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viernes, 31 de julio de 2015

HIPOTERMIA. (Arnaldur Indridason)

HIPOTERMIA (Hardskafi)
Arnaldur Indridason
TRADUCCIÓN: Enrique Bernárdez
RBA, Febrero 2015
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En Islandia, los casos fríos son, de hecho, muy fríos. Y para ello –o vaya usted a saber si por ello- los detectives nórdicos tienen un aire alicaído. Pero hasta para Erlendur Sveinsson, detective de alto nivel adjunto a la comisaría de Reykjavik, cuyo carácter es, por naturaleza, estático, solitario y silencioso, la vida está empezando a aclararse. Su dieta alimenticia a base de rebanadas de pan con mantequilla y cecina ha sido reemplazada por un sabroso cordero ahumado; sus hijos siguen siendo adictos a las drogas, pero su hijo, por su lado, acude regularmente a reuniones de Alcohólicos Anónimos y su hija ha empezado a desintoxicarse por sus propios medios. Sin embargo un suicidio desconcertante en un hermoso entorno lacustre le devuelve profundamente a la realidad, y le hace retomar la pérdida, ocurrida en su infancia, de su hermano menor arrastrado por una tormenta de nieve.

«Hipotermia» es una historia descarozada hasta los huesos. Una joven mujer, María, se suicida en su casa de vacaciones a orillas del lago Thingvellir. 30 años atrás su padre –Magnus- cayó de su barca de pesca y se ahogó en las mismas aguas.

  • «Se ahogó cerca de la casa de verano de Thingvellir. Cayó al agua desde una barquita. Hacía mucho frío, él era fumador y sedentario y... se ahogó».

Desde entonces, María se siente muy cercana a su madre, Leonora, conviviendo ambas en el domicilio de esta última, incluso después de graduarse en Historia en la Universidad y contraer matrimonio con un médico –Baldvin-, quien también se traslada a vivir con las mujeres a la misma casa. Leonora fallece de cáncer dos años antes de que esta historia eche a andar, tiempo durante el cual María renuncia a su trabajo para permanecer constantemente a su lado y ofrecerle sus cuidados. Todo el mundo asume que el suicidio de María es debido al trauma sufrido por la pérdida inconsolable de su madre.

Aunque Sveinsson mantiene sus reservas respecto al suicidio, se siente irresistiblemente atraído por situaciones cercanas a las desapariciones de personas. En Islandia, debido al clima y la orografía salvaje de la isla, éste es un acontecimiento muy frecuente. De hecho, cuando este caso se presenta, él ya se encuentra inmerso en la búsqueda de tres jóvenes que desaparecieron tiempo atrás, de repente y de forma inexplicable. Es un hecho contrastado que los miembros de las familias afectadas tienden a ponerse en contacto con la policía en los aniversarios de las pérdidas para averiguar si hay noticias nuevas, y Erlendur observa con impotencia, como el tiempo les va pasando factura, como se vuelven cada vez más débiles y como finalmente la muerte termina por arrebatarlos a la vida. Sveinsson es un personaje que vive su propio pasado, un pasado marcado por un evento traumático ocurrido cuando tenía 10 años de edad. Él y su hermano menor –de 8 años por esos entonces- estaban fuera de casa, en la ladera de una montaña, cuando una tormenta de nieve los arrasó y su hermano acabó perdido. Tal vez debido a la determinación de su hija -Eva Lind- de que sus padres logren arreglar sus desavenencias, o quizás debido a las investigaciones en las que se encuentra inmerso, Erlendur da a leer a Eva Lind un libro que describe los momentos en los que él y su hermano se perdieron y reflexiona sobre la memoria de tales sucesos y la huella que la publicación del libro dejó en su madre.

Apoyándose en una profunda y cuidada reflexión sobre todos estos acontecimientos, Erlendur visita a los amigos y parientes de María, la joven historiadora muerta. Se vuelve más interesado en el accidente en el que su padre se ahogó, y excava en los detalles de la vieja investigación policial, que parece haber sido llevada a cabo en su día de una manera más bien superficial.

«Hipotermia» es una meticulosa introspección sobre el pasado y el presente, una aproximación a la relación entre la realidad y lo sobrenatural. La mujer muerta –María- tenía una curiosidad malsana por el más allá y los medios de consultoría, y se preguntaba constantemente si las experiencias cercanas a la muerte reportadas desde la mesa de operaciones no serían capaces de demostrar la viabilidad de otra existencia.

Es difícil expresar con palabras la tristeza y la profundidad que yacen  ocultas en las páginas de “Hipotermia”. La trama del libro es de todo punto sólida, siendo, en apariencia, la simple historia de un hombre dándole vueltas continuamente a un tema recurrente. Sin embargo en el fondo hay tantas estampas referentes al pasado, a la emoción y los estados de ánimo, a las diferentes formas de ver la muerte, a las desapariciones y las pérdidas, a la descripción de las formas de vida en esta isla desolada, a los interludios monográficos del mágico paisaje islandés que, aunque la novela adolece de la acción, los crímenes sofisticados y bien planificados, los malos malísimos, la sanguinaria violencia y, en general, el ritmo trepidante de las novelas negras de otras nacionalidades es confortable seguir al inspector Sveinsson en el curso de sus investigaciones donde a menudo no hay culpables, o al menos culpables a los que se les pueda inculpar.

No hay dramatismo en esta historia, no hay emocionantes insospechadas o momentos de intensidad fuera de lo corriente. El libro no es más –ni menos- que una obra rica, reflexiva, madura y convincente, que combina la agudeza psicológica con una gran economía estilística y un ritmo en todo momento moderado. 
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