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miércoles, 16 de abril de 2014

Detectives de Ficción: PHILIP MARLOWE


PHILIP MARLOWE
"Mi negocio son los problemas"
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-No me gustan sus modales, señor Marlowe -dijo Kinsgley con una voz que, por si sola, habría podido partir una nuez de Brasil.
-No se preocupe por eso, no los vendo.
                                ("La dama del lago")
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Su nombre es Marlowe, Philip Marlowe. No necesita presentación. El personaje que Raymond Chandler crea a principio de los años 30 es el prototipo del detective policial por excelencia. Marlowe es un "detective honesto en un mundo corrupto", así lo describe su creador. Desprende integridad y honestidad; es una persona dispuesta a buscar la verdad y trabajar en pos de ella. El asesinato, la pornografía y el crimen forman parte de su existencia. Vive bastante mal, cobra veinticinco dólares al día más gastos. Sin embargo su mente trabaja de forma ineludible en la indagación de la verdad. A Chandler, y por consiguiente a Marlowe, no le concierne el beneficio económico que pueda procurarle un caso, siempre que se haga justicia, aunque ésta se adquiera al margen de las instituciones oficiales. Labora en la búsqueda de su verdad de manera independiente, no realiza cometidos para las autoridades del orden. No pertenece al funcionariado de policía, es un detective privado de ficción; en sustancia es una creación fantástica que actúa y habla como un hombre real.

La biografía de Marlowe se encuentra dispersa en sus libros. La fecha de su nacimiento es incierta, ronda la cuarentena. Nace, siempre según Chandler, en Santa Rosa, California. Sus padres y parientes son una incógnita; nunca se le ha oído mencionar nada al respecto. Asimismo es una incógnita el motivo por el cual se establece en Los Ángeles. Su estatura ronda el metro ochenta, y pesa unos setenta y cinco kilos. Cabello castaño, ojos, castaños. Tiene el hábito de fumar y enciende los cigarrillos con la uña del pulgar. Según su autor "se levanta tarde por inclinación, pero en ocasiones se levanta temprano por necesidad". 

La oficina que sirve de base a sus operaciones está ubicada en un sexto piso. Consta de dos habitaciones, una de las cuales hace el oficio de recepción. En el cajón del escritorio guarda  su inexorable compañera, la botella de whisky. 

El propio Marlowe se define así en "El largo adiós", 1953:

"Soy un investigador privado con licencia y llevo algún tiempo en este trabajo. Tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero. Hes estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de casos de divorcio. Me gustan el whisky y las mujeres, el ajedrez y algunas cosas más. los policías no me aprecian demasiado. Soy de California, nacido en Santa Rosa, padres muertos, ni hermanos ni hermanas y cuando acaben conmigo en un callejón oscuro, si es que sucede como le suele suceder a cualquiera en mi oficio, y a otras muchas personas en cualquier oficio, o en ninguno en los días que corren nadie tendrá la sensación de que a su vida le falta de pronto el suelo".

El ciclo del detective comprende siete relatos. El nombre de Marlowe aparece por vez primera en la novela larga de Chandler "El sueño eterno" (1939), a la que siguen "Adiós muñeca" (1940), "La ventana alta" (1942), "La dama del lago" (1943), "La hermana pequeña" (1949), "El largo adiós" (1953), la mejor de sus novelas y una de las cumbres de la narrativa del siglo xx, y "Playback (1958). Para escribir estas narraciones, Chandler toma prestados ("canibaliza" en palabras del propio autor) elementos y tramas desarrollados en sus cuentos cortos. Todas las historias de Marlowe están narradas en primera persona, y destacan por su calidad literaria, la ironía de los diálogos y el sentido ético del personaje. La obra de Chandler permite seguir la evolución del personaje, no tanto por las alternativas de su biografía, como por el desarrollo de una visión desencantada y corrosiva de su época.

El sentido del fracaso y la conciencia que impulsan a Marlowe -su conciencia social es la de un caballo, él solo posee conciencia individual, según el propio Chandler- son los rasgos y características que hacen convincente al personaje. Su conciencia lanza frases que aún hoy siguen impactando a los lectores. "Tenemos mafias y sindicatos del crimen y asesinos a sueldo porque tenemos políticos corruptos y asus secuaces en el ayuntamiento y en la asamblea legislativa. El delito no es una enfermedad es un síntoma", dice el detective al final de "El largo adiós".
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