Saludo de bienvenida

Bienvenido a "L.B.Confidential". Espero que tus expectativas se vean cubiertas. Gracias por tu visita !!!
gadgets para blogger

domingo, 15 de marzo de 2015

¿ASÍ QUE QUIERE USTED ESCRIBIR NOVELA NEGRA?

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Es ésto cierto? Porque, en el caso de que no esté usted confundiendo “noir” con historias de aventuras, ha llegado el momento de que se percate que la “Ficción Noir” es por naturaleza aterradoramente pesimista. Puede atesorar humor, detentará posiblemente acción, pero en el fondo de todo relato negro se encuentra un personaje atrapado en una situación de la que no se vislumbra escapatoria. La difícil posición de un hombre desesperado que lucha en vano contra su destino delimita toda novela negra y le da su resabio. Esto no es algo nuevo. Las fuentes de la “Ficción Noir” no se encuentran en las páginas de la revista Black Mask y de las películas de serie B allá por los años 30 del pasado siglo, la “Ficción Noir” es un género tan antiguo como la propia literatura. A mí se me podría cuestionar por qué no encuentro deprimentes a escritores como Jim Thompson o David Goodis. En realidad nunca pensé que lo fueran. ¿Qué es lo que me convence en estas obras? Desde luego no es el destino, no es la desesperanzada mano con que han sido diseñados nuestros protagonistas. Más bien, lo que les da nobleza a estos tristes héroes, a la vez secos y perdedores, es su lucha contra el destino, su lucha contra lo absurdo.

Lo “Noir” ha alcanzado hoy más popularidad en la pantalla que en la página impresa. La mayoría de los escritores que actualmente consideramos noir –léase Cornell Woolrich, David Goodis, Jim Thompson- murieron en la más absoluta ruina y en la pertinaz desgracia. Los más recientes exponentes del género combinan lo noir con otras variantes, por lo general los procedimientos policíacos. Si en su mente reside la idea de escribir novela negra debe tener presente que la mayoría de los editores le dirán que la gente no está interesada en comprar noir. Ojearán su trabajo, hablarán de ello, puede que incluso lo comparen con la obra de los grandes clásicos, pero no comprarán libros noir de nuevo cuño. Y los editores, por una vez, tienen razón. Lo noir es un género respetado, incluso ellos mismos lo admiran; los libros noir tienen una mejor pertinencia para ser revisados por los experimentados críticos que muchas otras derivaciones de nuestra literatura, pero los apostadores no los compran. Quizás se imaginan lo noir como una lectura deprimente y sombría. Si poseyese la facultad de reconvenirles podría asegurar que se confunden. Me atrevería a formular que lo noir es como una canción espiritual, melancólica y triste, es una literatura tan terapéutica como el “soul” que brota de la voz elegiaca y gutural de Nina Simone. Les explicaría por qué me estremezco cuando los personajes noir son llamados perdedores. No importa cuán sombrío sea el panorama, no importa cuán vana sea la lucha de los condenados protagonistas, les habría afirmado que el héroe, tal como está concebido -probablemente condenado al fracaso desde el principio-, no obstante, lucha con todas sus fuerzas para superar su destino. El adalid noir puede ser un “perdedor”, pero no es un “cobarde”.

Si usted está inclinado a escribir noir, es evidente que estará interesado en que se publique su obra. Para lograrlo es muy probable que se sienta inducido a seguir uno de estos dos procedimientos: o bien disfrazar su pasión por lo negro en un formato de policía procesal o, irrigar el texto con un rimero de sexo y violencia. Olvídese de esta segunda solución. El sexo y la violencia no son noir. Disfrazar su tema noir con un envoltorio policial es una opción razonable, pero tiene sus riesgos. Hay editores que aman los cuentos policiales porque estos libros pueden degenerar en una serie. A los editores les encantan las series, porque las series venden. Pero no se puede escribir una serie y mantenerla indefinidamente dentro del terreno noir. A medida que escribe un libro tras otro usted tiene la prerrogativa de suavizar sus personajes; podrá dulcificar sus duros corazones y hacerlos dignos de ser apreciados. Incluso la extraordinaria Patricia Highsmith humanizó a su repugnante y psicópata Ripley. Usted podrá proporcionar a su héroe una o dos características brillantes y seductoras para que podamos llegar a tenerlo en aprecio. Pero tenga presente que un héroe de serie no puede morir. Un héroe noir sí que lo puede. Es la probabilidad de su muerte lo que enfatiza la naturaleza noir de la historia. No hay razón por la que tenga que sobrevivir. Usted llegará a este convencimiento a medida que se encadena la narración, y verá aumentar su sensación de temor. Yo, ineluctable leedor, dotado de una rancia inteligencia emocional, he elegido el compromiso de estar entre aquellos que aprecian y ponderan la vida. Es esta creencia, creo, la que arroja sospechas sobre mis credenciales noir. No obstante, he elegido vivir entre ellos.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------