy)

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Freddy Otash, fue una figura de la clandestinidad de los años cincuenta, un ex policía corrupto caído en desgracia por haber quitado de en medio sin conmiseración alguna y a sangre fría a un asesino de policías.  Reconvertido en detective privado con mala reputación, artista de la extorsión, mediador de Hollywood y confidente, se arrastró durante toda su vida y de forma despiadada hacia el foco de atención. Las estrellas y los aspirantes a estrellas buscaban sus servicios. Las hojas de escándalos de los rotativos de la época mencionaban su nombre a diario. E incluso, a mediados de los setenta, llegó a hacer su propia apuesta por la inmortalidad con unas memorias –Investigation Hollywood- genialmente chismosas. Pero lo que no pudo imaginar ni por asomo Freddy Otash, incluso en sus momentos más grandilocuentes, fue el trato estelar que el novelista James Ellroy le tenía reservado.
 
En las primeras páginas de Pánico, Freddy atraviesa tiempos difíciles. Para empezar está muerto y atrapado en el “Purgatorio  de los pervertidos”, donde es atormentado por los fantasmas de muchas de sus víctimas. “He pasado veintiocho años en este puto infierno. Ahora, me dicen que si rememoro mis malandanzas y las escribo podré salir de aquí”. ¡Vaya!, parece que su única posibilidad de ascender al cielo es realizar un cálculo honesto de sus pecados. “Nena, es hora de confesar”. Y para tal menester, Ellroy se pasa el resto del libro en Los Ángeles de la posguerra, el lugar más bellamente pervertido y cosméticamente moralista de la Tierra. El lugar donde germinaron obras tan respetadas como L. A. Confidential y The Black Dahlia.

La historia comienza cuando el joven Otash -ex marine aventurero y sin potra alguna- se une a la policía de Los Ángeles. Corrosivamente corruptible, vive el habitual estilo de vida amoral de la época hasta que recibe la orden de asesinar a un expolicía. Cuando el jefe William H. Parker lo despacha, Otash -agriado por la experiencia- abraza el sector privado. Allí, sus desagradables actividades laborales lo hacen idóneo para matón del tabloide Confidential, la revista sensacionalista que esparce debilidades y cotilleos sobre las flaquezas de misántropas estrellas de cine y difunde trapos sucios de políticos papanatas y gente de la alta sociedad con inclinación por el sexo indecente. Fotos comprometedoras, chantajes, engaños, mentiras... todo como consecuencia de una enfermiza obsesión por incrementar las ventas.
 
Ya en la nómina de la revista, Otash desfigura rostros, interviene teléfonos y soborna a la policía a cambio de los secretos más íntimos de las celebridades de la época. Todo es acción, trepidante y desenfrenada, acción que llega a extenuar al lector. Frases cortas como un disparo, frases esquemáticas, casi onomatopéyicas, utilizadas para relatar jornadas agotadoras de vigilancia y citas secretas con el sinfín de personajes que pueblan el universo hollywoodense por el que transitan famosos como Liz Taylor, Rock Hudson, James Dean, Marlon Brando, Gary Cooper y Jack Kennedy entre otros. De hecho, en el abarrotado cosmos de Ellroy, apenas hay una estrella de la década de los cincuenta que no se cruce con nuestro héroe. Freddy el Frenético los pone en evidencia a todos. “Freddy O es el Rey del Chantaje. Es el Chamán de la Vergüenza. Es el Perro Perverso de la Noche”. Es el Cacique del Cotilleo, que toma a Hollywood como rehén y que ahora, desde el “Purgatorio de los pervertidos” está dispuesto a cantarlo todo.
 
A pesar de ello, el credo de toda la vida de Freddy es: “Haré cualquier cosa menos asesinar y trabajaré para cualquiera menos para los rojos”. Pero él asesina de todos modos y se acuesta con un comunista y codicia sin ser correspondido a una jugadora de baloncesto lesbiana y a una asesina rusa. Por si no fuera poco,  cuenta su historia con el estilo de un artículo de Confidential. Vibrato en cursiva ("crazy", "siiiiiing"), taquigrafía de revista de cine ("nite", "fone", "tuff") y, sobre todo, la aliteración, la dichosa aliteración. “Nuestro chismorreo a chorros era repugnantemente real. ¿Y qué decir de los blogueros de hoy, los muy baladrones, y de sus trapaceros textos? Tipejos timoratos todos ellos. Dimos estopa a los estudios de cine. Cargamos contra los capitostes. Dispensamos disgustos a diestra y siniestra. Vampirizamos el país con nuestro voyerismo y lo tuvimos enganchado a esa delirante diarrea. Nosotros creamos la actual cultura mediática del cotilleo.”
 
Freddy siente debilidad por las damas en peligro y, de vez en cuando, se enamora de alguna de ellas... Connie Woodard, Claire Klein o la joven Stretch Perkins, dejando un lugar especial para su amor perdido, Joi Lansing. Desafortunadamente, es en esos momentos teóricamente tiernos cuando Ellroy afloja el control de su prosa. “Mi corazón latía y latía y amenazaba con estallar en el acto... Nos abrazamos muy fuerte y hablamos”. Freddy  encuentra finalmente a la chica de sus sueños en la figura de Lois Nettleton, una actriz de la que Ellroy confiesa que fue su primer descubrimiento cultural. De hecho, a ella dedicada la novela.

Por intentar solucionar los misteriosos asesinatos de dos mujeres -Janey Blaine y Joan Hubbard Horvath, a las que le unen unos vínculos muy especiales-, Otash pone en riesgo su vida y su actividad, llegando incluso a ser advertido por el propio William H. Parker -el famoso jefe del DPLA de la época-, de que abandone su “fijación por las mujeres muertas y maltratadas”.

Escurridizo e imprevisible, quien fuera el principal activo humano de Confidential Magazine revive en la prosa fructífera y evocadora del autor de The Black Dahlia y da origen a un relato que descubre con brillantez lo que se ocultaba bajo las alfombras del mitificado Hollywood de los años cincuenta. Un universo de fiestas vedadas y dionisiacas, de engaños sentimentales a vuelta de club nocturno, de consumo de drogas de barra libre y hasta de asesinatos enmascarados de periodísticos suicidios o simples accidentes. “Conozco todo lo que es pecaminoso, sucio, profundamente sucio y religiosamente incorrecto. Está mal, es real y es MIO.” Un vuelo sin retorno, en el que James Ellroy pone al descubierto su notable intelecto y su peculiar analítica y que tras casi 400 páginas incendiarias y con más truenos y rayos que nubes de algodón, Otash despide con un “Yo me marcho, socios”. Todo un placer de lectura.

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