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lunes, 16 de febrero de 2015

EL CAMEO DE RAYMOND CHANDLER

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El éxito de sus novelas - “El sueño eterno” fue la primera en ser publicada, en 1939- llevó a Chandler a probar suerte en la escritura de guiones cinematográficos. Llama la atención su debut como guionista adaptando el thriller “Perdición” de James M. Cain, un escritor al que profesaba una total aversión. “Perdición” fue llevada a la gran pantalla bajo la dirección de Billy Wilder. Su colaboración fue fértil y productiva, pero a la vez rebelde. Chandler aprendió mucho de Wilder y Wilder logró sacar el máximo partido de Chandler. Pero ellos nunca volvieron a trabajar juntos y nunca hablaron con entusiasmo de esta experiencia.

En 2009, más de 60 años después de su lanzamiento, un historiador de cine francés y dos escritores de novela criminal, estadounidenses ambos, casi al mismo tiempo, realizan un extraño descubrimiento. Raymond Chandler, sin aparecer en los títulos de crédito de la película y totalmente desapercibido, tiene un pequeño cameo en Perdición. El 14 de enero de 2009, el escritor de misterio estadounidense Mark Coggins, avisado por otro escritor, John Billheimer, publica la noticia en su sitio web,  mientras que el periodista francés Olivier Eyquem, escribe en su blog acerca de este mismo hecho en el mes de marzo del citado año.

Un “cameo” es la aparición breve de una persona conocida en una película, normalmente representándose a sí mismo o a un personaje sin nombre que, por regla general, no tiene importancia en la trama. Esta persona ni siquiera aparece en los títulos de crédito. En sentido amplio, el término también se refiere a elementos inanimados que aparecen de forma reiterada en una película. Los cameos, por regla general, son del dominio exclusivo de actores famosos o de los propios directores de cine. En el caso de la versión cinematográfica de “Cementerio de animales” el director permitió que Stephen King interpretase el papel de cura en el entierro de uno de los personajes. Roman Polanski tuvo una pequeña actuación en “Chinatown”, película que también dirigió, en la escena donde aparece con un cómplice, arrincona y sujeta contra una cerca al protagonista Jack Nicholson, metiéndole una navaja en su nariz y produciéndole una severa cortada. Las apariciones de Alfred Hitchcock en sus propias películas son notablemente conocidas. Stanley Kubrick hizo un cameo en el filme “La naranja mecánica” leyendo la prensa en una tienda de discos.

Chandler era una especie solitaria. No concedió muchas entrevistas de ningún tipo. No existen imágenes de televisión o una película de él en absoluto, aparte de un fragmento de un rodaje casero. Su forma preferida de comunicación era la epistolar, aunque no hay una aparente referencia en cualquiera de sus cartas a su aparición frente a la cámara durante el rodaje de “Perdición”. Wilder, por su parte, nunca lo mencionó.

A pesar de todo ésto, ahí está Raymond Chandler, en el minuto 16 de la película, sentado a la entrada de una oficina. Cuando Fred MacMurray sale de ella y pasa a su lado, Chandler levanta la vista de un libro de bolsillo que está leyendo, una pista bastante obvia acerca de la verdadera identidad de este extra. Quién sabe cuál fue la idea que generó este pequeño momento mágico. Tal vez Billy Wilder en uno de jugadas más amistosas, pensó que sería una buena broma. Las razones que motivaron este cameo es poco probable que lleguen a ser conocidas. Pero, de alguna manera, nos conformamos con este soplo cautivador, con un Chandler en secreto inscrito en la película. 
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